La familia
Firbas, desde el siglo XVI, fundó en varias ciudades de Europa una docena de
boticas. Los más prestigiosos científicos de esa época se caracterizaban por
entregarle al paciente un producto de acuerdo a sus necesidades específicas y
no como ahora, que a todos les recetan lo mismo. Siguiendo esa tradición, mi
padre, el Doctor Johann Heinrich se graduó de bioquímico justamente para
investigar las diferentes deficiencias y carencias del cuerpo humano.
Luego de casi
tres décadas de profundas investigaciones en diferentes universidades de
Austria, Hungría, Argentina y Perú logró probar una teoría acerca de la vital
importancia que posee la nutrición para el ser humano. Y es cuando, al no
seguir educadas costumbres alimenticias y consumir nocivos y dañinos productos
comienzan los males. Luego de tantos años llegó a la conclusión que había que
tratar a cada paciente de manera personal e independiente, sin hacer
comparaciones con otros casos.
Es así que
comienza a producir en casa remedios boticarios, pero con profundo conocimiento
de diferentes ciencias, como la medicina, la bioquímica, la nutrición, la
química, entre otras. Entre sus conclusiones más valiosas fue que si tu cuerpo
recibe lo que necesita es muy posible que tus células logren regenerarse y
retornar a la normalidad.
Entre sus
mayores aciertos fue el Regenerador-R, formulado para regular el metabolismo y
las reacciones inmunológicas. Ayuda a combatir numerosos trastornos metabólicos
de origen alimentario y hormonal, corrigiendo importantes desviaciones de la
inmunidad, que con mucha frecuencia daña nuestro organismo. Sus componentes son
esenciales en nuestra fisiología y cuya carencia muy común por la mala
alimentación moderna da lugar a muchas enfermedades.
Sus tres
elementos mayores son calcio, fósforo y magnesio y ocho oligoelementos. Esta
combinación es justamente el tesoro de nuestra fisiología. Vitaminas, como el
Complejo B, C, D, A refuerzan la acción de los elementos mencionados en el
párrafo anterior. El elevado nivel del NAD/NADP ayuda a las glándulas
suprarrenales, evitando el agotamiento provocado por el estrés, gracias a la
contribución del cobre, la vitamina C y el magnesio.
El flúor, el
zinc y el magnesio aseguran la fijación del calcio en los huesos y dientes,
mientras el manganeso ayuda a algunas articulaciones, como las de la cadera. El
cromo forma parte del factor de tolerancia a la glucosa, el yodo evita el
hipertiroidismo y el selenio es el guardaespaldas de su corazón.
Además está indicado
para la diabetes, la hipercolesterolemia, el raquitismo, la osteoporosis, las
caries, fracturas, artritis reumatoide, la mala nutrición, la desnutrición y el
agotamiento mental y físico. El desarrollo de este producto tardó muchos años,
a diferencia de los actuales ‘brujos’ que inventan cualquier cosa y lo meten a
un frasco, usted lo paga y ni siquiera sabe qué es lo que está consumiendo.
El trabajo de mi
padre fue tan preciso que hablamos de una dosis de cinco gramos, la cual
contiene 300 mg de calcio, 80 mg de magnesio, 14 de zinc, 1 de cobre, 1.5 de
flúor, 150 ug. de cromo, 200 de molibdeno, 1.5 gramos de boro y mejor no
continúo, sino podríamos pasar muchos párrafos más explicándoles su contenido.
Lamentablemente, la falsificación, la mala fe, el amor al dinero, la falta de
respeto al paciente convierten a empresas en estafadoras, rellenando frascos
con chullo para enriquecerse.
Si usted escucha
de un Policlínico, de una página Web o de un Facebook que lleve mi apellido no
se deje engañar. El único en el mundo capaz de entregarle un medicamento como
este fue mi señor padre. Aunque tengo la fórmula para fabricar el mismo
producto, buscaré asesoría profesional para entregarle a mis seres queridos y
amigos un regalo de la ciencia alemana.
Hans-Peter
Firbas