Renate Lingor ejecuta el saque de esquina. En el área, Simone Laudehr salta y desde seis metros remata el balón a las redes sin que Andreia, la guardameta brasileña, pueda hacer nada para detenerlo. La goleadora, exultante de gozo, sale a la carrera del área entre gritos y ondea como loca su camiseta. Aquel gol significaba el 2-0 para Alemania en la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007™, y las imágenes de su celebración dieron la vuelta al mundo. La escena se cuenta entre las más conocidas de la historia de la Copa Mundial Femenina.
Hoy, Laudehr sigue formando parte del combinado nacional alemán y participa actualmente en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015™. Ya no es una jovencita inexperta, sino uno de los pesos pesados del equipo, y aun así sigue siendo una fuente inagotable de anécdotas. Así sucedió en octavos de final contra Suecia, cuando Laudehr, de 28 años, recorrió la banda derecha en pos de un balón largo al que finalmente no pudo llegar. La centrocampista, con todo, llevaba tanto impulso que no fue capaz de frenar ante las vallas publicitarias, topó contra ellas y permaneció colgada de ellas patas arriba durante varios segundos. El detalle encantó a los espectadores presentes en el Lansdowne Stadium de Ottawa y le dedicaron un fuerte aplauso.
"Ya imaginaba que les gustaría, pero lo cierto es que no pude frenar a tiempo y pasé lo que me parecieron un par de minutos en equilibrio, porque no quería caer del otro lado. Y no lo conseguí", comenta entre risas la campeona mundial de 2007 ante los micrófonos de FIFA.com.
Buenas sensaciones
No es de extrañar, por otra parte, que se tomase a la ligera el incidente, ya que fue quizá lo único que no salió a pedir de boca en todo el partido. Ante las escandinavas, la 91 veces internacional con Alemania ofreció una actuación excepcional y contribuyó de manera decisiva a la victoria por 4-1 de las suyas que les abría las puertas de los cuartos de final. Laudehr fue dueña y señora de su banda, la derecha, durante los 90 minutos de juego. En defensa contribuyó a recuperar el balón y en ataque participó en casi todas las ocasiones de peligro.
"No contaba con que el resultado fuese tan contundente, pero antes del partido nos noté muy bien al equipo entero y a mí misma", comentó la jugadora del 1. FFC Fráncfort tras concluir el encuentro. No se equivocaba con su corazonada: las jugadoras suecas poco pudieron hacer ante el empuje de la dorsal número seis de Alemania. "Siempre juego motivada, pero por supuesto depende de tu estado de forma cada día. Normalmente intento jugar con valentía, hacia delante, combinando con mis compañeras. Pero también me gusta tener mis oportunidades. Me lo pasé muy bien y disfruté mucho del encuentro", añadió.
La alegría podía leérsele en la cara, y difícilmente disminuirá antes del choque que enfrentará a Alemania con Francia en la próxima ronda. Pese a su buena actuación, Laudehr quiso destacar un aspecto en el que pueden todavía mejorar. "Aún nos queda trabajo por delante en materia defensiva y en nuestro posicionamiento sobre el campo. Además, en el próximo partido tenemos que conseguir aprovechar nuestras oportunidades sin titubear", destacó, antes de apresurarse a relativizar su crítica señalando que ese problema es en realidad "un lujo".
Problemas en la definición ante portería
El once alemán dominó con claridad el encuentro ante las escandinavas y dictó en todo momento el ritmo del partido a sus adversarias, algo a lo que también deberán adaptarse las francesas. Los constantes cambios de demarcación de Laudehr y las suyas hacen de ellas un equipo imprevisible que crea gran cantidad de ocasiones, muchas de las cuales, sin embargo, no culminan en gol. La propia Laudehr estuvo negada frente a portería: la guardameta sueca Hedvig Lindahl supo atajar sus dos disparos entre palos.
"El de la primera parte lo ha sacado muy bien, igual que el que precedió al 3-0 [ndlr: Celia Sasic aprovechó el rechace para rematar a gol]. Hoy tuve la sensación de que a la arquera se le había metido entre ceja y ceja que yo específicamente no podía marcar gol", comentó, algo molesta, para luego añadir de inmediato: "Pero si no soy yo, que sea otra la que marque los goles. Lo importante es que ganemos".
Tanto altruismo está muy bien, pero al fin y al cabo todos quieren ver puerta. "Evidentemente, no me importaría marcar un gol importante, en cuartos de final o en los partidos que sigan". Habrá que esperar a ver si Laudehr nos ofrece entonces otra celebración que dé de nuevo la vuelta al mundo.
Hoy, Laudehr sigue formando parte del combinado nacional alemán y participa actualmente en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015™. Ya no es una jovencita inexperta, sino uno de los pesos pesados del equipo, y aun así sigue siendo una fuente inagotable de anécdotas. Así sucedió en octavos de final contra Suecia, cuando Laudehr, de 28 años, recorrió la banda derecha en pos de un balón largo al que finalmente no pudo llegar. La centrocampista, con todo, llevaba tanto impulso que no fue capaz de frenar ante las vallas publicitarias, topó contra ellas y permaneció colgada de ellas patas arriba durante varios segundos. El detalle encantó a los espectadores presentes en el Lansdowne Stadium de Ottawa y le dedicaron un fuerte aplauso.
"Ya imaginaba que les gustaría, pero lo cierto es que no pude frenar a tiempo y pasé lo que me parecieron un par de minutos en equilibrio, porque no quería caer del otro lado. Y no lo conseguí", comenta entre risas la campeona mundial de 2007 ante los micrófonos de FIFA.com.
Buenas sensaciones
No es de extrañar, por otra parte, que se tomase a la ligera el incidente, ya que fue quizá lo único que no salió a pedir de boca en todo el partido. Ante las escandinavas, la 91 veces internacional con Alemania ofreció una actuación excepcional y contribuyó de manera decisiva a la victoria por 4-1 de las suyas que les abría las puertas de los cuartos de final. Laudehr fue dueña y señora de su banda, la derecha, durante los 90 minutos de juego. En defensa contribuyó a recuperar el balón y en ataque participó en casi todas las ocasiones de peligro.
"No contaba con que el resultado fuese tan contundente, pero antes del partido nos noté muy bien al equipo entero y a mí misma", comentó la jugadora del 1. FFC Fráncfort tras concluir el encuentro. No se equivocaba con su corazonada: las jugadoras suecas poco pudieron hacer ante el empuje de la dorsal número seis de Alemania. "Siempre juego motivada, pero por supuesto depende de tu estado de forma cada día. Normalmente intento jugar con valentía, hacia delante, combinando con mis compañeras. Pero también me gusta tener mis oportunidades. Me lo pasé muy bien y disfruté mucho del encuentro", añadió.
La alegría podía leérsele en la cara, y difícilmente disminuirá antes del choque que enfrentará a Alemania con Francia en la próxima ronda. Pese a su buena actuación, Laudehr quiso destacar un aspecto en el que pueden todavía mejorar. "Aún nos queda trabajo por delante en materia defensiva y en nuestro posicionamiento sobre el campo. Además, en el próximo partido tenemos que conseguir aprovechar nuestras oportunidades sin titubear", destacó, antes de apresurarse a relativizar su crítica señalando que ese problema es en realidad "un lujo".
Problemas en la definición ante portería
El once alemán dominó con claridad el encuentro ante las escandinavas y dictó en todo momento el ritmo del partido a sus adversarias, algo a lo que también deberán adaptarse las francesas. Los constantes cambios de demarcación de Laudehr y las suyas hacen de ellas un equipo imprevisible que crea gran cantidad de ocasiones, muchas de las cuales, sin embargo, no culminan en gol. La propia Laudehr estuvo negada frente a portería: la guardameta sueca Hedvig Lindahl supo atajar sus dos disparos entre palos.
"El de la primera parte lo ha sacado muy bien, igual que el que precedió al 3-0 [ndlr: Celia Sasic aprovechó el rechace para rematar a gol]. Hoy tuve la sensación de que a la arquera se le había metido entre ceja y ceja que yo específicamente no podía marcar gol", comentó, algo molesta, para luego añadir de inmediato: "Pero si no soy yo, que sea otra la que marque los goles. Lo importante es que ganemos".
Tanto altruismo está muy bien, pero al fin y al cabo todos quieren ver puerta. "Evidentemente, no me importaría marcar un gol importante, en cuartos de final o en los partidos que sigan". Habrá que esperar a ver si Laudehr nos ofrece entonces otra celebración que dé de nuevo la vuelta al mundo.
