Mi padre, el Doctor Johann
Firbas, bioquímico y un científico de reconocida trayectoria internacional, que
le valió ser catedrático en las Universidades de Innsbruck en Austria y de
Debrecen en Hungría siempre me decía que cada persona es diferente. “Lo primero
es analizar su sangre u otro órgano donde pudiera estar su mal y ver dónde está
el problema. Así sabré cómo tratarlo adecuadamente y prepararle especialmente
para él la medicina que contenga la solución a su dolencia.”
Hace muchos años un presunto
médico, que en ese entonces atendía sin haber terminado sus estudios
universitarios buscó su amistad y era un asiduo visitante a casa y lo llamaba
por teléfono todos los días y hablaba con él horas de horas. Su objetivo era
aprovechar sus conocimientos para fabricar algún producto que lo sacara de la
pobreza. Es así como le habla de las bondades del magnesio y de su poder
curativo. Sin lugar a dudas es un importante mineral para nuestro cuerpo.
La relación con mi padre era muy
estrecha y compartíamos los desayunos, almuerzos, jugábamos ajedrez, mirábamos
TV, nadábamos kilómetros tres o cuatro veces por semana durante años y
conversábamos todo el tiempo. Él deseaba que fuera un muchacho inteligente y
que conociera lo más que pudiera sobre lo que había aprendido del cuidado de la
salud, una correcta alimentación y lo más importante: el bien común es
condición necesaria para el bienestar individual.
Ante tanta insistencia sobre el
magnesio, mi padre importa de Alemania un cilindro de ese polvo y le dice: “si
necesitas dinero envásalo en bolsas y véndelo, pero recuerda lo que te enseñé.
Antes que nada considera si tu paciente lo necesita y eso solamente lo sabrás
por la información que te entreguen los resultados de la cantidad que él posea
en su organismo. Hay personas que tienen lo necesario y no lo requieren.”
Una vez que comenzó a fabricarlo
me contaba que cada bolsita costaba un dólar y le parecía que comercializarlo
ganando diez veces su valor era inadecuado. Inclusive le recomendó agregarle
Zinc para que el producto fuera más efectivo, ya que dicho mineral también es
vital para la vida. En un par de años había facturado –según lo que el mismo
señor le contó- un millón de dólares y el negocio iba viento en popa.
Pero falta la magia de la
promoción y la publicidad para seguir facturando más y más. Su relación con un
ministro le permitió ingresar a un canal de televisión y tener su propio
programa. Mi padre era su asesor, pero desconocía por completo su relación con
sus pacientes, ya que nunca estaba presente en sus citas. Su truco era
recetarles a todos por igual, sin importarle nada, que compren y consuman el
producto que fabrica.
Hasta que tuvo que pasar lo
inevitable. Un paciente, que sufría intoxicación de magnesio recibió el sabio
consejo que consuma más magnesio y por consecuencia falleció. Estuve presente
cuando llamó desesperando, sin saber qué hacer y mi padre le contestó que se lo
había advertido en reiteradas ocasiones. Ni le afectó, ya que año tras año
continúa con lo mismo. Revista, página Web, televisión, programas en un par de
radios para publicitar las bondades del magnesio y que todos debían consumirlo.
Sin siquiera atender al paciente
publica en su Web cómo consumirlo. 33 gramos en un litro de agua. Para adultos y para niños. Que
todos compren magnesio y lo consuman a diario. El magnesio es necesario para
que el cuerpo humano funcione de forma apropiada. Aunque el magnesio dentro de
una dieta no representa un riesgo para la salud, demasiado suplemento de
magnesio puede provocar una condición llamada hipermagnesemia. Este
desequilibrio electrolítico se produce cuando tu nivel de magnesio es superior
a 2,5 mEq/L. Puedes encontrar magnesio complementario en suplementos orales, en
laxantes y en antiácidos.
Si consumes demasiado suplemento
de magnesio, es posible que experimentes efectos adversos como diarrea y
calambres abdominales. Otros signos de intoxicación por magnesio incluyen
náuseas, pérdida del apetito, alteraciones del estado mental, letargo,
dificultad para respirar, debilidad muscular, latidos cardíacos irregulares,
presión arterial muy baja, deterioro de la función renal y paro cardíaco. Si
padeces problemas de riñón o insuficiencia renal, tienes un riesgo mayor de
experimentar efectos adversos debido a que los riñones no pueden filtrar el
exceso de magnesio.
El magnesio se vende libremente y
además usted cree que ese señor le pide a sus pacientes análisis o le pregunta
qué otros medicamentos está ingiriendo. El consumo de altas dosis de magnesio
puede interferir con la eficacia de varios medicamentos que pueda
estar tomando. Una alta dosis de magnesio puede inhibir la absorción de
digoxina, un medicamento para el corazón, así como también ciertos antibióticos, medicamentos contra
la malaria y bisfosfonatos, los cuales son medicamentos utilizados
para tratar la osteoporosis. El magnesio puede reducir la eficacia de ciertos
tranquilizantes y anticoagulantes orales, según el "Linus Pauling
Institute".
El "Food and
Nutrition Board of the Institute of Medicine" (Comité de Nutrición y
Alimentos del Instituto de Medicina) ha establecido un nivel máximo de consumo
tolerable para el suplemento de magnesio. Consumir cantidades superiores a este
límite probablemente provocará efectos secundarios dañinos. Los niños mayores
de 9 años, los adolescentes y los adultos pueden consumir hasta 350 mg de magnesio al día.
Los niños pequeños entre 4
y 8 años pueden tomar hasta 110 mg, y los infantes de 1 a 3 años no deben
consumir más de 65 mg por día.
Es un farsante, mercantilista y
sólo le interesa llenarse de dinero y se aprovecha de la ignorancia del pueblo
peruano. Ese ministro, que terminó preso y ese señor citaron a mi padre para
entregarle una considerable cantidad de dinero para que lo invierta en lo que
desee. Mi padre, como era lógico suponer, se levantó y se retiró de la reunión.
Quiero denunciar públicamente a este mercachifle y le pido a las autoridades
que investiguen sus calificaciones en sus cursos de la universidad, ya que su
amigo partidario le regaló el título.
Hans – Peter Firbas
Hijo del Dr. Johann Firbas