Hans - Peter Firbas
Una vez mi padre establecido en Lima definitivamente, casado y con tres hijos dedicó toda su vida a servir a los demás. Lo que siempre le voy a agradecer a Nuestro Señor es haber tenido la oportunidad de compartir tanto tiempo con él que difícilmente los hijos de hoy en día lo hagan con sus padres. Natación a diario, los partidos de ajedrez, las diarias escuchas de Stereo Lima 100 a las 10 de la noche con Preludi a las Estrellas y las óperas de Wagner.
Casi todos los días almorzábamos a la 1.00 en punto justo y cenábamos a las 7.00 de la noche también en punto. No paraba de investigar y crear productos para los más pobres. Alimentos, medicinas, en fin. Él me enseñó tanto de la vida y algunas vitales. "El bien común es primordial para el bien individual. Es tu obligación ayudar al desvalido. Eres soldado de tu tierra y debes defenderla."
El más gracioso consejo fue: "Carajo has lo que tu papá dice y no lo que tu papá hace." Magnífico. Y siempre estuvo, está y estará para cuidarme, aunque tenga 53 años lo sigue haciendo de diversas maneras. Me enseñó que ser alemán es especial por una simple razón. Porque el cimiento de su pueblo no radica en la creación de riquezas, sino que la riqueza es el pueblo en sí mismo y no el dinero. Nadie lo va a entender.
"El pueblo, su gente es el tesoro de un país hijo. Y tú formas parte de él. Gana sólo el dinero que necesites para vivir bien, pero nunca lo ganes si otro lo va a perder." Cuando enfermó del Síndrome de Cushing fui su enfermero 24 horas al día por tres meses y fue el periodo, creo, en el que más aprendí de él. Aprendí mejor mi alemán, ya que tenía que escribir cartas a sus colegas en Austria y Alemania, hablar por teléfono con ellos, ya que se armó todo un equipo de investigación para curarlo.
Les remitía sus análisis de sangre, de orina, de heces y diferentes estudios más. Ni hablar de medicina. Ya había estudiado un año en la Academia Cayetano Heredia antes de ingresar a a Universidad y tantos años con él ya sabía bastante. Pero mi preocupación por su salud me hizo aprender más.
Ya les contaré de sus investigaciones que terminaron en las Universidades de Debrecen (Hungría) y de Salzburg (Austria) y otras más. Recuerdo a esa señora que salió de Neoplásicas (Hospital de Lima del Cáncer) con el diagnóstico de tres meses de vida. Fue donde mi padre, la trató, regresó a su médico a los tres meses y el Doctor simplemente dijo: "increíble. Lo que le estén dando sígalo tomando. Vivió más de veinte años y hasta tuvo hijos. Pero en Perú a nadie le interesaba.
Una vez mi padre establecido en Lima definitivamente, casado y con tres hijos dedicó toda su vida a servir a los demás. Lo que siempre le voy a agradecer a Nuestro Señor es haber tenido la oportunidad de compartir tanto tiempo con él que difícilmente los hijos de hoy en día lo hagan con sus padres. Natación a diario, los partidos de ajedrez, las diarias escuchas de Stereo Lima 100 a las 10 de la noche con Preludi a las Estrellas y las óperas de Wagner.
Casi todos los días almorzábamos a la 1.00 en punto justo y cenábamos a las 7.00 de la noche también en punto. No paraba de investigar y crear productos para los más pobres. Alimentos, medicinas, en fin. Él me enseñó tanto de la vida y algunas vitales. "El bien común es primordial para el bien individual. Es tu obligación ayudar al desvalido. Eres soldado de tu tierra y debes defenderla."
El más gracioso consejo fue: "Carajo has lo que tu papá dice y no lo que tu papá hace." Magnífico. Y siempre estuvo, está y estará para cuidarme, aunque tenga 53 años lo sigue haciendo de diversas maneras. Me enseñó que ser alemán es especial por una simple razón. Porque el cimiento de su pueblo no radica en la creación de riquezas, sino que la riqueza es el pueblo en sí mismo y no el dinero. Nadie lo va a entender.
"El pueblo, su gente es el tesoro de un país hijo. Y tú formas parte de él. Gana sólo el dinero que necesites para vivir bien, pero nunca lo ganes si otro lo va a perder." Cuando enfermó del Síndrome de Cushing fui su enfermero 24 horas al día por tres meses y fue el periodo, creo, en el que más aprendí de él. Aprendí mejor mi alemán, ya que tenía que escribir cartas a sus colegas en Austria y Alemania, hablar por teléfono con ellos, ya que se armó todo un equipo de investigación para curarlo.
Les remitía sus análisis de sangre, de orina, de heces y diferentes estudios más. Ni hablar de medicina. Ya había estudiado un año en la Academia Cayetano Heredia antes de ingresar a a Universidad y tantos años con él ya sabía bastante. Pero mi preocupación por su salud me hizo aprender más.
Ya les contaré de sus investigaciones que terminaron en las Universidades de Debrecen (Hungría) y de Salzburg (Austria) y otras más. Recuerdo a esa señora que salió de Neoplásicas (Hospital de Lima del Cáncer) con el diagnóstico de tres meses de vida. Fue donde mi padre, la trató, regresó a su médico a los tres meses y el Doctor simplemente dijo: "increíble. Lo que le estén dando sígalo tomando. Vivió más de veinte años y hasta tuvo hijos. Pero en Perú a nadie le interesaba.