Gran parte de los acusados o investigados por la prensa por haber cometidos actos ilegales, se confabulan con jueces corruptos y terminan acusando a los que acusan y cambian las reglas del juego. Es decir, de delincuentes pasan a ser pobres víctimas de mentiras periodísticas y abren procesos judiciales contra los periodistas por difamación, calumnia o injuria o por lo que quieran. Así, el periodista termina siendo condenado a prisión, a pagos de reparaciones civiles, la investigación queda truncada, la vida del periodista termina en peligro, su tranquilidad muere y es acosado constantemente, mientras el verdadero delincuente termina libre, inocente y con mayor dinero mal habido.
Escuchemos parte de la entrevista realizada en vivo a las 12.05 de hoy. (C) RADIO LIBERTAD MUNDO.