CUANDO LA CONSTITUCIÓN ES VIOLADA
Y LA PRENSA ES CÓMPLICE
Mi cliente Mario Hart tuvo que
soportar hace unos meses que sus derechos constitucionales fueran violados
descaradamente. Lo que más me afectó fue que una importante cantidad de colegas
ignoraron este delito, anteponiendo sus intereses comerciales en vez de cumplir
con el sagrado deber de defender la carta magna. Si nosotros no lo hacemos,
entonces seremos cómplices de personas que pisotean a su antojo las leyes.
La Constitución de la República
del Perú en su artículo dos dice: “Toda persona tiene derecho a la igualdad
ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de……opinión…..No hay
persecución por razón de ideas y creencias. No hay delito de opinión. El
ejercicio público de todas las confesiones es libre. Toda persona tiene derecho
a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento
mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de
comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos,
bajo las responsabilidades de ley.
Sin embargo, algunos periodistas
callaron. Pregunto: ¿Para qué estamos entonces? Nuestro deber es velar por el
cabal cumplimiento de la constitución, como el médico con su juramento
hipocrático. El dinero manda. Entonces no seamos periodistas, sino vendedores
de noticias al mejor postor. Inclusive, cambiando de tema por un momento, le
pusieron un nombre al evento que no le correspondía. La mentira es otro delito,
sobre todo cuando se engaña a la opinión pública con información falsa.
He leído, escuchado y visto cómo
se ha faltado a la verdad descaradamente con el único fin de apoyar a los
señores que irrespetaron a un compatriota y le negaron sus derechos
constitucionales. A pasar por caja y vendernos por unas monedas respaldando a
los que delinquen. Imperdonable, si mencionamos a prestigiosos medios de
comunicación, que por convenios o contratos les importa un bledo cambiarle de
nombre a una cita deportiva.
¿Vamos a continuar por el camino
incorrecto y nos limpiaremos el trasero con el Código de la Ética Periodística
de la UNESCO y con la Declaración de Chapultepec de la Sociedad Interamericana de Prensa
firmada por nuestros dos últimos presidentes? ¿Somos parte de una mafia de
delincuentes y encima los alabamos? Necesitamos a Elliot Ness.
Por otra parte, refiriéndome
estrictamente a mi caso, al impedirme el libre ejercicio de mi profesión,
vetándome, siendo insultado, perseguido por un grupillo de gentuza que le lame
los zapatos a verdaderos delincuentes y más aún, que ninguno de mis colegas de
profesión hayan escrito ni siquiera una línea defendiendo la ley y ocultando a
los criminales les recuerdo que estamos obligados a cumplir lo siguiente:
DECLARACIÓN DE CHAPULTEPEC
SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA
1. No hay
personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa. El
ejercicio de ésta no es una concesión de las autoridades; es un derecho
inalienable del pueblo.
2. Toda
persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y
divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos.
3. La violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan
severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados
con prontitud y sancionados con severidad.
5. La censura previa, las restricciones a la circulación de
los medios o a la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria de
información, la creación de obstáculos al libre flujo informativo y las
limitaciones al libre ejercicio y movilización de los periodistas, se oponen
directamente a la libertad de prensa.
6. Los medios de comunicación y los periodistas no deben ser
objeto de discriminaciones o favores en razón de lo que escriban o digan.
Pregunto: ¿Quién denunció en su
medio este delito? ¿Quién defendió la ley? Provecho con sus cheques. Prefiero
ser pobre, pero rico en decencia y siempre defendiendo la ley y la verdad.
Hans - Peter Firbas