lunes, 23 de julio de 2018

CUANDO TOQUECITOS DE BOCINA ME SALVÓ LA VIDA


Era el 6 de septiembre de 1992. Toquecitos de Bocina, mi espacio radial que se transmitió entre 1987 y el 2001 en Radio Cadena, Radio Star, Radio Moderna y Radio Gol fue una experiencia inolvidable. Un programa de deporte motor era mi sueño y lo pude hacer realidad.

Ese domingo había una carrera en Trujillo. Toquecitos de Bocina se emitía en Radio Moderna los domingos de 6 a 7 de la tarde. Por motivo de la competencia viajé a Trujillo y desde allá por teléfono hice el programa.  Siete en punto terminé y me fui al hotel a descansar. A las 7.05 un comando de Sendero Luminoso colocó un coche bomba en el frontis de la emisora, ubicada en la esquina de la Avenida Argentina y Dueñas.

Víctor Robles cuenta sobre el incidente: “El 11 de agosto de 1992, el entonces suboficial de Primera y Agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), Augusto Pastor Venegas Cornejo fue destacado por sus superiores a trabajar en el Puesto de Inteligencia de Lima, que posteriormente fuera bautizado por la prensa como El Grupo Colina.

TRÁGICO RELATO:

Apenas 24 días después, el suboficial se vio obligado a dejar su puesto, con licencia por tiempo indefinido, debido a que su familia fue víctima de un grave atentado terrorista en el que murió su hijo de un año y quedaron heridas su hija de diez años y su esposa, Angélica Ríos Macotela. Fueron víctimas circunstanciales de un ataque con bomba perpetrado por terroristas el 6 de septiembre de 1992 contra Radio Moderna, en la Av. Argentina. El coche bomba estalló cuando pasaba a su lado un vehículo de transporte público en el que viajaba la esposa del suboficial con sus dos niños. A causa de la explosión, la señora Ríos perdió la visión y el rostro le quedó desfigurado. Obligados a emigrar. El hijo menor de la pareja murió instantáneamente en brazos de la madre, que lo llevaba cargado sobre sus piernas, mientras que la hija mayor sufrió heridas múltiples.

El coche bomba tumbó la recepción, la sala de grabaciones y la cabina de transmisión. El techo se vino encima sobre el locutor de turno, del vigilante y del DJ. No quedó nada en pie. Moderna en escombros. Normalmente, cuando terminaba mi programa demoraba unos quince minutos en retirarme. Ese día, mi viaje a Trujillo me salvó la vida. Toquecitos de Bocina, muchas gracias.

Hans – Peter Firbas