sábado, 26 de julio de 2014

Libertad de prensa: ¿existe en el deporte?

(C) DW

La prensa deportiva enfrenta nuevos retos en cuanto al cubrimiento independiente de la información sobre sus diferentes disciplinas. En los últimos años el poder económico de los clubes ha crecido y con él el interés de influenciar lo que se pública sobre ellos en los medios de comunicación, que a veces son también sus socios comerciales.

“Entre más grande es el club, más grande es su interés de resaltar lo positivo. Entre más dinero entra y más grandes los aportes de los patrocinadores más cuidado se pone en lo que se puede publicar sobre ellos. Entonces es lógico que se intente ejercer influencia y que cada vez haya menos necesidad de tener consideración con la libertad de prensa”, contó a Deutsche Welle Erich Laaser, Presidente de la Asociación de Periodistas Deportivos de Alemania.

Los mecanismos que utilizan los clubes para moldear qué se informa sobre ellos y cómo son muy variados. Uno de ellos, por ejemplo, es al que acudió recientemente el Bayern München al negarse a acreditar a los diarios ingleses Daily Mirror y The Sun para el partido de cuartos de final de la Champions League contra el Manchester United.

El periodista también resalta que el deporte y los medios no están en orillas opuestas, sino “navegando en el mismo río, pero no en el mismo bote. La obligación de la prensa es cuidarse de no ir en la dirección que le dicten, sino de conservar su independencia, y su actitud crítica”.

El deporte también alcanza un considerable nivel de intervención a través de la venta de los derechos de transmisión a la televisión, y la radio. Los canales y las cadenas que pagan, pasan a ser “socias”, ambas necesitan un buen producto y para proveerlo los clubes se valen del dinero que ingresa por concepto de las emisiones de los partidos.

El presidente de la Asociación de Periodistas Deportivos de Alemania sostienen que esa relación se establece a costo de la libertad de prensa: “pagar por algo elimina la independencia, y la televisión y la radio actúan con menos libertad que otros medios”, dice.

Ante esta situación, según Laaser, la prensa escrita se vuelve importante como órgano de control y generador de opinión, una tarea que difícilmente pueden cumplir los nuevos medios electrónicos, susceptibles a ser influenciados por el deporte debido a la velocidad que requiere su metodología de trabajo. “Ellos están más ocupados con reproducir la información que les suministran, que con confrontarla”.

De otro lado, los clubes han conseguido también establecer canales propios de comunicación con el aficionado en los que el enfoque positivo de las relaciones públicas matiza las informaciones que se propagan.

En las páginas oficiales de Internet de los clubes hay todo tipo de exclusivas: fotos, vídeos, entrevistas. No es algo extraordinario que este material sea reproducido por los medios de comunicación tradicionales, que sólo de esta manera pueden ofrecer a su público información de los deportistas y clubes.

La Asociación de Periodistas Deportivos de Alemania observa la situación con sentimientos encontrados. De un lado hay que reconocer que los clubes están en todo su derecho de defender sus intereses, y que si acuden a esta modalidad de entregar material que generan ellos mismos, en vez de permitir que la prensa acceda directamente a él, es porque no en pocas ocasiones esa es la única posibilidad de que el público en general se entere de lo que dicen los protagonistas.

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