lunes, 9 de marzo de 2020

LATINOAMÉRICA: LA PEOR REGIÓN DEL MUNDO EN RESPETO A DERECHOS HUMANOS

Con la muerte de al menos 210 personas durante el pasado año, América Latina es la región del planeta donde más se vulneran los derechos humanos. El último informe de Amnistía Internacional (AI), presentado el 28 de febrero, indica que el continente más violento, más represivo y también el más mortífero para activistas, ciudadanía y periodistas, es Latinoamérica.

Como si fuera un “coronavirus político”, las muertes se extendieron por toda la región. Haití encabeza la lista con 83 fallecidos, seguido por Venezuela (47), Bolivia (35), Chile (31), Ecuador (8) y Honduras (6), según el recuento de AI.

“El año 2019 trajo consigo un nuevo ataque a los derechos humanos en gran parte de las Américas, con dirigentes intolerantes y cada vez más autoritarios que recurrían a tácticas cada vez más violentas para impedir a las personas protestar o buscar seguridad en otro país. Pero también vimos que la juventud se alzó y exigió cambios en toda la región, desatando protestas más amplias a escala masiva. Su valentía ante la cruel represión estatal nos da esperanza, y muestra que las generaciones futuras no se dejarán intimidar”, dijo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de AI, en el documento presentado en México y enviado a todos los medios de comunicación de la región.

Hace años surgieron movimientos de protesta, con frecuencia liderados por jóvenes, para exigir rendición de cuentas y respeto por los derechos humanos en países como Venezuela, Honduras, Puerto Rico, Ecuador, Bolivia, Haití, Chile y Colombia, pero las autoridades respondieron por regla general con tácticas represivas y a menudo cada vez más militarizadas, en lugar de establecer mecanismos para promover el diálogo y abordar los motivos de preocupación de quienes se manifestaban.

La radiografía realizada por AI confirma con sus estadísticas el deterioro continental; por ejemplo, la represión en Venezuela fue especialmente severa y las fuerzas de seguridad del Gobierno de Nicolás Maduro cometieron crímenes de derecho internacional y graves violaciones de derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza, que podrían constituir crímenes de lesa humanidad.

En Chile, el Ejército y la Policía también hirieron deliberadamente a manifestantes para desalentar la disidencia; mataron al menos a cuatro personas e hirieron de gravedad a miles más.

En Haití y su pulso callejero contra el presidente Jovenel Moïse, con la represión desmedida de las fuerzas policiales -que fueron entrenados durante años por la Misión de Naciones Unidas- han protagonizado un carnaval sangriento al enfrentarse con militares en demanda de subidas salariales.

Una violencia que se refracta contra los propios activistas, sobre todo en Colombia, que concentró 106 de los 208 homicidios en Latinoamérica y el Caribe. En total, el 68 por ciento de los cometidos en todo el planeta, según AI.

El analista político John Palomino indicó que el Gobierno del presidente Iván Duque se ha mostrado incapaz de frenar los asesinatos contra líderes sociales, víctimas del posconflicto, en el que las bandas de narcotráfico, los antiguos paramilitares, los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se disputan el control de las zonas más calientes de la droga.

Según el informe de AI, a pesar de algunos progresos y del crecimiento de diversos movimientos en defensa de los derechos de las mujeres en las Américas, la violencia de género seguía estando muy extendida.

En República Dominicana, la Policía violaba, golpeaba y humillaba de forma habitual a las mujeres que se dedicaban al trabajo sexual, en actos que podían constituir tortura.
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Foto AFP