En este enfrentamiento, como el antiguo juego de salón ’Combate’, el cual se jugaba con dados sobre un tablero que representaba diversos países del mundo y los jugadores se turnaban para tirar los dados y comenzar a conquistar a sus rivales, URSS y USA hacían lo mismo. Así como el General Juan Velasco Alvarado atentó contra la democracia en Perú al golpear al Arquitecto Fernando Belaúnde Terry dando los puntos del dado a los soviéticos, en Chile la victoria fue a la inversa. El Tío Sam se metió Chile al bolsillo.
De esta forma, nos convencimos que, si buscábamos dentro de informaciones relacionadas a la joyita de ese entonces, Henry Kissinger, de todas formas y sin pierde, ubicaríamos información esencial de ese golpe de estado, pero ya hablar de un papa involucrado y con conocimiento del gobierno de El Vaticano la cosa no sería nada sencilla y menos fácil de ser transmitida y además aceptada por la opinión pública.
Entre algunos de los mensajes o cables secretos de la era Kissinger destaca el que pone por escrito los esfuerzos de la Santa Sede, representada por el número dos del papa Pablo VI, Giovanni Benelli, por defender al régimen militar chileno y por negar su represión, cuya denuncia atribuyó a la "propaganda comunista" pese a estar acreditada hasta por prelados conservadores de la Iglesia. Algo similar a lo que ocurrió años después durante los regímenes dictatoriales de La Argentina, en los cuales la Iglesia católica tuvo un papel trascendental en la venta de niños huérfanos por los asesinatos de sus padres de la oposición.
Este hecho trajo de por sí un mercado inmenso de venta de niños. El actual Papa Francisco I fue fundamental en el paquete de infantes enviados a Canadá como un plan de encontrar hogares a niños huérfanos, pero el dinero y la explotación sexual y de otras índoles fueron también fundamentales en la concusión de graves delitos de lesa humanidad cometidos por representantes de EL Vaticano.
Todos sabíamos que la Iglesia Católica colaboró con el régimen militar de Augusto Pinochet en Chile y que toleró los crímenes de su régimen dictatorial, pero toparse con un documento en el que se expone por escrito cómo el número dos del Papa (en ese momento, el venerado por "progresista" Pablo VI) apoya en nombre del Pontífice el golpe de Estado contra la democracia en Chile, constituye un descubrimiento periodístico de primera línea.
Tal como dejó el Diario La Repubblica, el sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, Giovanni Benelli, expresó a los diplomáticos norteamericanos (el 18 de octubre de 1973 y en un encuentro que nada tenía que ver con ese tema) "su grave preocupación y la del Pontífice, sobre la exitosa campaña internacional izquierdista para falsear completamente las realidades de la situación chilena".
“En aquella fecha, Benelli era en la práctica el número dos del Papa, puesto que el secretario de Estado, el cardenal Amleto Giovanni Cicognani, era demasiado anciano para cumplir con la mayor parte de sus funciones y había entregado el cargo a su sustituto. Así que ese florentino (nacido en el pueblo de Vernio, muy cercano a la cuna de Maquiavelo) trabajó estrechamente durante un decenio con su antiguo maestro, Pablo VI. Hasta ganarse el apodo de "Kissinger del Vaticano" por su agresiva, casi autoritaria, gestión al frente de la diplomacia de la Santa Sede,” señala Wikileaks
Alianza entre Nixon y Pablo VI
Tan importante era Benelli en el Vaticano que fue él quien recibió en persona a Richard Nixon al pie del helicóptero en el que el presidente de Estados Unidos aterrizó en la Plaza de San Pedro en 1969 para sellar la alianza anticomunista entre la Casa Blanca y la Santa Sede que dio origen a los más crueles golpes militares en América Latina.
Tras el golpe de Estado de Pinochet, "Benelli tildó de exagerada la cobertura de los acontecimientos en Chile como posiblemente el mayor éxito de la propaganda comunista y subrayó el hecho de que incluso los círculos moderados y conservadores parecían muy dispuestos a creer las mentiras más burdas sobre los excesos de la Junta chilena", escribió en su informe la Embajada de USA en Roma, en un cable clasificado "SECRETO" y con el código "EXDIS" de máxima reserva.
"Al darse cuenta de que la caída de Allende era uno de los mayores reveses para la causa comunista, dijo Benelli" (tal como expone el cable diplomático estadounidense ROME10729), "las fuerzas izquierdistas han minimizado ampliamente los daños al convencer al mundo de que la caída de Allende fue debida exclusivamente a fuerzas fascistas y externas, en vez de a los fallos de su propia gestión política, como realmente ocurrió. Benelli expresó sus temores de que el éxito de esta campaña de propaganda comunista pueda influir en los medios de comunicación del mundo libre en el futuro.
En cuanto a la represión del régimen militar pinochetista, el número dos de Pablo VI sentenció: "Como es natural, desafortunadamente, tras un golpe de Estado, hay que admitir que ha habido algún derramamiento de sangre en las operaciones de limpieza en Chile, pero la Nunciatura en Santiago, el cardenal Silva y el Episcopado chileno en general han asegurado al Papa Pablo que la Junta está haciendo todo lo posible para que la situación vuelva a la normalidad y que las historias de los medios internacionales que hablan de una represión brutal no tienen fundamento", afirma Wikileaks.
Además, Benelli (que fue candidato a Pontífice tras las muertes de Pablo VI y de Juan Pablo I) alegó que no se podía poner en duda "la validez ni la sinceridad de la interpretación del cardenal Silva" porque, en su opinión, dicho prelado, era "uno de los más destacados progresistas dentro de la Iglesia".
Después, Benelli reconoce que "el Papa ha estado bajo dura presión interna en la Iglesia, especialmente desde Francia, para hablar contra los excesos de la Junta" de Pinochet. Y que "pese a los esfuerzos del Vaticano, la propaganda izquierdista ha tenido un éxito notable incluso con algunos de los cardenales más conservadores y con prelados que parecen incapaces de considerar la situación con objetividad. El resultado es que los izquierdistas han logrado crear una situación en la que el Papa sería atacado por los moderados si defiende la verdad en Chile".
Más aún, "el Vaticano está convencido, y la Nunciatura ha confirmado, que, durante los últimos meses del Gobierno de Allende, la Embajada de Cuba estaba sirviendo como arsenal para distribuir armas fabricadas en Europa del Este a los obreros chilenos", afirma Benelli.
El informe secreto de la Embajada de Estados Unidos ante el Vaticano termina con una corta frase, sin duda restando importancia al tema puesto que lo deja para el final: "El Vaticano informó la semana pasada a un intermediario izquierdista de que el Papa no podría recibir a Isabel Allende, y Benelli cuenta con que esto provocará nuevas críticas contra el Vaticano. Por otra parte, la gran amistad personal que existía entre Juan Pablo II y el general Pinochet eran evidentes.
Considerando al régimen de Pinochet como uno de los más sangrientos de todos los tiempos, el Papa Juan Pablo II, que reemplazó al asesinato Juan Pablo I, era íntimo de Pinochet y nunca se ocultó las grandes relaciones personales y diplomáticas entre ambos en cada encuentro que se suscitaba entre ambas personalidades.

