"No sólo tendrá efectos en Alemania, sino que también irradiará a nuestros vecinos y a toda la Unión Europea. Muchos querían que enviásemos una señal fuerte, pues Alemania es considerado un país con buena salud económica y tenemos que estar a la altura de nuestras responsabilidades especiales", explicaba Peter Altmaier, el ministro alemán de Economía.
Francia también ha presentado un plan multimillonario para sostener al tejido empresarial en medio de la tormenta y ofrecerá garantías estatales de hasta el 90% para préstamos de pequeñas y medianas empresas. El Estado se rascará el bolsillo para que no recurran a los despidos masivos:
"El Estado compensará las pérdidas salariales, sea cual sea el salario, mientras que hoy en día se limita a la cantidad de un salario mínimo. Evidentemente, si hay sueldos extremadamente altos, podríamos pensar en poner un límite en esa compensación, pero no lo habrá para el 99% de los empleados que se encontrarán en puestos afectados por paros temporales y que podrían perder dinero por eso", afirmaba el ministro francés de Economía, Bruno Lemaire.
Medidas que, junto a la inyección de liquidez de distintos bancos centrales, han ayudado a que las bolsas europeas hayan cerrado en verde y recuperado un pequeña parte de lo perdido a lo largo de la semana, una de las peores que se recuerdan en la historia bursátil.