Si le hemos dado duro a nuestros gobernantes actuales, no es para que fracasen, pierdan o les vaya mal. Todo lo contrario. Tratamos que interpreten la gran cantidad de pruebas que nos indican científicamente lo que se debe hacer en casos como este. Buscamos colaborar sin pedir nada a cambio y menos en busca de un puesto político o periodístico, ya que perderíamos lo único que nos queda: la posibilidad de transmitir lo que tenemos almacenado en nuestra mente sin intereses de ninguna índole.
En los últimos días soy testigo del gran esfuerzo que está haciendo el presidente y sus ministros y cada uno de los trabajadores peruanos de diversa índole para salir adelante. Se han cometido errores, es cierto. También es cierto que se ha acertado en varios aspectos. En este momento, sábado 4 de abril de 2020, lo único que me resta por decir es que, aunque no estemos de acuerdo, nuestra misión ya ha sido cumplida. Hemos dicho lo que teníamos que decir. Ya si entienden o no, es otro asunto.
Hoy, a partir de las 17.30 horas para adelante, seré uno más que empujaré el coche hacia adelante y apoyaremos lo más que se pueda en este asunto, es decir respetar las medidas que se impongan, aunque vayan contra mis principios, ya que el Perú está por encima de todo. Basta de críticas y a mirar hacia adelante.
El Presidente de la República, Martín Vizcarra, tiene la gran oportunidad de su vida, no sólo de salvar millones de almas, sino de ser recordado como uno de los más grandes hombres de esta nación sudamericana y quizás del mundo. De él depende. Si obra con la ciencia y no con la opinología podrá salvar la situación, ya que por la gran labor económica de él y de un par de mandatarios más del pasado en las finanzas, nuestro país se encuentra con un ahorro envidiable y más aún, con positivos signos para que cualquier poderoso estado del planeta o institución privada nos extienda la mano con los créditos necesarios para soportar este terremoto.
Hay que tomar en cuenta también que Perú es uno de los lugares con mayores recursos naturales. Agricultura, ganadería, minería, pesca, flora y fauna silvestre, en fin. Somos capaces de soportar años si sabemos manejar correctamente lo que se ha acumulado en estas décadas. Lo mismo con los defectos. Ellos han sido expuestos en esta crisis sanitaria y saltaron como corcho de champagne. Ya están identificados y ahora a laborar para que digamos nunca más.
Si miro atrás, ya no hay nada que hacer. Si miro adelante, sí hay una oportunidad de salvar a la mayor cantidad de compatriotas. La serenidad y la estrategia a seguir son importantes. Si corregimos la deficiencia de no contar con los números indispensables para utilizar la estadística y así saber exactamente cuál es la situación actual. Si desde este punto se arreglan los defectos utilizando ciencias exactas, como la química, la física, la bioquímica y las matemáticas, nuestra primera autoridad podrá decir misión cumplida y seremos los primeros en decirle ¡gracias SEÑOR PRESIENTE, gracias por salvar al Perú!
