Por Hans - Peter Firbas
Cuando empecé en 1980 como Jefe de Informaciones de Radio Programas del Perú, el Presidente Fernando Belaúnde Terry acuño con esa sabiduría que le fue concedida por sus decenas de años recorriendo cada rincón de nuestra tierra, el término NARCOTERRORISMO. Como era lógico suponer, el poder económico de los empresarios involucrados en la comercialización de estupefacientes y el miedo de la prensa por las amenazas de Sendero Luminoso, convirtieron esa teoría en una payasada para la opinión pública.
¡Qué equivocados estaban! A diferencia de los países desarrollados, como Alemania, en donde la prioridad es tu país, tus compatriotas y tu familia, en estos lares lo vital es el amor al dinero. Así que, los narcos aceitaban bien a los periodistas y al Poder Judicial y lo mismo ocurría con el terrorismo, pero en vez de dinero utilizaban el miedo. Los narcos, armados con los más sofisticados mecanismos de ataque, que los soldados y la Policía Nacional, repartían a diestra y siniestra parte de ellos a sus compinches, además claro está de mucho dinero.
La pobre preparación y equipamiento de las Fuerzas Armadas hacían de esto una lucha completamente desigual y sin ninguna oportunidad de ganarla. Con sus millones de defectos y conductas fuera de la ley, el Gobierno de Fujimori y Montesinos sí la tuvieron clara. Los Servicios Secretos y la infiltración. De esta forma y tras una batalla cuerpo a cuerpo se pudo derrotar casi por completo a las bandas de Sendero Luminoso, llegando por algunos meses una cierta paz al país.
Un kilo de coca en la sierra puede costar 1,000 dólares y en Holanda 150,000. Cosa seria. entonces, el narcotráfico cambió por completo su estrategia para que las autoridades locales nuevamente se envolvieran en una distracción del problema que se esperaba vencer. Los millones de los narcos se encargaron de hilar alianzas estratégicas con bandas de delincuentes comunes para que ocasionen un caos terrible en las principales ciudades y llegar a límites insospechados en lo referente a la seguridad ciudadana.
De esta forma, los narcos han girado ilimitados fondos a los delincuentes para asesinar, secuestrar, robar, chantajear, amenazar y cuántas terribles ilegalidades más. Ahora, la pobre policía con sus pistolitas de agua luchan contra Rambo, Schwarzenegger y yo qué sé. Simplemente han retomado sus peleas a las urbes para que los dejen trabajar tranquilos en la selva.
Lo más extraño de toda esta coyuntura es que actualmente se encuentran en la selva más de 3,000 soldados estadounidenses, según ellos, para apoyar la lucha de nuestras fuerzas defensivas contra el narcotráfico y el terrorismo. Pero, mientras tanto, ¿qué pasa en las ciudades y con sus pobladores? ¿Son tan ingenuos o corruptos nuestros gobernantes que creen que la policía con su pisolita de agua va a vencer a esos señores que andan con metralletas, granadas y otros de ultima generación?
Acá el gran responsable de la situación es la prensa que no dice la verdad. ¿Y cuál es la verdad? Es la necesidad imperiosa de contar con miles de soldados del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea para protegernos y esto no es un delito contra la constitución y las leyes, ya que esta intervención está plenamente amparada en nuestra legislación. Pero, ¿por qué no se hace? Para que estos señores delincuentes sigan haciendo de las suyas.
¡Qué puta nos importa Oropeza! ¡A la mierda con él.! El objetivo es ese de arriba que le da al muchacho todo lo necesario.
CONTINUARÁ......
Hans - Peter Firbas
Cuando empecé en 1980 como Jefe de Informaciones de Radio Programas del Perú, el Presidente Fernando Belaúnde Terry acuño con esa sabiduría que le fue concedida por sus decenas de años recorriendo cada rincón de nuestra tierra, el término NARCOTERRORISMO. Como era lógico suponer, el poder económico de los empresarios involucrados en la comercialización de estupefacientes y el miedo de la prensa por las amenazas de Sendero Luminoso, convirtieron esa teoría en una payasada para la opinión pública.
¡Qué equivocados estaban! A diferencia de los países desarrollados, como Alemania, en donde la prioridad es tu país, tus compatriotas y tu familia, en estos lares lo vital es el amor al dinero. Así que, los narcos aceitaban bien a los periodistas y al Poder Judicial y lo mismo ocurría con el terrorismo, pero en vez de dinero utilizaban el miedo. Los narcos, armados con los más sofisticados mecanismos de ataque, que los soldados y la Policía Nacional, repartían a diestra y siniestra parte de ellos a sus compinches, además claro está de mucho dinero.
La pobre preparación y equipamiento de las Fuerzas Armadas hacían de esto una lucha completamente desigual y sin ninguna oportunidad de ganarla. Con sus millones de defectos y conductas fuera de la ley, el Gobierno de Fujimori y Montesinos sí la tuvieron clara. Los Servicios Secretos y la infiltración. De esta forma y tras una batalla cuerpo a cuerpo se pudo derrotar casi por completo a las bandas de Sendero Luminoso, llegando por algunos meses una cierta paz al país.
Un kilo de coca en la sierra puede costar 1,000 dólares y en Holanda 150,000. Cosa seria. entonces, el narcotráfico cambió por completo su estrategia para que las autoridades locales nuevamente se envolvieran en una distracción del problema que se esperaba vencer. Los millones de los narcos se encargaron de hilar alianzas estratégicas con bandas de delincuentes comunes para que ocasionen un caos terrible en las principales ciudades y llegar a límites insospechados en lo referente a la seguridad ciudadana.
De esta forma, los narcos han girado ilimitados fondos a los delincuentes para asesinar, secuestrar, robar, chantajear, amenazar y cuántas terribles ilegalidades más. Ahora, la pobre policía con sus pistolitas de agua luchan contra Rambo, Schwarzenegger y yo qué sé. Simplemente han retomado sus peleas a las urbes para que los dejen trabajar tranquilos en la selva.
Lo más extraño de toda esta coyuntura es que actualmente se encuentran en la selva más de 3,000 soldados estadounidenses, según ellos, para apoyar la lucha de nuestras fuerzas defensivas contra el narcotráfico y el terrorismo. Pero, mientras tanto, ¿qué pasa en las ciudades y con sus pobladores? ¿Son tan ingenuos o corruptos nuestros gobernantes que creen que la policía con su pisolita de agua va a vencer a esos señores que andan con metralletas, granadas y otros de ultima generación?
Acá el gran responsable de la situación es la prensa que no dice la verdad. ¿Y cuál es la verdad? Es la necesidad imperiosa de contar con miles de soldados del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea para protegernos y esto no es un delito contra la constitución y las leyes, ya que esta intervención está plenamente amparada en nuestra legislación. Pero, ¿por qué no se hace? Para que estos señores delincuentes sigan haciendo de las suyas.
¡Qué puta nos importa Oropeza! ¡A la mierda con él.! El objetivo es ese de arriba que le da al muchacho todo lo necesario.
CONTINUARÁ......
Hans - Peter Firbas