Por Hans - Peter Firbas
Dedicado a las personas que aman la velocidad en cada cosa que hacen en sus vidas.
Dedicado a las personas que aman la velocidad en cada cosa que hacen en sus vidas.
Corramos ahora, no después. Rápido sobre la carretera.
Alcancemos esas luces que se las llevan las sombras.
Pronto, la ruta será oscura y no veremos la frontera.
Velozmente los relojes nos dejarán en penumbras.
No respondo por otras noches o si el motor se fundirá.
Hoy sé por donde volar y aplastar el acelerador hasta el
final.
Cierro mis ojos y miro igual, pero mi auto será el que
conducirá.
Debes confiar, nada sucederá. Llegaremos al corral.
Una larga recta, sin curvas, no daré vuelta atrás.
La neblina no me importa y la lluvia pronto secará.
Aceite por tus venas, sino jamás llegarás.
Más rápido o la muerte te buscará.
Somos autos veloces y pronto sus potencias perderán.
O somos lentos y sus fuerzas perdurarán.
Pero seremos los últimos. Todos nos ganarán.
Un poco de nitrógeno y nuestras vidas triunfarán.
Persigo la línea blanca del asfalto que me indica a donde
arribar.
Mi fiel compañera nunca se apagará, menos se detendrá
No respondo por otras noches o si el motor se fundirá.
Hoy romperé los récords y nada me hará cambiar.
Primero en la meta o revolcarse en el intento.
Abrazar la copa y estar contento.
Odiar la lentitud y velozmente lejos de la derrota.
Si me estrello simplemente no me importa.