LOS JUICIOS DE NÜREMBERG. UNA PAYASADA ALIADA
Por Hans - Peter Firbas
En los Juicios celebrados en Nüremberg, Alemania, en 1945-1946, los antiguos líderes nazis fueron acusados y juzgados como criminales de guerra por un Tribunal Militar Internacional.
La acusación a la que debieron responder se basaba en cuatro cargos: (1) crímenes contra la paz (planear, instigar y librar guerras de agresión violando los acuerdos y tratados internacionales); (2) crímenes contra la humanidad (exterminio, deportaciones y genocidio); (3) crímenes de guerra (violación de las leyes de guerra), y (4) "haber planeado y conspirado para cometer" los actos criminales anteriormente mencionados.
La autoridad del Tribunal Militar Internacional emanaba del Acuerdo de Londres de 8 de agosto de 1945. Ese día, representantes de los EE.UU., Gran Bretaña, la URSS y el gobierno provisional de Francia acordaron la constitución de un tribunal que juzgara a los más importantes criminales de guerra del Eje. Posteriormente, 19 países aceptaron el acuerdo.
El tribunal estaba formado por un miembro de los cuatro países signatarios. La primera sesión tuvo lugar en Berlín el 18 de octubre de 1945. Tras 216 sesiones, el 1 de octubre de 1946 emitió el veredicto: tres acusados fueron absueltos (Hjalmar Schacht, Franz von Papen y Hans Fritzsche), cuatro fueron condenados a penas de entre 10 y 20 años de cárcel (Karl Dönitz , Baldur von Schirach, Albert Speer y Konstantin von Neurath), tres fueron condenados a cadena perpetua (Rudolf Hess, Walther Funk y Erich Raeder) y, finalmente, 12 fueron condenados a muerte.
Diez de ellos fueron ahorcados el 16 de octubre de 1946 (Hans Frank , Wilhelm Frick , Julius Streicher, Alfred Rosenberg, Ernst Kaltenbrunner , Joachim von Ribbentrop, Fritz Sauckel, Alfred Jodl , Wilhelm Keitel y Arthur Seyss-Inquart), Martin Bormann fue condenado "in absentia" y Herman Goering se suicidó en su celda antes de la ejecución.
MIENTRAS JUZGABAN A LOS ALEMANES POR SUS DELITOS DURANTE LA GUERRA NADIE DIJO NADA SOBRE LOS DELITOS EN TIEMPOS DE PAZ
Desde el año 2007 aparecieron varias denuncias sobre las vulneraciones masivas e impunes de los derechos humanos por parte de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. La criminalidad del comunismo y de Brenes, Presidente de Checoslovaquia, quedaron en el olvido, al igual que sus más de 100 millones de víctimas.
Las cifras de víctimas totales del genocidio perpetrado por los aliados anglosajones y soviéticos contra el pueblo alemán, que Farrerons calcula en un mínimo de 6 millones de personas y un máximo de 13, sosteniendo por otro lado que el Holocausto, además de exagerado, fue sólo una respuesta al plan de exterminio aliado publicado en 1941 y puesto en práctica con los bombardeos crematorios ingleses contra civiles alemanes pocos meses después.
Hemos esbozado un cálculo aproximado -que iremos perfilando poco a poco- de los alemanes, civiles o militares desarmados, que fueron víctimas de vulneraciones de los derechos humanos en la Segunda Guerra Mundial. Las cifras resultan escalofriantes, pero todavía lo es más pensar que dichas actuaciones criminales fueron perpetradas por potencias que decían luchar contra la maldad del nazismo en nombre de unos valores que la ideología fascista había vulnerado.
En primer lugar, 1.100.000 de civiles alemanes exterminados en bombardeos planificados a tal efecto por la sofisticada tecnología crematoria, constantemente “mejorada” a lo largo de la guerra, de la aviación inglesa.En resumen: !quemar vivos a mujeres, ancianos y niños!
Este plan estratégico, denominado “bombardeo moral”, tenía la supuesta finalidad de provocar en el pueblo alemán una reacción de rebelión contra el régimen nazi, pero cuando se comprobó que el resultado era el contrario, siendo así que difícilmente se podía justificar la causa aliada amparándola en semejantes métodos, los ataques aéreos incendiarios contra la gente común y corriente prosiguieron incluso hasta después de que el ejército alemán, prácticamente derrotado, no presentara ya una resistencia digna de ese nombre (por ejemplo, en el ataque a Pfüllingen).
Conviene añadir que el plan británico ponía como norte matar a 15.000.000 de alemanes y comenzó en 1941, es decir, antes de que pueda hablarse en algún sentido de un holocausto judío a manos del Tercer Reich.Más de 12.000.000 de civiles alemanes de los territorios del Este, es decir, Prusia, Silesia y Pomerania, fueron sometidos a limpieza étnica, calificada según la legislación internacional vigente de “crimen contra la humanidad”.
Territorios de Alemania que, como los Sudetes, Prusia Oriental, Silesia y Pomerania, pasaron a incorporarse, sin mediar tratado alguno y a guisa de botín de guerra, a la URSS, Polonia y Checoslovaquia.Más de 2.500.000 de civiles alemanes resultaron exterminados como consecuencia de dicho proceso de limpieza étnica.
Más de 1.000.000 de militares alemanes desarmados murieron, por hambre y malos tratos, en los campos de concentración norteamericanos y franceses después de la Segunda Guerra Mundial. El comportamiento alemán con los prisioneros ingleses, norteamericanos y franceses -no así en el caso de los rusos y de los judíos- respetó empero, en todo momento y con contadas excepciones, las normas de la Convención de Ginebra.
Más de 1.500.000 de militares alemanes desarmados perecieron de la misma manera en los campos de concentración soviéticos.
De los millones de mujeres alemanas violadas, 200.000 murieron a consecuencia de la violencia sexual perpetrada por el Ejército Rojo de forma sistemática.
Unos 80.000 civiles alemanes fueron exterminados en campos de concentración de posguerra regentados por gentes como Salomón Morel.
A estas cifras hay que sumar los ciudadanos soviéticos de etnia germana, completamente ajenos al nazismo, deportados a Siberia por Stalin, así como las minorías germanohablantes en países de Europa oriental: Hungría, Rumanía y Yugoeslavia, objeto también de todo tipo de atrocidades después de la guerra. Las minorías étnicas alemanas, unos tres millones de personas, fueron, en efecto, también expulsados, pereciendo en medio de tales fechorías unos 1.300.000 civiles inocentes.
Por si fuera poco, 4 y 8 millones de alemanes murieron por inanición a partir del año 1945 como consecuencia de la deliberada política de castigo -de la cual conocemos al autor intelectual: el banquero norteamericano Henry Morgenthau- impuesta por los aliados a la nación vencida. En total, tenemos como poco 13 millones de alemanes exterminados fuera de las operaciones militares por los valientes y simpáticos cruzados del humanismo cristiano, la democracia y el socialismo que aparecen en las películas de Hollywood mascando chicle o bebiendo vodka.
Semejantes cifras pueden, empero, alcanzar hasta los 13 millones de muertos, sin contar los desplazados forzosos ya mencionados (en total, 25 millones de alemanes afectados por vulneraciones de los derechos humanos), de manera que la cantidad mínima de “seis millones” no es producto de exageración alguna, sino una estimación muy moderada y computada a la baja.
De estos alemanes nada se sabe, no se han rodado en Hollywood películas sobre el tema y sólo poco a poco empezamos a tener noticia del escándalo a través de libros e investigaciones de heroicos historiadores que son automáticamente estigmatizados por el sistema demoliberal, todo ello en nombre de la ideología antifascista, la misma que justificó este auténtico “holocausto olvidado” y que sigue vigente so pena de excomunión social en los pomposamente autodenominados países libres.
Conviene recordar que el fascismo originario, el régimen de Mussolini -el único que puede de forma rigurosa ser calificado de fascista-, no perpetró genocidio alguno, 25 son las penas de muerte que, tras un juicio en regla, se aplicaron a terroristas eslavos en los veinte años que duró la existencia del Estado fascista. Además, muchos fascistas ampararon a los judíos perseguidos por la Gestapo, pues esta etnia estaba sobrerrepresentada -respecto a su porcentaje dentro de la población total italiana- en el propio partido fascista.
Siguiendo el camino que nos hemos trazado, tras los "Crímenes contra la Paz" y los "Crímenes de Guerra" -para usar la terminología del Tribunal de Nüremberg-, vamos a ocupamos ahora de los denominados "Crímenes contra la Humanidad", es decir, "los referentes a los malos tratos contra grupos raciales, civiles o religiosos determinados en razón a su pertenencia a los mismos".
El primero de los crímenes que contra "la Humanidad" se cometió fue, a nuestro Juicio, la prolongación innecesaria de la guerra. La exigencia de una rendición incondicional fue oficialmente definida en la Conferencia de Casablanca. Según varios autores norteamericanos, biógrafos de Roosevelt, fue el Secretario del Tesoro, Henry Morgenthau, quien se mantuvo, en Casablanca, permanente junto al Presidente para que permaneciera inflexible y no aceptara fórmulas de compromiso de paz negociada, tal como hubiera preferido, posiblemente, Churchill.
En todo caso, fuera o no Morgenthau el instigador, lo esencial es recordar que, como hemos visto al estudiar los "Crímenes contra la Paz", Roosevelt era, virtualmente, un prisionero de su Brain Trust, y era éste quien tomaba las decisiones. Pero lo que no se puede negar a Morgenthau es que fue él el autor del siniestro plan de su nombre. En efecto, por el plan Morgenthau se planeaba convertir Alemania en un "país pastoril", privándole de todos sus recursos.
De este modo, se especifica cínicamente en el Plan Morgenthau "Alemania, en pocos años, se convertirá en un país de unos 40 millones de habitantes, en vez de 90 millones". El Plan Morgenthau, adoptado en la Conferencia de Quebec, es una grandiosa e innegable prueba histórica de que el Alto Mando del Sionismo preparó, a sangre fría, asesinar a una Nación.
Pero si el Plan Morgenthau no se llevó íntegramente a la práctica, sí se llevó a la práctica el menos conocido Plan Kauffmann. Theodore Nathan Kauffmann, un sionista de pasaporte norteamericano pero nacido en Alemania publicó en 1941, unos meses antes de que su patria de adopción entrara oficialmente en la guerra, un libro en el que afirmaba que, al final de la contienda, Alemania debería ser completamente desmembrada. La población civil alemana, hombres y mujeres, sería esterilizada, con objeto de asegurar la extinción total de Alemania. Los soldados presos o los desmovilizados, tras ser esterilizados, deberían trabajar como esclavos para los países aliados.
El libro alcanzó una notable difusión en todo el mundo, incluyendo Alemania. Hemos dicho que el Plan Kauffmann se llevó a la práctica, aunque no literalmente. Desde luego Alemania sí fue desmembrada; desde luego millones de soldados alemanes sí trabajaron como esclavos durante muchos años, como más adelante veremos, pero los alemanes no fueron esterilizados... físicamente.
Pero sí lo fueron espiritualmente, al menos en una gran parte, hasta el punto de que hoy día Alemania tiene una demografía regresiva; tiene más óbitos que nacimientos. Pero sigamos adelante. Y mencionemos el libro de otro hebreo, Maurice León Dodd en el que el autor proclama que los alemanes que sobrevivan a los bombardeos aéreos deberán ser vendidos como esclavos a las colonias anglosajonas o francesas, o regalados a los rusos. Otro correligionario suyo, Charles G. Haertmann exige el exterminio físico de los alemanes, o "al menos, el 90 por ciento".
Alemania está partida en dos trozos. También se hallan divididas Corea, Indochina y Berlín. Este reparto del mundo, como sabemos, coincidiría con el que, cuatro años después, acordarían Roosevelt y Stalin con un Churchill cada vez más "descolgado" en Yalta. Aún hay más cosas en ese mapa "profético". Los imperios ultramarinos inglés, holandés y francés, han desaparecido, pasando como "vasallos", ora a la URSS, ora a los USA... ¡Qué premonición más fantástica!...
Todo esto se sabía en Alemania y, como es natural, endureció aún más la resistencia del país, costando millones de vidas a alemanes y aliados la prolongación innecesaria de la guerra y siendo causa inmediata del hundimiento de los imperios coloniales de los enemigos de Alemania, excluyendo a la URSS y, por unos pocos años, a los USA. Debemos tener muy presente, que la exigencia de una rendición incondicional no tiene precedentes en la Historia Universal.
Morgenthau, además, organizó una "Sociedad para la Prevención de la III Guerra Mundial", en la que se exigía que todas las cláusulas relativas al desmembramiento de Alemania fueran llevadas a la práctica. Los bienes de los alemanes en países beligerantes, e incluso, neutrales, debían ser incautados por los gobiernos aliados. A los hombres de negocios americanos no se les concederían visados para visitar Alemania.
No se concederían visados a alemanes para emigrar a los Estados Unidos. Sé prohibía el matrimonio de mujeres alemanas con soldados americanos. Las comunicaciones postales con Alemania no debían ser restauradas en dos años. Varias de estas exigencias se cumplirían al pie de la letra; otras no fue posible aplicarlas por su propia demagogia y por el cambio de política que las circunstancias impondrían a partir de 1948.
Quien no era judío, pero sí cripto-comunista, como más tarde quedaría ampliamente demostrado, era Richard B. Scandrette, miembro prominente de la Comisión Americana de Reparaciones, creada bajo los auspicios de Morgenthau. Scandrette en un informe ante el Congreso declaró.
"No debemos tener misericordia para con la población civil, pues es culpable de haber asistido a Hitler hasta el final. Hay que mantener a ese país en un status puramente agrícola y pastoril; todas las industrias deben ser desmanteladas; los soldados alemanes deben servir como trabajadores forzosos en Rusia e Inglaterra. Nadie debe quedar exento de castigo, ni siquiera las Iglesias, que también son culpables en Alemania, especialmente la Católica".
“Al menos 860.000 mujeres, pero también hombres, fueron violados por soldados aliados al final de la guerra y antes del periodo de posguerra. Eso se produjo en todas partes”, escribió la historiadora Miriam Gebhardt en su libro “Cuando llegaron los soldados”.
La obra ha tenido un fuerte eco en Alemania, donde estas violaciones a gran escala eran conocidas, pero atribuidas casi exclusivamente a los soldados soviéticos.
Aunque las violaciones de francesas cometidas por los soldados estadounidenses tras el desembarco de Normandía en junio de 1944 habían sido documentadas, en términos generales los Aliados occidentales – norteamericanos, franceses y británicos – mantenían su aura de prestigio intachable, vencedores frente a la barbarie nazi.
Por el contrario, estaba muy extendida en Alemania la imagen de las tropas de Stalin afluyendo en abril de 1945 en Berlín y abalanzándose sobre mujeres reducidas a objetos sexuales, explica en una conferencia en la capital alemana Gebhardt, docente en la Universidad de Constanza.
“Lo que no sabíamos era que en otras partes de Alemania, los otros soldados aliados también violaron, de forma similar, a alemanas”, afirma la docente, cuya investigación se basa en archivos inéditos (documentos militares, testimonios de sacerdotes y peticiones de aborto).
Hace más de un año en este blog he presentado numerosos indicios, pruebas, testimonios, fotos, vídeos y diversas investigaciones periodísticas de mi parte y de colegas, así como de científicos de varias especialidades que confirman que lo que nos han informado de la Segunda Guerra Mundial no coincide con la verdad. Antes que nada, la educación que recibió, recibe y espero que recibirá siempre el pueblo alemán es completamente contradictoria a lo que se dice de nosotros.
El mundo entero ha recibido un bombardeo constante en los últimos cien años contra Alemania, sus gobernantes y su pueblo. Hasta hoy se siguen mostrando películas en el cine y en televisión dando una falsa impresión de quiénes somos en realidad. Lo más penoso en todo esto es que varios países se unieron con la única intención de aniquilarnos por completo. Desaparecer la mayor cantidad posible de alemanes de este mundo.
Utilizando dos guerras mundiales, las que nunca buscamos como la mayoría cree, con estrategias inhumanas para que los alemanes mueran de hambre, de frío, bombardeos irrespetuosos contra las normas dictadas por el Convenio de Ginebra, continuar matando alemanes tras su rendición, es decir en tiempos de paz y una campaña mediática digna del mejor, que vendió a nuestro pueblo como el mayor enemigo en el planeta.
Solamente escuchar los discursos de Adolf Hitler y algunas de sus frases que eran órdenes directas a su pueblo o simplemente sus opiniones personales:
"Nuestro sueño durante años se ha hecho realidad. El bien más preciado que tenemos en el mundo es nuestra propia gente. Y por este pueblo y por el bien de este pueblo vamos a luchar y pelear."
"Se está construyendo una nueva comunidad en Alemania y es el objetivo más hermoso. Quienes no pueden ver más allá de su propia nariz (en referencia a los ricos alemanes) merecen nuestra compasión. La suerte de los que pueden ayudar debe ocurrir en cada invierno. Nuestro sistema de bienestar social es mucho más que caridad. No le decimos a la gente rica que por favor le den algo a los pobres. En cambio les decimos ¡Pueblo alemán ayúdense a sí mismo!"
"Todos deben ayudar, ricos y pobres. Piensen que siempre hay alguien en una situación mucho peor que la mía y a esa persona la ayudaré como mi camarada, mi hermano, mi compatriota. Si alguien dijera que debe sacrificar demasiado ¡esa es la gloria de dar!"
"Cuando te sacrificas por tu comunidad, entonces puedes caminar con la cabeza en alto. espero que todos los alemanes con un sentido de carácter y decencia marchen con nosotros. Por primera vez, me permito como un hombre desconocido iniciar una guerra hasta que esta plaga sea retirada del modo de vida alemán."
"Nosotros no tenemos esas Colonias, tampoco las oportunidades de las conexiones internacionales en el mundo. Nuestro Reich, que está tan abarrotado y que tiene tan pocos artículos de primera necesidad para la vida, necesita ser cuidadosamente manejado. Fue un honor liderar el ataque para ustedes."
"El tiempo vendrá, cuando una vez más podramos decir con orgullo que somos alemanes. Cuando veamos atrás en nuestra historia nos sentimos avergonzados de la manera en la que vivimos hoy. Sufrimos mucho por la inflación, cuando millones de compatriotas fueron despojados de todo lo que habían ganado durante toda su vida. Todo fue instigado y conseguido por esas personas que firmaron el Tratado de Versalles de 1918."
Este diablo, el mayor asesino de la historia de la humanidad, ¿puede decir palabras a su pueblo con estos contenidos? Ojo amigo lector que no soy nazi y mucho menos voy a justificar de ninguna manera la enfermedad mental y otras que desde aproximadamente 1941 convirtió a Hitler en un ser malvado, al no poder resistir el estrés de años de lucha.
No podemos olvidar que en 1933, cuando asume el poder Alemania estaba en la peor situación. Usted, quizás no la conozca, pero Alemania estaba económicamente y moralmente destruida y si la cosa seguía así su exterminio casi total era inevitable. Eso quería mucha gente, entre ellos una comunidad extranjera rica y poderosa que vivía en Alemania y maltrataba a sus ciudadanos.
Quiero ser sumamente claro en esto. En mis 53 años que tengo la gente más noble y respetuosa que he conocido en Perú son de origen judío, al igual que varios de mis ancestros, pero así como hay alemanes malos, hay judíos malos. Cuando Alemania estaba en pleno caos un grupo de ellos le declararon la guerra a Alemania en 1933 y tuvieron la osadía de vivir en su territorio y hacer mucho dinero en él.
No podemos acusar a Hitler de haber devuelto a su pueblo la dignidad y el respeto. No puedo arrancar las hojas de la verdadera historia de la humanidad, que cuenta que ese señor -quizás el más odiado del mundo- tuvo un gobierno que transformó en muy poco tiempo a un país en ruinas en un país próspero, que gracias a sus ciudadanos y sus líderes tal cual una ave fénix salió de los escombros y se convirtió en una potencia mundial.
Una potencia mundial llena de intelectuales, científicos, artistas, que crearon e inventaron tanto, que se convirtió en un deseoso botín para sus enemigos. ¡Cómo creer esas historias, cuando un niño de apenas 13 años de edad destruyó él sólo dos tanques rusos en Berlín! ¡Qué valor!
Antes de ingresar a la definición de CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD O CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD deseo volver a ser muy claro en este asunto. He demostrado durante más de un año que no sólo los soldados y gobernantes de Alemania han cometido este delito. Por el contrario, he demostrado que este crimen ha sido cometido con mayor gravedad por varios países y sus responsables, todos ellos impunes y jamás han sido acusados, enjuiciados, ni mucho menos han pagado estos delitos. Inclusive han sido premiados con títulos honoríficos en sus respectivas naciones, así como ser considerados como héroes y personas ejemplares, cuyas conductas debemos seguir.
Voy a ser muy resumido y sólo tomaré los ejemplos más claros y comprobados:
Están tipificadas, por ejemplo los asesinatos y exterminios. El Bombardeo de Dresden, cometido por la Real Fuerza Aérea Británica y la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos entre el 13 y 15 de febrero de 1945. Culpables: Churchill y Roosevelt.
Deportación y Desplazamiento Forzoso: 16 millones de alemanes deportados de Checoslovaquia: culpable, el Presidente Checo Edvard Benes.
Violación: el ejército rojo contra alemanes: culpable Stalin.
Podríamos seguir......
La definición de crimen contra la humanidad o crimen de lesa humanidad recogida en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional comprende las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación, desplazamiento forzoso, tortura, violación, prostitución forzada, esclavitud sexual, esterilización forzada y encarcelación o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, de orientación sexual u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.
Estos actos también se denominan crímenes de lesa humanidad. «Leso» significa agraviado, lastimado, ofendido: de allí que crimen de lesa humanidad aluda a un crimen que, por su aberrante naturaleza, ofende, agravia, injuria a la humanidad en su conjunto.
Características de estos delitos:
Sujeto activo: los crímenes pueden ser realizados por funcionarios estatales (con independencia de su jerarquía o cargo) o por miembros de una organización política. Ha fracasado todo intento por definir "organización política", pues podría resultar que gobiernos autoritarios lo utilicen para perseguir a opositores políticos.
Sujeto pasivo: debe tratarse de un ataque contra la población civil.
Acción típica: no sólo se refiere a ataques militares: puede producirse tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz.
El ataque tiene que ser generalizado o sistemático, por lo que los actos aislados o cometidos al azar no pueden ser considerados incluidos en esta tipificación.
Tipos de delitos:
Según el Estatuto de Roma, pueden constituir crímenes de lesa humanidad los 11 tipos de actos siguientes:
Asesinato: homicidio intencionado.
Exterminio: imposición intencional de condiciones de vida, entre otras la privación del acceso a alimentos o medicinas, encaminadas a causar la destrucción de parte de una población.
Por Hans - Peter Firbas
En los Juicios celebrados en Nüremberg, Alemania, en 1945-1946, los antiguos líderes nazis fueron acusados y juzgados como criminales de guerra por un Tribunal Militar Internacional.
La acusación a la que debieron responder se basaba en cuatro cargos: (1) crímenes contra la paz (planear, instigar y librar guerras de agresión violando los acuerdos y tratados internacionales); (2) crímenes contra la humanidad (exterminio, deportaciones y genocidio); (3) crímenes de guerra (violación de las leyes de guerra), y (4) "haber planeado y conspirado para cometer" los actos criminales anteriormente mencionados.
La autoridad del Tribunal Militar Internacional emanaba del Acuerdo de Londres de 8 de agosto de 1945. Ese día, representantes de los EE.UU., Gran Bretaña, la URSS y el gobierno provisional de Francia acordaron la constitución de un tribunal que juzgara a los más importantes criminales de guerra del Eje. Posteriormente, 19 países aceptaron el acuerdo.
El tribunal estaba formado por un miembro de los cuatro países signatarios. La primera sesión tuvo lugar en Berlín el 18 de octubre de 1945. Tras 216 sesiones, el 1 de octubre de 1946 emitió el veredicto: tres acusados fueron absueltos (Hjalmar Schacht, Franz von Papen y Hans Fritzsche), cuatro fueron condenados a penas de entre 10 y 20 años de cárcel (Karl Dönitz , Baldur von Schirach, Albert Speer y Konstantin von Neurath), tres fueron condenados a cadena perpetua (Rudolf Hess, Walther Funk y Erich Raeder) y, finalmente, 12 fueron condenados a muerte.
Diez de ellos fueron ahorcados el 16 de octubre de 1946 (Hans Frank , Wilhelm Frick , Julius Streicher, Alfred Rosenberg, Ernst Kaltenbrunner , Joachim von Ribbentrop, Fritz Sauckel, Alfred Jodl , Wilhelm Keitel y Arthur Seyss-Inquart), Martin Bormann fue condenado "in absentia" y Herman Goering se suicidó en su celda antes de la ejecución.
MIENTRAS JUZGABAN A LOS ALEMANES POR SUS DELITOS DURANTE LA GUERRA NADIE DIJO NADA SOBRE LOS DELITOS EN TIEMPOS DE PAZ
Desde el año 2007 aparecieron varias denuncias sobre las vulneraciones masivas e impunes de los derechos humanos por parte de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. La criminalidad del comunismo y de Brenes, Presidente de Checoslovaquia, quedaron en el olvido, al igual que sus más de 100 millones de víctimas.
Las cifras de víctimas totales del genocidio perpetrado por los aliados anglosajones y soviéticos contra el pueblo alemán, que Farrerons calcula en un mínimo de 6 millones de personas y un máximo de 13, sosteniendo por otro lado que el Holocausto, además de exagerado, fue sólo una respuesta al plan de exterminio aliado publicado en 1941 y puesto en práctica con los bombardeos crematorios ingleses contra civiles alemanes pocos meses después.
Hemos esbozado un cálculo aproximado -que iremos perfilando poco a poco- de los alemanes, civiles o militares desarmados, que fueron víctimas de vulneraciones de los derechos humanos en la Segunda Guerra Mundial. Las cifras resultan escalofriantes, pero todavía lo es más pensar que dichas actuaciones criminales fueron perpetradas por potencias que decían luchar contra la maldad del nazismo en nombre de unos valores que la ideología fascista había vulnerado.
En primer lugar, 1.100.000 de civiles alemanes exterminados en bombardeos planificados a tal efecto por la sofisticada tecnología crematoria, constantemente “mejorada” a lo largo de la guerra, de la aviación inglesa.En resumen: !quemar vivos a mujeres, ancianos y niños!
Este plan estratégico, denominado “bombardeo moral”, tenía la supuesta finalidad de provocar en el pueblo alemán una reacción de rebelión contra el régimen nazi, pero cuando se comprobó que el resultado era el contrario, siendo así que difícilmente se podía justificar la causa aliada amparándola en semejantes métodos, los ataques aéreos incendiarios contra la gente común y corriente prosiguieron incluso hasta después de que el ejército alemán, prácticamente derrotado, no presentara ya una resistencia digna de ese nombre (por ejemplo, en el ataque a Pfüllingen).
Conviene añadir que el plan británico ponía como norte matar a 15.000.000 de alemanes y comenzó en 1941, es decir, antes de que pueda hablarse en algún sentido de un holocausto judío a manos del Tercer Reich.Más de 12.000.000 de civiles alemanes de los territorios del Este, es decir, Prusia, Silesia y Pomerania, fueron sometidos a limpieza étnica, calificada según la legislación internacional vigente de “crimen contra la humanidad”.
Territorios de Alemania que, como los Sudetes, Prusia Oriental, Silesia y Pomerania, pasaron a incorporarse, sin mediar tratado alguno y a guisa de botín de guerra, a la URSS, Polonia y Checoslovaquia.Más de 2.500.000 de civiles alemanes resultaron exterminados como consecuencia de dicho proceso de limpieza étnica.
Más de 1.000.000 de militares alemanes desarmados murieron, por hambre y malos tratos, en los campos de concentración norteamericanos y franceses después de la Segunda Guerra Mundial. El comportamiento alemán con los prisioneros ingleses, norteamericanos y franceses -no así en el caso de los rusos y de los judíos- respetó empero, en todo momento y con contadas excepciones, las normas de la Convención de Ginebra.
Más de 1.500.000 de militares alemanes desarmados perecieron de la misma manera en los campos de concentración soviéticos.
De los millones de mujeres alemanas violadas, 200.000 murieron a consecuencia de la violencia sexual perpetrada por el Ejército Rojo de forma sistemática.
Unos 80.000 civiles alemanes fueron exterminados en campos de concentración de posguerra regentados por gentes como Salomón Morel.
A estas cifras hay que sumar los ciudadanos soviéticos de etnia germana, completamente ajenos al nazismo, deportados a Siberia por Stalin, así como las minorías germanohablantes en países de Europa oriental: Hungría, Rumanía y Yugoeslavia, objeto también de todo tipo de atrocidades después de la guerra. Las minorías étnicas alemanas, unos tres millones de personas, fueron, en efecto, también expulsados, pereciendo en medio de tales fechorías unos 1.300.000 civiles inocentes.
Por si fuera poco, 4 y 8 millones de alemanes murieron por inanición a partir del año 1945 como consecuencia de la deliberada política de castigo -de la cual conocemos al autor intelectual: el banquero norteamericano Henry Morgenthau- impuesta por los aliados a la nación vencida. En total, tenemos como poco 13 millones de alemanes exterminados fuera de las operaciones militares por los valientes y simpáticos cruzados del humanismo cristiano, la democracia y el socialismo que aparecen en las películas de Hollywood mascando chicle o bebiendo vodka.
Semejantes cifras pueden, empero, alcanzar hasta los 13 millones de muertos, sin contar los desplazados forzosos ya mencionados (en total, 25 millones de alemanes afectados por vulneraciones de los derechos humanos), de manera que la cantidad mínima de “seis millones” no es producto de exageración alguna, sino una estimación muy moderada y computada a la baja.
De estos alemanes nada se sabe, no se han rodado en Hollywood películas sobre el tema y sólo poco a poco empezamos a tener noticia del escándalo a través de libros e investigaciones de heroicos historiadores que son automáticamente estigmatizados por el sistema demoliberal, todo ello en nombre de la ideología antifascista, la misma que justificó este auténtico “holocausto olvidado” y que sigue vigente so pena de excomunión social en los pomposamente autodenominados países libres.
Conviene recordar que el fascismo originario, el régimen de Mussolini -el único que puede de forma rigurosa ser calificado de fascista-, no perpetró genocidio alguno, 25 son las penas de muerte que, tras un juicio en regla, se aplicaron a terroristas eslavos en los veinte años que duró la existencia del Estado fascista. Además, muchos fascistas ampararon a los judíos perseguidos por la Gestapo, pues esta etnia estaba sobrerrepresentada -respecto a su porcentaje dentro de la población total italiana- en el propio partido fascista.
Siguiendo el camino que nos hemos trazado, tras los "Crímenes contra la Paz" y los "Crímenes de Guerra" -para usar la terminología del Tribunal de Nüremberg-, vamos a ocupamos ahora de los denominados "Crímenes contra la Humanidad", es decir, "los referentes a los malos tratos contra grupos raciales, civiles o religiosos determinados en razón a su pertenencia a los mismos".
El primero de los crímenes que contra "la Humanidad" se cometió fue, a nuestro Juicio, la prolongación innecesaria de la guerra. La exigencia de una rendición incondicional fue oficialmente definida en la Conferencia de Casablanca. Según varios autores norteamericanos, biógrafos de Roosevelt, fue el Secretario del Tesoro, Henry Morgenthau, quien se mantuvo, en Casablanca, permanente junto al Presidente para que permaneciera inflexible y no aceptara fórmulas de compromiso de paz negociada, tal como hubiera preferido, posiblemente, Churchill.
En todo caso, fuera o no Morgenthau el instigador, lo esencial es recordar que, como hemos visto al estudiar los "Crímenes contra la Paz", Roosevelt era, virtualmente, un prisionero de su Brain Trust, y era éste quien tomaba las decisiones. Pero lo que no se puede negar a Morgenthau es que fue él el autor del siniestro plan de su nombre. En efecto, por el plan Morgenthau se planeaba convertir Alemania en un "país pastoril", privándole de todos sus recursos.
De este modo, se especifica cínicamente en el Plan Morgenthau "Alemania, en pocos años, se convertirá en un país de unos 40 millones de habitantes, en vez de 90 millones". El Plan Morgenthau, adoptado en la Conferencia de Quebec, es una grandiosa e innegable prueba histórica de que el Alto Mando del Sionismo preparó, a sangre fría, asesinar a una Nación.
Pero si el Plan Morgenthau no se llevó íntegramente a la práctica, sí se llevó a la práctica el menos conocido Plan Kauffmann. Theodore Nathan Kauffmann, un sionista de pasaporte norteamericano pero nacido en Alemania publicó en 1941, unos meses antes de que su patria de adopción entrara oficialmente en la guerra, un libro en el que afirmaba que, al final de la contienda, Alemania debería ser completamente desmembrada. La población civil alemana, hombres y mujeres, sería esterilizada, con objeto de asegurar la extinción total de Alemania. Los soldados presos o los desmovilizados, tras ser esterilizados, deberían trabajar como esclavos para los países aliados.
El libro alcanzó una notable difusión en todo el mundo, incluyendo Alemania. Hemos dicho que el Plan Kauffmann se llevó a la práctica, aunque no literalmente. Desde luego Alemania sí fue desmembrada; desde luego millones de soldados alemanes sí trabajaron como esclavos durante muchos años, como más adelante veremos, pero los alemanes no fueron esterilizados... físicamente.
Pero sí lo fueron espiritualmente, al menos en una gran parte, hasta el punto de que hoy día Alemania tiene una demografía regresiva; tiene más óbitos que nacimientos. Pero sigamos adelante. Y mencionemos el libro de otro hebreo, Maurice León Dodd en el que el autor proclama que los alemanes que sobrevivan a los bombardeos aéreos deberán ser vendidos como esclavos a las colonias anglosajonas o francesas, o regalados a los rusos. Otro correligionario suyo, Charles G. Haertmann exige el exterminio físico de los alemanes, o "al menos, el 90 por ciento".
Alemania está partida en dos trozos. También se hallan divididas Corea, Indochina y Berlín. Este reparto del mundo, como sabemos, coincidiría con el que, cuatro años después, acordarían Roosevelt y Stalin con un Churchill cada vez más "descolgado" en Yalta. Aún hay más cosas en ese mapa "profético". Los imperios ultramarinos inglés, holandés y francés, han desaparecido, pasando como "vasallos", ora a la URSS, ora a los USA... ¡Qué premonición más fantástica!...
Todo esto se sabía en Alemania y, como es natural, endureció aún más la resistencia del país, costando millones de vidas a alemanes y aliados la prolongación innecesaria de la guerra y siendo causa inmediata del hundimiento de los imperios coloniales de los enemigos de Alemania, excluyendo a la URSS y, por unos pocos años, a los USA. Debemos tener muy presente, que la exigencia de una rendición incondicional no tiene precedentes en la Historia Universal.
Morgenthau, además, organizó una "Sociedad para la Prevención de la III Guerra Mundial", en la que se exigía que todas las cláusulas relativas al desmembramiento de Alemania fueran llevadas a la práctica. Los bienes de los alemanes en países beligerantes, e incluso, neutrales, debían ser incautados por los gobiernos aliados. A los hombres de negocios americanos no se les concederían visados para visitar Alemania.
No se concederían visados a alemanes para emigrar a los Estados Unidos. Sé prohibía el matrimonio de mujeres alemanas con soldados americanos. Las comunicaciones postales con Alemania no debían ser restauradas en dos años. Varias de estas exigencias se cumplirían al pie de la letra; otras no fue posible aplicarlas por su propia demagogia y por el cambio de política que las circunstancias impondrían a partir de 1948.
Quien no era judío, pero sí cripto-comunista, como más tarde quedaría ampliamente demostrado, era Richard B. Scandrette, miembro prominente de la Comisión Americana de Reparaciones, creada bajo los auspicios de Morgenthau. Scandrette en un informe ante el Congreso declaró.
"No debemos tener misericordia para con la población civil, pues es culpable de haber asistido a Hitler hasta el final. Hay que mantener a ese país en un status puramente agrícola y pastoril; todas las industrias deben ser desmanteladas; los soldados alemanes deben servir como trabajadores forzosos en Rusia e Inglaterra. Nadie debe quedar exento de castigo, ni siquiera las Iglesias, que también son culpables en Alemania, especialmente la Católica".
“Al menos 860.000 mujeres, pero también hombres, fueron violados por soldados aliados al final de la guerra y antes del periodo de posguerra. Eso se produjo en todas partes”, escribió la historiadora Miriam Gebhardt en su libro “Cuando llegaron los soldados”.
La obra ha tenido un fuerte eco en Alemania, donde estas violaciones a gran escala eran conocidas, pero atribuidas casi exclusivamente a los soldados soviéticos.
Aunque las violaciones de francesas cometidas por los soldados estadounidenses tras el desembarco de Normandía en junio de 1944 habían sido documentadas, en términos generales los Aliados occidentales – norteamericanos, franceses y británicos – mantenían su aura de prestigio intachable, vencedores frente a la barbarie nazi.
Por el contrario, estaba muy extendida en Alemania la imagen de las tropas de Stalin afluyendo en abril de 1945 en Berlín y abalanzándose sobre mujeres reducidas a objetos sexuales, explica en una conferencia en la capital alemana Gebhardt, docente en la Universidad de Constanza.
“Lo que no sabíamos era que en otras partes de Alemania, los otros soldados aliados también violaron, de forma similar, a alemanas”, afirma la docente, cuya investigación se basa en archivos inéditos (documentos militares, testimonios de sacerdotes y peticiones de aborto).
Hace más de un año en este blog he presentado numerosos indicios, pruebas, testimonios, fotos, vídeos y diversas investigaciones periodísticas de mi parte y de colegas, así como de científicos de varias especialidades que confirman que lo que nos han informado de la Segunda Guerra Mundial no coincide con la verdad. Antes que nada, la educación que recibió, recibe y espero que recibirá siempre el pueblo alemán es completamente contradictoria a lo que se dice de nosotros.
El mundo entero ha recibido un bombardeo constante en los últimos cien años contra Alemania, sus gobernantes y su pueblo. Hasta hoy se siguen mostrando películas en el cine y en televisión dando una falsa impresión de quiénes somos en realidad. Lo más penoso en todo esto es que varios países se unieron con la única intención de aniquilarnos por completo. Desaparecer la mayor cantidad posible de alemanes de este mundo.
Utilizando dos guerras mundiales, las que nunca buscamos como la mayoría cree, con estrategias inhumanas para que los alemanes mueran de hambre, de frío, bombardeos irrespetuosos contra las normas dictadas por el Convenio de Ginebra, continuar matando alemanes tras su rendición, es decir en tiempos de paz y una campaña mediática digna del mejor, que vendió a nuestro pueblo como el mayor enemigo en el planeta.
Solamente escuchar los discursos de Adolf Hitler y algunas de sus frases que eran órdenes directas a su pueblo o simplemente sus opiniones personales:
"Nuestro sueño durante años se ha hecho realidad. El bien más preciado que tenemos en el mundo es nuestra propia gente. Y por este pueblo y por el bien de este pueblo vamos a luchar y pelear."
"Se está construyendo una nueva comunidad en Alemania y es el objetivo más hermoso. Quienes no pueden ver más allá de su propia nariz (en referencia a los ricos alemanes) merecen nuestra compasión. La suerte de los que pueden ayudar debe ocurrir en cada invierno. Nuestro sistema de bienestar social es mucho más que caridad. No le decimos a la gente rica que por favor le den algo a los pobres. En cambio les decimos ¡Pueblo alemán ayúdense a sí mismo!"
"Todos deben ayudar, ricos y pobres. Piensen que siempre hay alguien en una situación mucho peor que la mía y a esa persona la ayudaré como mi camarada, mi hermano, mi compatriota. Si alguien dijera que debe sacrificar demasiado ¡esa es la gloria de dar!"
"Cuando te sacrificas por tu comunidad, entonces puedes caminar con la cabeza en alto. espero que todos los alemanes con un sentido de carácter y decencia marchen con nosotros. Por primera vez, me permito como un hombre desconocido iniciar una guerra hasta que esta plaga sea retirada del modo de vida alemán."
"Nosotros no tenemos esas Colonias, tampoco las oportunidades de las conexiones internacionales en el mundo. Nuestro Reich, que está tan abarrotado y que tiene tan pocos artículos de primera necesidad para la vida, necesita ser cuidadosamente manejado. Fue un honor liderar el ataque para ustedes."
"El tiempo vendrá, cuando una vez más podramos decir con orgullo que somos alemanes. Cuando veamos atrás en nuestra historia nos sentimos avergonzados de la manera en la que vivimos hoy. Sufrimos mucho por la inflación, cuando millones de compatriotas fueron despojados de todo lo que habían ganado durante toda su vida. Todo fue instigado y conseguido por esas personas que firmaron el Tratado de Versalles de 1918."
Este diablo, el mayor asesino de la historia de la humanidad, ¿puede decir palabras a su pueblo con estos contenidos? Ojo amigo lector que no soy nazi y mucho menos voy a justificar de ninguna manera la enfermedad mental y otras que desde aproximadamente 1941 convirtió a Hitler en un ser malvado, al no poder resistir el estrés de años de lucha.
No podemos olvidar que en 1933, cuando asume el poder Alemania estaba en la peor situación. Usted, quizás no la conozca, pero Alemania estaba económicamente y moralmente destruida y si la cosa seguía así su exterminio casi total era inevitable. Eso quería mucha gente, entre ellos una comunidad extranjera rica y poderosa que vivía en Alemania y maltrataba a sus ciudadanos.
Quiero ser sumamente claro en esto. En mis 53 años que tengo la gente más noble y respetuosa que he conocido en Perú son de origen judío, al igual que varios de mis ancestros, pero así como hay alemanes malos, hay judíos malos. Cuando Alemania estaba en pleno caos un grupo de ellos le declararon la guerra a Alemania en 1933 y tuvieron la osadía de vivir en su territorio y hacer mucho dinero en él.
No podemos acusar a Hitler de haber devuelto a su pueblo la dignidad y el respeto. No puedo arrancar las hojas de la verdadera historia de la humanidad, que cuenta que ese señor -quizás el más odiado del mundo- tuvo un gobierno que transformó en muy poco tiempo a un país en ruinas en un país próspero, que gracias a sus ciudadanos y sus líderes tal cual una ave fénix salió de los escombros y se convirtió en una potencia mundial.
Una potencia mundial llena de intelectuales, científicos, artistas, que crearon e inventaron tanto, que se convirtió en un deseoso botín para sus enemigos. ¡Cómo creer esas historias, cuando un niño de apenas 13 años de edad destruyó él sólo dos tanques rusos en Berlín! ¡Qué valor!
Antes de ingresar a la definición de CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD O CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD deseo volver a ser muy claro en este asunto. He demostrado durante más de un año que no sólo los soldados y gobernantes de Alemania han cometido este delito. Por el contrario, he demostrado que este crimen ha sido cometido con mayor gravedad por varios países y sus responsables, todos ellos impunes y jamás han sido acusados, enjuiciados, ni mucho menos han pagado estos delitos. Inclusive han sido premiados con títulos honoríficos en sus respectivas naciones, así como ser considerados como héroes y personas ejemplares, cuyas conductas debemos seguir.
Voy a ser muy resumido y sólo tomaré los ejemplos más claros y comprobados:
Están tipificadas, por ejemplo los asesinatos y exterminios. El Bombardeo de Dresden, cometido por la Real Fuerza Aérea Británica y la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos entre el 13 y 15 de febrero de 1945. Culpables: Churchill y Roosevelt.
Deportación y Desplazamiento Forzoso: 16 millones de alemanes deportados de Checoslovaquia: culpable, el Presidente Checo Edvard Benes.
Violación: el ejército rojo contra alemanes: culpable Stalin.
Podríamos seguir......
La definición de crimen contra la humanidad o crimen de lesa humanidad recogida en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional comprende las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación, desplazamiento forzoso, tortura, violación, prostitución forzada, esclavitud sexual, esterilización forzada y encarcelación o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, de orientación sexual u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.
Estos actos también se denominan crímenes de lesa humanidad. «Leso» significa agraviado, lastimado, ofendido: de allí que crimen de lesa humanidad aluda a un crimen que, por su aberrante naturaleza, ofende, agravia, injuria a la humanidad en su conjunto.
Características de estos delitos:
Sujeto activo: los crímenes pueden ser realizados por funcionarios estatales (con independencia de su jerarquía o cargo) o por miembros de una organización política. Ha fracasado todo intento por definir "organización política", pues podría resultar que gobiernos autoritarios lo utilicen para perseguir a opositores políticos.
Sujeto pasivo: debe tratarse de un ataque contra la población civil.
Acción típica: no sólo se refiere a ataques militares: puede producirse tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz.
El ataque tiene que ser generalizado o sistemático, por lo que los actos aislados o cometidos al azar no pueden ser considerados incluidos en esta tipificación.
Tipos de delitos:
Según el Estatuto de Roma, pueden constituir crímenes de lesa humanidad los 11 tipos de actos siguientes:
Asesinato: homicidio intencionado.
Exterminio: imposición intencional de condiciones de vida, entre otras la privación del acceso a alimentos o medicinas, encaminadas a causar la destrucción de parte de una población.
Esclavitud: ejercicio de derechos de propiedad sobre una persona, incluido el tráfico de personas, en particular de mujeres y niños;
Deportación o traslado forzoso de población: expulsión de personas de la zona donde están presentes legítimamente sin motivos autorizados por el derecho internacional, entendiéndose que la deportación supone cruzar fronteras nacionales, mientras que el traslado forzoso ocurre dentro de ellas.
Encarcelamiento u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional.
Deportación o traslado forzoso de población: expulsión de personas de la zona donde están presentes legítimamente sin motivos autorizados por el derecho internacional, entendiéndose que la deportación supone cruzar fronteras nacionales, mientras que el traslado forzoso ocurre dentro de ellas.
Encarcelamiento u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional.
Tortura: dolor o sufrimientos graves, físicos o mentales, causados intencionadamente a una persona que el acusado tenía bajo su custodia o control.
Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzosa u otros abusos sexuales de gravedad comparable. La violación y otros abusos sexuales también pueden constituirse en crímenes de competencia de la Corte como tortura, en tanto que éste es un crimen de lesa humanidad o un crimen de guerra.
Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género o por otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier crimen comprendido en el Estatuto. Por persecución se entiende la privación intencionada y grave de derechos fundamentales en violación del derecho internacional en razón de la identidad de un grupo o colectividad. Se castiga en relación con otro acto que constituya un crimen de lesa humanidad, un crimen de guerra o un genocidio.
Desaparición forzada de personas: detención o secuestro de personas por un Estado o una organización política, o con su autorización, consentimiento o aquiescencia, junto con la negativa a reconocer la privación de libertad o a proporcionar información sobre la suerte que han corrido los «desaparecidos» con la intención de privarlos de la protección de la ley durante un largo periodo.
Crimen de apartheid: actos inhumanos cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial por otro con la intención de mantener ese régimen.
Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionadamente grandes sufrimientos o atenten contra la integridad física o la salud mental o física: actos inhumanos de gravedad similar a otros crímenes contra la humanidad.
Nota del Redactor: decenas de miembros de mi familia Firbas estaban en Checoslovaquia luego de firmada la paz y fueron testigos presenciales de este exterminio. La mayoría murió. Por suerte mis abuelos, mi padre y sus tres hermanas fueron deportados a Austria con sólo la ropa que llevaban puesta. Gracias a sus vecinos que abogaron por ellos. Los defendieron contra las turbas y el Ejército Rojo por considerarlos hombres de bien.
Edvard Beneš nació en 1884 en Sezimovo Ústí, hoy en día perteneciente a la República Checa. A sus treinta años de edad comenzó su campaña para crear la nación checa. Una de sus primeras actividades relacionadas con ese objetivo fue su conspiración contra el imperio Austro Húngaro. Formó un grupo rebelde para iniciar una revuelta subversiva y desestabilizar dicho imperio.
Pero su objetivo no sólo era ese, sino hacer todo lo posible para destruir a los alemanes que vivían en su supuesto territorio y más adelante negociar con países que tenían el mismo plan: destruir Alemania. Con tan sólo 32 años fue nombrado Secretario General de la Unidad Nacional Checoslovaca, organizando legiones de voluntarios para luchar contra las fuerzas de los Imperios Centrales en la Primera Guerra Mundial.
Cuando finalizó esta se forma un gobierno encabezado por Karel Kramář y Eduard Benes es nombrado Ministro del Exterior, cargo que ocuparía hasta 1935. Ese mismo año fue iniciado en la Francmasonería perteneciendo a la Logía Pravda Vitézi de la ciudad de Praga. Durante los próximos veinte años ocupó diferentes cargos en la administración checoslovaca, hasta que se firmó el Pacto de München, el 5 de octubre de 1938. Renunció a su cargo y huyó al Reino Unido y después a los Estados Unidos dónde daría clases en la Universidad de Chicago.
Al finalizar La Segunda Guerra Mundial regresó a Praga y tomó por propia decisión, sin elecciones ni nada parecido la Presidencia. Lo primero que realizó fue decretar medidas que convirtieron a su país en un baño de sangre y en un infierno para miles de centenares de extranjeros, inclusive alemanes nacidos en Checoslovaquia (los Firbas). Lo diabólico en esta historia es que la guerra había finalizado y se vivía tiempos de paz.
En el decreto Benes dijo textualmente: “Los alemanes y los húngaros no son seguros. Es preciso arrebatarles la administración del país y sus bienes personales”. Inmediatamente su maquinaria de la muerte empezó a funcionar con fuertes medidas intimidatorias contra los germanos, como llevar una insignia-distintivo, limitación de las horas para salir de sus domicilios, prohibición de asistir a la iglesia, de caminar por las aceras y de recibir cuidados médicos en los hospitales. Además todas las granjas y maquinarias agrícolas alamana fueron confiscadas.
Exactamente por estos mismos delitos fueron ejecutados millares de alemanes, incluida su cúpula gubernamental tras el falso juego del Juicio de Nüremberg, pero en Checoeslovaquia, la comunidad internacional y los aliados aceptaron la masacre de Benes como algo lícito y legal. Esos alemanes no tuvieron sus películas cinematográficas, noticias de la prensa o denuncias de los Derechos Humanos ni de la Sociedad de Naciones.
Benes continuó atizando el fuego de la venganza y en cada ciudad se crearon campos de concentración, donde las humillaciones, vejaciones, palizas, latigazos, intimidación, asesinatos masivos y linchamientos de ciudadanos de etnia alemana fueron practicados sistemáticamente, de forma legal y encubierta por su gobierno. En la Checoeslovaquia de Eduard Benes la espiral de violencia fue tan atroz, que no tiene parangón con ningún otro exterminio realizado.
En el campo de concentración de Hagibor los 1.200 detenidos repartidos en 4 hangares eran seleccionadas las mujeres por trabajadoras de la Cruz Roja Checa y llevadas por las noches a los soldados rusos, que las violaron sistemáticamente una y otra vez. Algunas fueron violadas hasta 45 veces en una sola noche.
En Iglau ordenaron marchar desnudos por la noche 33 kilómetros a todos los vecinos alemanes. El que se caía era rematado a culatazos. De la marcha de la muerte no quedó supervivientes y el resto del pueblo prefirió el suicidio que tal caminata. En el campo de concentración de Freudenthal muchos prisioneros se les enterraban con vida. En Moraska Ostrava las prisioneras embarazadas eran asesinadas y sus hijos a base de porrazos en el vientre.
En el pueblo de Saaz todos sus habitantes fueron ametrallados por una unidad del ejército checo, muriendo 3.000 personas. En el estadio municipal de Praga, el 18 de Mayo, cinco mil prisioneros de las SS fueron ametrallados. En otros campos obligaban a los presos a comer excrementos de otros presos infectados de disentería. Tal como relataba el Ingeniero Franz Resch en el documento nº 5 del Libro Blanco de los Alemanes Sudetes: “En Bokowitz vi a miles de alemanes, hombres y mujeres, civiles y soldados, e incluso a criaturas de diez años, salvajemente asesinados”.
“Las turbas apalearon a aquellos seres indefensos. Los cuerpos dislocados eran recubiertos de ácido clorhídrico, para aumentar los sufrimientos. Algunos todavía vivían cuando se les cortaron los dedos para arrebatarles sus anillos o alianzas. También vi, en el campo de Kladnow, cómo se vertía alquitrán hirviendo sobre las espaldas desnudas de ciertos internados, tras lo cual se les pegaba con bastones. Yo perdí el riñón derecho a consecuencia de los golpes recibidos.” Y como suele ser por desgracia habitual en nuestros días, este personaje tiene en el centro de Praga un monumento.
Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzosa u otros abusos sexuales de gravedad comparable. La violación y otros abusos sexuales también pueden constituirse en crímenes de competencia de la Corte como tortura, en tanto que éste es un crimen de lesa humanidad o un crimen de guerra.
Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género o por otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier crimen comprendido en el Estatuto. Por persecución se entiende la privación intencionada y grave de derechos fundamentales en violación del derecho internacional en razón de la identidad de un grupo o colectividad. Se castiga en relación con otro acto que constituya un crimen de lesa humanidad, un crimen de guerra o un genocidio.
Desaparición forzada de personas: detención o secuestro de personas por un Estado o una organización política, o con su autorización, consentimiento o aquiescencia, junto con la negativa a reconocer la privación de libertad o a proporcionar información sobre la suerte que han corrido los «desaparecidos» con la intención de privarlos de la protección de la ley durante un largo periodo.
Crimen de apartheid: actos inhumanos cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial por otro con la intención de mantener ese régimen.
Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionadamente grandes sufrimientos o atenten contra la integridad física o la salud mental o física: actos inhumanos de gravedad similar a otros crímenes contra la humanidad.
Nota del Redactor: decenas de miembros de mi familia Firbas estaban en Checoslovaquia luego de firmada la paz y fueron testigos presenciales de este exterminio. La mayoría murió. Por suerte mis abuelos, mi padre y sus tres hermanas fueron deportados a Austria con sólo la ropa que llevaban puesta. Gracias a sus vecinos que abogaron por ellos. Los defendieron contra las turbas y el Ejército Rojo por considerarlos hombres de bien.
Edvard Beneš nació en 1884 en Sezimovo Ústí, hoy en día perteneciente a la República Checa. A sus treinta años de edad comenzó su campaña para crear la nación checa. Una de sus primeras actividades relacionadas con ese objetivo fue su conspiración contra el imperio Austro Húngaro. Formó un grupo rebelde para iniciar una revuelta subversiva y desestabilizar dicho imperio.
Pero su objetivo no sólo era ese, sino hacer todo lo posible para destruir a los alemanes que vivían en su supuesto territorio y más adelante negociar con países que tenían el mismo plan: destruir Alemania. Con tan sólo 32 años fue nombrado Secretario General de la Unidad Nacional Checoslovaca, organizando legiones de voluntarios para luchar contra las fuerzas de los Imperios Centrales en la Primera Guerra Mundial.
Cuando finalizó esta se forma un gobierno encabezado por Karel Kramář y Eduard Benes es nombrado Ministro del Exterior, cargo que ocuparía hasta 1935. Ese mismo año fue iniciado en la Francmasonería perteneciendo a la Logía Pravda Vitézi de la ciudad de Praga. Durante los próximos veinte años ocupó diferentes cargos en la administración checoslovaca, hasta que se firmó el Pacto de München, el 5 de octubre de 1938. Renunció a su cargo y huyó al Reino Unido y después a los Estados Unidos dónde daría clases en la Universidad de Chicago.
Al finalizar La Segunda Guerra Mundial regresó a Praga y tomó por propia decisión, sin elecciones ni nada parecido la Presidencia. Lo primero que realizó fue decretar medidas que convirtieron a su país en un baño de sangre y en un infierno para miles de centenares de extranjeros, inclusive alemanes nacidos en Checoslovaquia (los Firbas). Lo diabólico en esta historia es que la guerra había finalizado y se vivía tiempos de paz.
En el decreto Benes dijo textualmente: “Los alemanes y los húngaros no son seguros. Es preciso arrebatarles la administración del país y sus bienes personales”. Inmediatamente su maquinaria de la muerte empezó a funcionar con fuertes medidas intimidatorias contra los germanos, como llevar una insignia-distintivo, limitación de las horas para salir de sus domicilios, prohibición de asistir a la iglesia, de caminar por las aceras y de recibir cuidados médicos en los hospitales. Además todas las granjas y maquinarias agrícolas alamana fueron confiscadas.
Exactamente por estos mismos delitos fueron ejecutados millares de alemanes, incluida su cúpula gubernamental tras el falso juego del Juicio de Nüremberg, pero en Checoeslovaquia, la comunidad internacional y los aliados aceptaron la masacre de Benes como algo lícito y legal. Esos alemanes no tuvieron sus películas cinematográficas, noticias de la prensa o denuncias de los Derechos Humanos ni de la Sociedad de Naciones.
Benes continuó atizando el fuego de la venganza y en cada ciudad se crearon campos de concentración, donde las humillaciones, vejaciones, palizas, latigazos, intimidación, asesinatos masivos y linchamientos de ciudadanos de etnia alemana fueron practicados sistemáticamente, de forma legal y encubierta por su gobierno. En la Checoeslovaquia de Eduard Benes la espiral de violencia fue tan atroz, que no tiene parangón con ningún otro exterminio realizado.
En el campo de concentración de Hagibor los 1.200 detenidos repartidos en 4 hangares eran seleccionadas las mujeres por trabajadoras de la Cruz Roja Checa y llevadas por las noches a los soldados rusos, que las violaron sistemáticamente una y otra vez. Algunas fueron violadas hasta 45 veces en una sola noche.
En Iglau ordenaron marchar desnudos por la noche 33 kilómetros a todos los vecinos alemanes. El que se caía era rematado a culatazos. De la marcha de la muerte no quedó supervivientes y el resto del pueblo prefirió el suicidio que tal caminata. En el campo de concentración de Freudenthal muchos prisioneros se les enterraban con vida. En Moraska Ostrava las prisioneras embarazadas eran asesinadas y sus hijos a base de porrazos en el vientre.
En el pueblo de Saaz todos sus habitantes fueron ametrallados por una unidad del ejército checo, muriendo 3.000 personas. En el estadio municipal de Praga, el 18 de Mayo, cinco mil prisioneros de las SS fueron ametrallados. En otros campos obligaban a los presos a comer excrementos de otros presos infectados de disentería. Tal como relataba el Ingeniero Franz Resch en el documento nº 5 del Libro Blanco de los Alemanes Sudetes: “En Bokowitz vi a miles de alemanes, hombres y mujeres, civiles y soldados, e incluso a criaturas de diez años, salvajemente asesinados”.
“Las turbas apalearon a aquellos seres indefensos. Los cuerpos dislocados eran recubiertos de ácido clorhídrico, para aumentar los sufrimientos. Algunos todavía vivían cuando se les cortaron los dedos para arrebatarles sus anillos o alianzas. También vi, en el campo de Kladnow, cómo se vertía alquitrán hirviendo sobre las espaldas desnudas de ciertos internados, tras lo cual se les pegaba con bastones. Yo perdí el riñón derecho a consecuencia de los golpes recibidos.” Y como suele ser por desgracia habitual en nuestros días, este personaje tiene en el centro de Praga un monumento.
