viernes, 15 de mayo de 2015

"Le Monde" y el periodista Paulo Paranagua en guerra sin tregua contra Venezuela PARTE 3

Tergiversación y maniqueo

Después de esta ignominias, nuestro “perro guardián” critica la gestión económica del gobierno de Nicolás Maduro. Es cierto que el país enfrenta serias complicaciones económicas alimentadas por la corrupción y la especulación. El futuro de la revolución bolivariana dependerá de la mejora de los indicadores económicos que se han visto afectados por la baja del precio del petróleo en el mercado mundial. El señor Paranagua prosigue, diciendo “el inmovilismo en materia económica, mientras la casa se incendia, contrasta con la febrilidad de la propaganda, que denuncia golpes de estado y atentados sin cesar, en busca de chivos expiatorios”.

¿Esta Nicolás Maduro acusando a una oposición inocente? Esta oposición, élite que conserva el poder económico, no tiene realmente nada que ver con la escasez y el desabastecimiento...? La verdad es que Nicolás Maduro esta en lo cierto. De hecho gran cantidad de empresarios, dueños de decenas de cadenas, organizan constantemente una guerra económica que busca desestabilizar el gobierno. 

No se trata entonces de una persecución contra “chivos expiatorios” sino de denunciar a quienes participan activamente en los intentos de destruir la revolución bolivariana. Prueba de esto son las decenas de depósitos con toneladas de productos de primera necesidad que el empresariado había ocultado para crear un sentimiento de descontento en la población.

Para respaldar sus argumentos incompletos y su “información” parcial, este columnista de Le Monde cita cifras fácilmente calificables de falsas e ideológicamente orientadas: “según el instituto Datanalisis, el más citado por el propio gobierno, el chavismo habría caído a 17.3 % de intenciones de voto contra un 45.9 % para la oposición”.

Lo cierto es que Datanalisis ha estado siempre del lado de la oposición, ideológica y políticamente, como lo demuestran las numerosas “encuestas” que este ha producido sobre la administración Maduro.

¿El chavismo habría caído a solamente 17.3 % de intenciones de voto? ¿Dónde obtuvo el señor Paranagua esta información? A parte de nombrar un instituto éste no cita ninguna fuente ¿cómo podría el lector verificar estas cifras? ¿No es el trabajo de un periodista indicar claramente los documentos de los cuáles obtiene cifras oficiales? Quizá estaba haciendo referencia a la “encuesta” realizada por este instituto en octubre de 2014. 

Una verdadera inculpación contra Nicolás Maduro y el chavismo en general en la que , sin embargo, ninguna cifra indicaba que las intenciones de voto habían descendido a 17.3 %. Incluso si las cifras citadas fuesen producto de una encuesta, sería legítimo cuestionarlas puesto que Datanalisis es totalmente afín con la oposición y, dicho sea de paso, no es la fuente “más citada por el gobierno”.

Citar esta encuesta que cifra el voto chavista en 17.3 % y la oposición en 45.9%, para luego escribir “El endurecimiento del aparato represivo con objetivos preventivos tiene una doble finalidad: reprimir los desórdenes callejeros y también la victoria de la oposición en las elecciones legislativas previstas para fines del 2015” pretende únicamente preparar a la opinin publica, sobre todo europea, a una futura victoria electoral de la oposición, y descalificar al gobierno acusándolo de “fraude y manipulación” electoral si el partido socialista unificado de Venezuela (PSUV) obtuviese un triunfo en dichas elecciones.

En resumen si el partido de Maduro gana las próximas legislativas, el señor Paranagua será sin duda uno de los primeros a denunciar el “fraude” escribirá desde su trinchera un nuevo ataque contra Venezuela.

¿Elecciones bajo control?

El señor Paranagua ha de hecho comenzado ya a preparar el terreno. Escribiendo que “El ’poder electoral’ (convertido en cuarto poder de la república) totalmente sumiso al chavismo podría remodelar el mapa electoral recortando circunscripciones o modificando las reglas del juego”. Una mentira más, ya que en realidad el consejo nacional electoral es totalmente independiente del poder. 

De hecho, todos los procesos electorales celebrados en Venezuela desde el principio de la revolución bolivariana han sido reconocidos oficialmente por instancias internacionales como la Organización de Estados Americanos, la Unión Europea y la Unión de Naciones Suramericana, las cuales han enviado decenas de observadores. Y qué mejor que citar a un ex-presidente de los Estados Unidos para demostrar a que punto el sistema electoral venezolano es transparente y eficaz. Jimmy Carter, quien esta lejos de ser de izquierdas, fundador del centro Carter, encargado de supervisar elecciones, declaró que Venezuela tiene el “mejor sistema electoral del mundo”.

Así, los verdaderos enemigos de la institución electoral están en la oposición que, después del golpe de estado contra Hugo Chávez en 2002, suspendió el Consejo Nacional Electoral. El señor Paranagua no menciona esto último, quizá sufre de lagunas de memoria, un fenómeno que desgraciadamente lo afecta bastante seguido.

Paranagua se destaca en producir artículos como éste. Su cruzada, su odio hacia Venezuela lo incitan, como acabamos de constatar, a amontonar mentiras, caricaturas y manipulaciones de todo tipo.

Acusaciones como las suyas se inscriben dentro del trabajo a escala global que llevan a cabo los medios de comunicación dominantes en occidente contra los gobiernos progresistas de América Latina.

Muy a menudo, y Paranagua no es la excepción a la regla, los medios utilizan la prensa de oposición para informarse y escribir su propio material sin jamás tomarse la molestia de verificar la veracidad de sus contenidos.

Algo que es importante señalar sobre los artículos del señor Paranagua es su silencio indigno y cómplice con los gobiernos autoritarios y brutales de América Latina: ¿Tomaría su pluma para escribir un artículo denunciando al narco-estado mexicano cómplice en la masacre de 43 estudiantes en septiembre de 2014, como se lo ha exigido Luis Alberto Reygada, doctorante franco-mexicano en relaciones internacionales? ¿Informaría acaso a sus lectores de la represión brutal de campesinos indígenas en Perú que luchan contra la expropiación de sus tierras y la explotación de los recursos naturales por multinacionales extranjeras? Evocaría la represión contra los mapuches o contra las comunidades indígenas de Paraguay expulsadas de sus tierras?

¿Y sobre Colombia? Escribiría un artículo para denunciar la violencia contra la oposición y sobre todo contra los movimientos sociales por parte del poder? Como buen soldadito de la ideología dominante Paranagua continuará sin duda alguna difamando y calumniando los procesos de transformación social en América Latina, y al mismo tiempo seguirá siendo el defensor de aquellos que siguen al pie de la letra los dictados de las instituciones financieras internacionales, alabando sus políticas y al mismo tiempo silenciando sus fracasos y sus masacres. El señor Paranagua no es más que un mercenario mediático.