jueves, 13 de septiembre de 2018

¿Sabías que uno de los mejores pintores de competición del mundo vive en España?

Hasta que la fotografía no se extendió a todos los niveles y muchas cosas como los carteles y portadas de los programas que uno puede comprar en cualquier carrera de F1, motos, rallies, entre otros, se convirtieron en una maldita oda a lo hortera, la fealdad y a la falta de imaginación, muchos de los activos visuales del motor eran dibujos, diagramas y mapas hechos a mano o, simplemente, cuadros.

¿Qué ofrece un cuadro que no tenga una foto? Sencillo: una textura, una visión y un cuidado que una foto no tiene, por buena que sea o por mucho photoshop que tenga. Además, la pintura permite un tipo de estilo que difícilmente se puede obtener con una cámara.
Ejemplos del arte de la pintura de competición hay varios: Dexter y Michael Brown, KlausWägger o Michael Turner (autor de los míticos posters del GP de España en Montjuïc). No obstante, uno de estos artistas es un argentino residente en Barcelona desde finales de los 80.

Juan Carlos Ferrigno es un bonaerense que viajó a Barcelona recién licenciado en Bellas Artes, para ganarse el pan mezclando sus dos pasiones: pintura y motor. Pese a ser un tipo de gran talento, estuvo a punto de volver por dónde había venido, pero su tesón acabó por dar resultado, ya que uno de sus primeros encargos en España fue para Solo Moto. Ello le llevó a hacer más trabajos de distintos tipos para la revista y diseñó varios carteles de la competición de final de temporada que promovía (el Desafío Solo Moto).

Paralelamente, seguía pintando cuadros y estos cada vez tenían más aceptación en Inglaterra, hasta que uno de ellos, con Juan Manuel Fangio a bordo de un Alfa Romeo, ganó un concurso en el que de jurado estaba el mismísimo Stirling Moss, el guitarrista de blues Chris Rea o su Alteza el Príncipe Michael de Kent. Eso le permitió empezar a vivir de las ventas de sus cuadros, al convertirse en una estrella a nivel internacional.

El estudio de Ferrigno (a dos minutos del principio de la añorada subida a la Arrabassada) está en su propio piso barcelonés, que comparte con su mujer, Anna Planas (también pintora) y tres preciosas gatas. Ferrigno pinta sobre F1 pero también sobre motos porque “me gusta la pasión europea y española sobre las dos ruedas”. Su temática ha ido expandiéndose con el tiempo, abarcando música (Miles Davis, U2, los Stones o JohnColtrane están en sus cuadros), náutica de la Copa América e incluso la Guerra de lasGalaxias.

Llegados a este punto, ¿cómo pinta Juan Carlos Ferrigno? “Para empezar, uso pintura acrílica. Tarda menos en secarse y se maneja mejor que el óleo. Un cuadro empieza con un esbozo a lápiz del escenario. Pongamos que pinto un cuadro de un F1 en Mónaco. Primero decido a quién quiero pintar y luego en qué zona y en qué situación. Sobre todo, intento no copiar fotos, sino que busco una perspectiva diferente a lo que se ve por la tele o en las revistas. Para completar el esbozo, rebusco entre mis libros de carreras y trato de incluir los máximos detalles reales posibles -edificios, semáforos, aceras, ornamentaciones- para que el cuadro esté en el entorno más real posible”.

Es comprensible que Ferrigno cuide mucho los detalles del paisaje de un cuadro, porque cuanto más auténtico, mas gustará y, obviamente, mejor puede venderse. Aunque mientras prepara una obra uno se da cuenta de que antes que el dinero viene la afición y, literalmente, el amor al arte. “Es lo que dicen muchos: si no me divirtiese no lo haría”.

Entonces, una vez acabado el esbozo, ¿qué? “Añado capas y capas de detalles y, al final, incluyo mi toque personal, que es intentar que la pintura tenga una sensación de movimiento. Aunque parezca obvio, el deporte del motor consiste en el movimiento y eso es algo esencial en mi obra. Quiero que lo que el espectador vea tenga vida, que cuando lo mire una y otra vez, le sorprenda y que llene una habitación del tamaño que sea”.

¿Cuál es el coche de carreras preferido de Ferrigno? “El Porsche 917. Verlo en directo rugiendo en Argentina en los 70 me dejó helado. Mi pasión por el movimiento viene por eso, como por las motos”.

¿Y qué carrera de F1, ya que se te conoce por la categoría, recuerdas más? (se lo piensa antes decir) “Hay muchas, pero una de las que he recordado hace poco, no por la carrera en sí, sino por lo que Gilles Villeneuve hizo es el Gran Premio de Holanda de 1979 (vídeo). En un momento determinado, el de Ferrari pierde el control por un pinchazo y se sale de pista. Da marcha atrás y empieza la vuelta que necesita para llegar a boxes y cambiarla. 

Llegados a mitad de vuelta, la llanta se rompe y cuelga. Para entonces, Gilles pilota el coche con una mano, mientras con la otra avisa a los que vienen detrás. Al final llega a boxes y se tiene que retirar, obviamente, pero su tesón y el no darse nunca por vencido es algo que sea perdido en la F1 actual. Eso de que el piloto ya no decida nada o crea que una carrera ya ha acabado para él solo por salirse un poco de pista, me resulta triste”.

Ferrigno y yo nos conocemos desde 2002, por lo que inconscientemente dejamos de lado la entrevista y charlamos sobre carreras de todo tipo, política, cine, arte, nos tomamos unos mates y resolvemos el mundo desde el salón de su casa.

La crisis económica también se ha dejado notar en el arte carreroso (en el arte, digamos, tradicional, ya sabéis que se han batido récords astronómicos en diversas subastas), pero Juan Carlos es optimista de cara al futuro. Si miráis la galería de fotos que complementa este texto (enlazada justo abajo), entenderéis que nadie puede quedarse indiferente ante tanta belleza.