Fue elaborado en nombre de la seguridad informática y permite a los sitios web rusos funcionar sin servidores extranjeros. Sus detractores lo consideran un intento de controlar los contenidos e incluso de aislar progresivamente el sistema ruso de internet. Concretamente el texto prevé crear una infraestructura que permita garantizar el funcionamiento de los servicios rusos en el caso de que los operadores sean incapaces de conectarse a los servidores extranjeros. Los proveedores nacionales de servicios de internet tendrán que equiparse con «medios técnicos» que permitan «un control centralizado del tráfico» para hacer frente a eventuales amenazas.
Manifestación
Los autores de la nueva norma aseguran que Rusia debe garantizar la seguridad de sus redes, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, revelara una nueva estrategia de ciberseguridad y acusara a Moscú de llevar a cabo 'ciberataques'.
Al comienzo de marzo, unas 15.000 personas, según datos de la oposición, se congregaron en la avenida del Académico Sájarov de Moscú para protestar contra la ley. Pese a estar autorizado el acto, se practicaron no menos de veintiocho detenciones, quince de ellas ya antes del comienzo de la concentración, que se retrasó debido a las enormes colas que se formaron para pasar obligatoriamente a través de los detectores de metal instalados por la policía.
Al grito de «¡Basta de romper internet, no al aislamiento» los convocados en la capital rusa portaron también pancartas en contra Putin. La manifestación fue convocada por el Partido Libertario ruso y apoyada por el principal líder opositor, el abogado anticorrupción Alexéi Navalni y el creador del servicio de mensajería Telegram, Pável Dúrov, cuya aplicación ya ha sido prohibida. www.hoy.es
