Por Hans – Peter Firbas
Tuve la suerte de trabajar con
‘Chachito’ durante su campaña en Estados Unidos y Canadá en la World Sports Car
(IMSA) en 1997. Para esa temporada había
decidido dejar su Mazda de la GT y pasar a la máxima categoría. Ya era un
piloto exitoso y había ganado el título de la GT en el 96. Sin embargo, nunca
se conformaba y siempre quería más y más.
Por eso decidió alquilar un
Oldsmobile del equipo Top Riley & Scott. Había corrido las 24 Horas de
Daytona consiguiendo un buen resultado y su ánimo estaba arriba, pero ya en ese
entonces tenía problemas en su corazón y comenzaron sus molestias a la columna.
En el 97 recibí una llamada telefónica de él y recuerdo claramente sus palabras.
“Hans. Quiero que te encargues de
manejar mi prensa.” Sentí una alegría inmensa cuando Eduardo me convocó para
tan importante misión. Pero desde esa primera llamada me di cuenta que debía
correr a su velocidad. Era un lunes. “Hans, viajas el jueves a Sebring para la
segunda fecha y quiero que coordines el alquiler de una casa junto al lago para
unas 15 personas.” Le respondí: “Eduardo no tengo pasaporte y menos visa a
Estados Unidos.” Para variar, su respuesta fue contundente. “Es tu problema.”
Así que manos a la obra. El
martes tempranito me fui a la Embajada de Alemania en la Avenida Arequipa y
solicité mi pasaporte, ya que era imposible ganarle al tiempo recurriendo al
pasaporte peruano y a la solicitud de la visa correspondiente. Nervioso y ansioso
el cónsul alemán me dio el pasaporte el mismo día martes y estaba en condiciones
de viajar.
Tomé el avión el jueves, llegué a
Miami y de allí me moví a Sebring a buscar la casa. Encontré una a 500 dólares
por lo que restaba de esa semana y por la que venía. De un momento a otro
estaba alojado en una linda casita al borde del lago y sin ninguna compañía.
Ese fin de semana la pasé como en un paraíso. Nadé bastante. Me encanta la
natación.
Y llegó el lunes. Comenzaron a
llegar. Raúl Orlandini, Juan Dibos, Ernesto Jochamowitz, Max Bromberg, Lucho
Yzusqui y pucha……lamento mi mala memoria para los nombres. Al final éramos más
de una docena de peruanos viviendo juntos. Una experiencia alucinante. De esta
forma, cubrí mi primera carrera en Estados Unidos junto a él y con un podio en
Sebring. ¡Caramba! ¡Qué buen inicio!
Luego, una oportunidad única que
‘Chachito’ jamás la iba a dejar pasar. Había un Ferrari 333SP que se quedó sin
pilotos y le ofrecieron alquilar este coche, pero ya tenía el Oldsmobile del
equipo R&S. No le importó. Alquiló el Ferrari y le cedió el Oldsmobile a
Ernesto Jochamowitz para las siguientes fechas. Pero antes de continuar en
nuestra segunda entrega las experiencias de Sebring………..