En nuestro anterior post hemos sólo pasado sin profundizar la posición de Hitler sobre el racismo, pero si es necesario, si ustedes lo desean, ir más allá. Aclarado el asunto del racismo pasemos a la religión. Desde los años 20 Hitler sostenía que jamás se perseguirá a nadie por su raza o religión. Pasemos al segundo asunto.
“Exigimos la libertad para todas las denominaciones religiosas en el Estado, en la medida en que no sean un peligro para el estado y no militen en contra de la moral y el sentido moral de la raza alemana. El partido, como tal, representa el cristianismo positivo, pero no está atado a sí mismo a ningún credo o confesión en particular. Combate el espíritu judeo-materialista dentro y fuera de nosotros, y está convencido de que nuestra nación puede lograr una salud permanente desde dentro, sólo con el principio: El interés común antes del interés propio.”
El libro Mi Lucha, contiene puntos fundamentales en el tema que nos ocupa: "Un caudillo político no debe mezclarse en las cuestiones religiosas de su pueblo, pues si así procediera no sería ya un político sino un reformador, suponiendo que tuviera las condiciones de tal....Los partidos políticos nada tienen que ver con las cuestiones religiosas mientras éstas no socaven la moral de la raza; del mismo modo, es impropio inmiscuir la religión en manejos de política partidista.... Constituye uno de los artificios más ingeniosos de cuantos se han urdido, hacer aparecer a ese Estado como una “religión” y asegurarle de este modo la tolerancia que el elemento ario está en todo momento dispuesto a conceder a un dogma religioso."
Primero: En Alemania no se ha perseguido hasta ahora, ni se perseguirá tampoco a nadie a causa de sus convicciones religiosas.”