El RKI ha recomendado al gobierno que incremente todavía más el número de pruebas de coronavirus para controlar con éxito la epidemia. El país tiene hoy la capacidad de llevar a cabo hasta 500.000 pruebas por semana, pero Koch insiste en que ellas deben de llegar por lo menos al millón y antes de fin de mes a 200 mil diarias.
El director del instituto, Lothar Wieler, señaló que las medidas adoptadas están dando resultados. Desde hace varios días una persona infectada contagia en promedio solo a otra persona, mientras que en las últimas semanas el número de contagios por persona infectada era entre cinco a siete. Wieler fue claro al señalar que estos datos no son para nada alentadores, pues solo cuando el promedio de contagios por persona es inferior a otra se puede hablar de que la epidemia disminuye lentamente.
Pruebas masivas, infraestructura hospitalaria superior y preparación del personal médico son algunas de las claves que explican por qué está obteniendo mejores resultados que sus vecinos. "Una razón por la que tenemos tan pocas muertes en comparación con el número de personas infectadas es que hacemos muchas pruebas, medio millón por semana", explica el principal virólogo de Alemania, Christian Drosten.
El número de estas pruebas ha aumentado gracias a una gran red de laboratorios. Su uso generalizado explica en parte la tasa de mortalidad de 1.47%. Por ejemplo, en Italia, es de 12.33%, en España 9.47%, en Estados Unidos 2,72% y en Perú 4,18%. Sin embargo, en Perú no se llegan a mil por día. Los virólogos del hospital Charite de Berlín creen que se necesitarían hacer tres veces más test que los actuales para tener una idea fiel del número de infectados, que podrían ser 200 mil.
Los especialistas en todo caso previenen que la dificultad de conseguir datos reales complica mucho la evaluación y que todas las cifras se basan en los números de personas diagnosticadas y no en todas las que tienen el virus. Alemania tiene el mayor número de camas en Europa. Aun así, el gobierno está ampliando de manera vertiginosa su capacidad de atención sanitaria. La toma de conciencia ha sido de suma importancia en la lucha contra el Covid-19.
El número de plazas ha pasado en pocos días de 20.000 a 30.000, según el presidente de la Asociación Médica Alemana. Francia, con una capacidad de recepción mucho menor, ha optado por trasladar a sus enfermos a hospitales alemanes. Lo mismo están haciendo en Italia. Otra medida preventiva es el aplazamiento de las operaciones que no suponen un peligro inminente para la vida de los pacientes. Otro motivo de preocupación prioritaria es el orden en los nosocomios, ya que los pacientes de corona están completamente aislados de otros enfermos.
El gobierno no eligió una estricta cuarentena, como sí sucede en Francia o Italia. Prohíbe las reuniones de más de dos personas, excepto en el caso de una familia que viva bajo el mismo techo o en el lugar de trabajo. Los viajes están regulados, pero siguen siendo flexibles. Ir de compras, al médico o al trabajo, pasear a sus mascotas, hacer deporte y sobre todo no poner trabas en encuentros entre familiares. La familia es prioridad en la política germana.
También se viene debatiendo el rastreo de personas infectadas, utilizando datos de sus teléfonos móviles para encontrar los contactos que han hecho los enfermos, pero esta medida plantea cuestiones éticas sobre la protección de los datos privados.
Esas medidas, si se adoptan, podrían permitir a Alemania, siempre que la crisis no sea demasiado grave, reducir antes las restricciones actuales. La Canciller Angela Merkel, en su acostumbrada cita de los sábados con sus compatriotas, declaró sólo por audio que el próximo martes anunciaría novedades.
Foto: Un médico alemán hace una prueba a un automovilista para verificar si es positivo o no en Halle, al este de Alemania. © Ronny Hartmann / AFP

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