viernes, 31 de octubre de 2014

DISCURSO HITLER SOBRE SUS OBJETIVOS

Traducción Hans - Peter Firbas

Dirijo este discurso a todos los que creen en nuestro país y en el Reich. Si quieres ir siempre sólo es egoísmo. ¿Qué sería de ti en este mundo si tu salario y tus préstamos son lo único que consideras en esta sociedad y sólo te importan tus posesiones personales? Lo que tienes se lo debes a todos.

No me respondas que es una molestia hacer recolecciones y donaciones. Usted nunca ha conocido lo que es el hambre, sino sabría que tener hambre es una molestia. Leemos en el periódico que una mujer se ha suicidado junto a sus dos o tres hijos. Mis queridos compatriotas. Ellos no son malas personas. Esa decisión es muy difícil de tomar. La decisión que sí es fácil de tomar es entregar un par de monedas, más aún si sabes que otros han dado sus vidas por ti.

Los alemanes sólo podían enorgullecerse de su pasado, ya que del presente sólo podían avergonzarse. El Eintopf (olla común que se organizaba generalmente en invierno para alimentar a los pobres hambrientos) es ignorado por muchos. Hemos recolectado más de 30 millones de marcos. Ni siquiera sabes a cuantos millones de compatriotas les hemos dado comida caliente y a cuantos niños salvamos de morir de hambre. Ni siquiera eso comprendes.

Para esos alemanes les digo que gracias a ello podemos guiar nuevamente a nuestro pueblo. Millones de sus compatriotas estarían felices si sólo tuvieran ese plato de comida todos los días, cuando realimentan una sola vez al mes. A esos alemanes, que no contribuyen con su pueblo, son para mí los verdaderos pobres, mendigos, pobres mendigos que se aprovechan del trabajo común y son protegidos y defendidos por ellos.

Sin embargo no están dispuestos a sacrificarse. Vemos el colapso de clase tras clase. La clase media está desesperada. Ciento de miles de vidas en ruinas. Año tras año la situación es cada vez peor para decenas de miles de alemanes, que se van a la quiebra. La fila de desempleados se incrementa minuto a minuto.

Un millón, dos millones, tres millones, cuatro millones, cinco millones, seis millones, siete millones. Hoy tenemos más de ocho millones de desempleados. No sólo debemos de hablar de un pueblo de hermanos y hermanas, sino también de caminar junto a ellos, sin prejuicios. Debemos ayudar y ayudar una y otra vez.

Hoy me encuentro conectado con mi pueblo, para bien o para mal. No le decimos a los ricos por favor denles algo a los pobres. Les decimos ayúdense a sí mismos. Todos deben ayudar, sean ricos o pobres. Siempre hay que pensar que alguien está peor que nosotros. A ellos hay que ayudarlos, son nuestros compañeros del pueblo.

Espero que todos los alemanes con un sentimiento de decencia y el carácter de caminar junto a nosotros. ¿Cuánto tiempo puede durar más esto? Estoy convencido que debemos de actuar ahora, sino será demasiado tarde. He decidido el treinta de enero, con el apoyo de mi partido, que comenzó con siete miembros y ahora somos fuertes con doce millones para salvar a la patria y al pueblo alemán.

Así como yo, que he trabajado incansablemente durante catorce años para construir este movimiento, que lo hice crecer de siete personas a doce millones. Hay que trabajar y esforzarse para la resurrección del pueblo alemán. No lo estoy haciendo por un salario o una recompensa. Lo hago por ustedes. Esta noche nos comprometemos en pensar solamente en Alemania cada minuto, cada día. En nuestro pueblo, nuestro Reich y nuestra nación alemana. Victoria eterna para el pueblo alemán