(C) Hans - Peter Firbas
Caminaré algunos metros más por esta ruta que como kilómetros mide mi vida.
Cada paso será uno menos como el tiempo que pudre mi cuerpo, mi alma, mi mente.
Llegará el momento en que no serviré para nada, sólo un viejo que espera la paz.
Lo poco que recuerdo es la fuerza que tenía y la que le robé al Señor.
Dejar una huella, una marca por proteger a mis hijos, mi esposa y a mis bichos.
Cómo no hacerlo tras ver a mi querido padre, a mi abuelo y a mi Alemania su ejemplo.
Perdido en una realidad que parece fantasía, en un mundo que odia y no ama.
Paranoico en un universo que sólo desea poder, dinero a costa de sus prójimos.
Testigo de la maldad, del canibalismo de tu vecino que sólo busca destruirte.
Falta un empujón para que vean a un estorbo. No podré pensar, no podré comprender.
Mis heces se esparcirán junto a mis vómitos por todo mi cuerpo y nadie querrá verme.
Mis últimos esfuerzos por recordar quién soy me iluminarán mi mente y mi corazón.
Ser un Firbas me confortará al haber sido parte de una familia rica en compasión.
No me preocuparé de mis semillas sembradas, ya que para ellos soy un viejo loco.
Pero arrancaré a la historia unos años más para mis últimos suspiros por mis tesoros.
Seguramente moriré sólo en una cama, abandonado, sin amor, sin nadie, sin recuerdos.
Ojalá recuerden lo que sacrifiqué para que sean felices y ricos en amor.
Para mis hijos, pronto ya no seré más su héroe, no seré más su papito querido y menos alguien a quien cuidar. Pero mi mayor gloria es haber hecho de ustedes hombres grandes. Pronto estaré contigo padre querido. Muy pronto.