La Publicidad en los Medios. Los Contenidos a la Venta.
Uno de los trabajos que realizamos con mis hijos en el Grupo Firbas hace varios años es el monitoreo de medios. Esto es grabar los programas de televisión, algo de radio, comprar los diarios y revistas y navegar por Internet para revisar la difusión que tienen nuestros clientes. Tras casi dos décadas, todos los días en el tema, he sido testigo en primera fila de los grandes cambios que han sufrido los medios peruanos en sus contenidos y sus prioridades informativas.
De lo que estoy seguro es que el periodista común, el redactor, el reportero, el editor e inclusive hasta los mismos Jefes de Informaciones y Directores de Noticias están siendo presionados por los dueños y accionistas de los medios que lamentablemente han olvidado el por qué el gobierno les otorga la respectiva licencia en lo que respecta a los canales de televisión y radio emisoras.
El Artículo 2 de la Ley de Radio y Televisión (28278) dice: Principios para la prestación de los servicios de radiodifusión. La prestación de los servicios de radiodifusión se rige por los siguientes principios:
a) La defensa de la persona humana y el respeto a su dignidad.
b) La libertad de expresión, de pensamiento y de opinión.
c) El respeto al pluralismo informativo, político, religioso, social y cultural.
d) La defensa del orden jurídico democrático, de los derechos humanos
fundamentales y de las libertades consagradas en los tratados internacionales y
en la Constitución Política.
e) La libertad de información veraz e imparcial.
f) El fomento de la educación, cultura y moral de la Nación.
g) La protección y formación integral de los niños y adolescentes, así como
el respeto de la institución familiar.
h) La promoción de los valores y la identidad nacional.
i) La responsabilidad social de los medios de comunicación.
j) El respeto al Código de Normas Éticas.
k) El respeto al honor, la buena reputación y la intimidad personal y
familiar.
l) El respeto al derecho de rectificación.
Salvo raras excepciones acá manda el rating, única forma para que se pueda sostener económicamente el medio. Es decir, tienes rating, tienes publicidad. Las cosas caminan al revés y culpa también la tienen los anunciantes, quienes buscan los programas de mayor sintonía, sin importarles su contenido. Mientras los medios buscan lo que les proporciona altos porcentajes de receptores.
Si uno observa, escucha o lee se habrá dado cuenta que la violencia, crímenes, secuestros, asesinatos, violaciones, accidentes fatales han pasado al primer plano. Antes tenían los impresos su página policial y los audiovisuales igual. Las noticias de escándalo, de corrupción han inundado los noticieros y los temas vitales son ahora secundarios.
Los espacios culturales fueron devorados por los del espectáculos y ellos son dedicados no al espectáculo en sí, que puede ser una película de cine, una obra de teatro o un concierto. Se perdió la brújula y en este caso también las noticias son las conductas y comportamientos de las personas que forman parte de ella son los publicados. Una noche de copas o una infidelidad de un 'artista' están sobre el comentario de una nueva novela o de un concierto.
En el deporte se visualiza aún más el objetivo de este artículo. El fútbol. Si el jugador 'X' tiene nueva novia es 'la noticia' y no un campeonato mundial de judo ganado por un peruano en Japón. Está bien que el fútbol sea el rey de los deportes y que la mayoría quiera noticias sobre él, pero ¿cuál es la misión del comunicador? Identificar lo que merece ser publicado. Pero los patrocinadores se irán a otro lado, donde les dan lo que quieren.
Peor aún, ahora son los anunciantes los que mandan y exigen tal o cual contenido para seguir aportando con su presupuesto. Por supuesto los accionistas de los medios tienen que ceder o se quedan sin dinero. Es un camino sin salido. El dinero manda, somos esclavos del rating, obedientes de las órdenes de los anunciantes -muchas veces lo es el propio gobierno- y al final perdimos la identidad. Dejamos de ser periodistas y pasamos a ser vendedores de noticias.
Esto no va a cambiar de ninguna manera y seguiremos así o peor. ¿Soluciones? A ver pensemos en algo.
Hans - Peter Firbas
Uno de los trabajos que realizamos con mis hijos en el Grupo Firbas hace varios años es el monitoreo de medios. Esto es grabar los programas de televisión, algo de radio, comprar los diarios y revistas y navegar por Internet para revisar la difusión que tienen nuestros clientes. Tras casi dos décadas, todos los días en el tema, he sido testigo en primera fila de los grandes cambios que han sufrido los medios peruanos en sus contenidos y sus prioridades informativas.
De lo que estoy seguro es que el periodista común, el redactor, el reportero, el editor e inclusive hasta los mismos Jefes de Informaciones y Directores de Noticias están siendo presionados por los dueños y accionistas de los medios que lamentablemente han olvidado el por qué el gobierno les otorga la respectiva licencia en lo que respecta a los canales de televisión y radio emisoras.
El Artículo 2 de la Ley de Radio y Televisión (28278) dice: Principios para la prestación de los servicios de radiodifusión. La prestación de los servicios de radiodifusión se rige por los siguientes principios:
a) La defensa de la persona humana y el respeto a su dignidad.
b) La libertad de expresión, de pensamiento y de opinión.
c) El respeto al pluralismo informativo, político, religioso, social y cultural.
d) La defensa del orden jurídico democrático, de los derechos humanos
fundamentales y de las libertades consagradas en los tratados internacionales y
en la Constitución Política.
e) La libertad de información veraz e imparcial.
f) El fomento de la educación, cultura y moral de la Nación.
g) La protección y formación integral de los niños y adolescentes, así como
el respeto de la institución familiar.
h) La promoción de los valores y la identidad nacional.
i) La responsabilidad social de los medios de comunicación.
j) El respeto al Código de Normas Éticas.
k) El respeto al honor, la buena reputación y la intimidad personal y
familiar.
l) El respeto al derecho de rectificación.
Salvo raras excepciones acá manda el rating, única forma para que se pueda sostener económicamente el medio. Es decir, tienes rating, tienes publicidad. Las cosas caminan al revés y culpa también la tienen los anunciantes, quienes buscan los programas de mayor sintonía, sin importarles su contenido. Mientras los medios buscan lo que les proporciona altos porcentajes de receptores.
Si uno observa, escucha o lee se habrá dado cuenta que la violencia, crímenes, secuestros, asesinatos, violaciones, accidentes fatales han pasado al primer plano. Antes tenían los impresos su página policial y los audiovisuales igual. Las noticias de escándalo, de corrupción han inundado los noticieros y los temas vitales son ahora secundarios.
Los espacios culturales fueron devorados por los del espectáculos y ellos son dedicados no al espectáculo en sí, que puede ser una película de cine, una obra de teatro o un concierto. Se perdió la brújula y en este caso también las noticias son las conductas y comportamientos de las personas que forman parte de ella son los publicados. Una noche de copas o una infidelidad de un 'artista' están sobre el comentario de una nueva novela o de un concierto.
En el deporte se visualiza aún más el objetivo de este artículo. El fútbol. Si el jugador 'X' tiene nueva novia es 'la noticia' y no un campeonato mundial de judo ganado por un peruano en Japón. Está bien que el fútbol sea el rey de los deportes y que la mayoría quiera noticias sobre él, pero ¿cuál es la misión del comunicador? Identificar lo que merece ser publicado. Pero los patrocinadores se irán a otro lado, donde les dan lo que quieren.
Peor aún, ahora son los anunciantes los que mandan y exigen tal o cual contenido para seguir aportando con su presupuesto. Por supuesto los accionistas de los medios tienen que ceder o se quedan sin dinero. Es un camino sin salido. El dinero manda, somos esclavos del rating, obedientes de las órdenes de los anunciantes -muchas veces lo es el propio gobierno- y al final perdimos la identidad. Dejamos de ser periodistas y pasamos a ser vendedores de noticias.
Esto no va a cambiar de ninguna manera y seguiremos así o peor. ¿Soluciones? A ver pensemos en algo.
Hans - Peter Firbas
