domingo, 19 de abril de 2020

LO QUE DIVIDE A PROTESTANTES Y CATÓLICOS

Hans-Peter Firbas.- Simon Firbas nació en la ciudad de Husinec en el año 1500. En el año 1523 Firbas recibió por parte del Emperador Austro-húngaro Ludwig II el título mobiliario de 'Caballero de Husinec', por lo que pasó a ser Simon Firbas Ritter von Husinec.

En 1539, Firbas von Husinec compró el Castillo Šnejdarov Grunt y una inmensa propiedad, gracias a las riquezas y gollerías que recibía de manos del propio Ludwig II. Mejor no le podía ir. Era asesor personal del emperador y además el encargado de impartir justicia en Husinec, hoy en territorio de la República Checa. Una vida perfecta, pero ese genio de los Firbas ya florecía. Algunos años después inició una lucha contra la iglesia católica, al unirse a la ideología ultraquista, pensamiento cristiano que señala que la eucaristía debe administrarse con pan y vino y que no era un tema exclusivo para los sacerdotes, sino para cualquier persona.

Esa posición era considerada como una blasfemia en ese entonces. La iglesia de Zebrak, se convirtió en el lugar de sus constantes protestas a través de composiciones musicales, poemas y discursos, junto a otros personajes, entre ellos el connotado obispo John Augustus y su secretario, el sacerdote Jakub Viles.

Firbas, mi ancestro directo, es decir el padre de mi padre doce veces, era miembro de la nobleza y ya consultor del sucesor de Ludwig II, el Kaiser Ferdinand I. El rey tuvo que remitir una orden el 1 de octubre de 1548, para que no lo culpen de ningún delito y que sea puesto en libertad de inmediato, ya que por ser considerado revolucionario fue enviado a la prisión de Pürglitz días antes. Al segundo se obedeció el mandato del emperador.

Ferdinand I, por la cercanía y amistad de Firbas con la monarquía y con él, creía que iba a delatar a ‘sus cómplices’, con quienes componía poesías, discursos y canciones solicitando la aprobación de la eucaristía por parte de la iglesia y del propio emperador. Pero como no lo hizo, fue internado nuevamente en Pürglitz, sin luz, libros, ni visitas. A partir de 1550 le comenzó a ir mejor, gracias a la ayuda de otro prisionero. Por eso pudo escribir su testamento y enviarlo a su hijo.

En ese documento, primero aprueba su matrimonio con la que fue su segunda esposa, Anna Olbramovic, proveniente de una de las más nobles familias europeas. Simon tenía una hija mayor, Dorotea, de su primer compromiso y una más joven Veronika. Pero legó a su hijo Heinrich (nacido en 1540) todos sus bienes. Luego, la prisión fue nuevamente difícil para él. Sin embargo, la esposa secreta del Archiduque Ferdinand Philippine Welser fue enviada a la misma cárcel y sostuvo un romance con ella y tuvieron dos hijos.

Mientras sí se conoce la fecha en la cual fue liberado el Obispo y su secretario, Firbas fue liberado en 1568 poco antes de morir, aunque la fecha de su fallecimiento y el lugar donde fue sepultado es todo un misterio. El hijo de su primer matrimonio, Heinrich, fue su único heredero. Él tuvo un vástago, Tobías (1590), quien a su vez también vio a uno sólo, Adam, ciudadano de la localidad checa de Sestajovice en la región Bohemia Central de Praga (1625).

Johann Michael, el próximo de mis ancestros, fue ciudadano de lo que es parte actual de la República Checa, la ciudad de Jsesenitz (1653). Él tuvo nueve hijos. Franz, mi directo descendiente nació en 1692 en Strakonitz, igualmente en territorio checo. Su hijo Franz (1736), Ignácz (1771) y luego Heinrich en el año 1809 también de Checoslovaquia. Él último nombrado fue el eslabón perdido, quien fue ‘el que durante muchos años luché en ubicarlo. Su heredero Karl, de Sedlec, República Checa en 1851, fue padre de Heinrich, mi abuelo, de Praga, capital checa, parido en 1892. Finalmente, mi papá, Johann Heinrich nació en Viena, Austria en 1933, siendo el primer Firbas, tras sus once ancestros anteriores en no ser natal de Checoslovaquia.

Tras este breve resumen, en Alemania, el país de la Reforma Protestante, la hostilidad imperaba hasta hace pocas décadas entre católicos y evangélicos. Con la Reforma, se inició el choque, porque el deseo de Martin Lutero (1483-1546) de reformar la Iglesia católica no se cumplió. Al contrario, la publicación de sus 95 tesis contra lo que a su juicio andaba mal en la Iglesia, el 31 de octubre de 1517, es considerada la piedra angular de la Iglesia evangélica en Alemania.

Muchas de las diferencias entre católicos y protestantes se mantienen. Según el historiador Klaus Krämer, estos son los ocho puntos vitales en las diferencias entre protestantes y cristianos

1.-La Biblia

El catolicismo y el protestantismo tienen visiones diferentes de la significación de la Biblia y la autoridad que emana de ella. Para los seguidores de Lutero, la Biblia es la única fuente de la revelación divina. Los católicos, en cambio, ponen en duda esa doctrina y creen que, además de las sagradas escrituras, también la tradición católica romana es vinculante para los creyentes.

2.- La Iglesia

Católicos y protestantes tienen una visión diferente de la esencia de la Iglesia. La Iglesia católica se concibe a sí misma como la única verdadera, de carácter universal, dirigida por el Papa. Para las Iglesias emergidas de la Reforma no existe una única Iglesia evangélica, sino miles de Iglesias con diversas denominaciones a lo largo del mundo. Oficialmente todas esas Iglesias se conciben como instituciones equivalentes.

3.- El Pontificado

Nada de tolerantes se muestran los protestantes en cuanto al pontificado que, de acuerdo con su visión, contraviene lo que dice la Biblia. Los católicos, en cambio, ven en el Papa al sucesor del apóstol Pedro y, por ende, a la figura designada por Jesucristo para encabezar la Iglesia. Argumentan que ha habido una línea de sucesión apostólica supuestamente ininterrumpida desde el siglo I hasta la actualidad.

4.- Cargos religiosos

Esta sucesión apostólica tiene importancia en general para las diversas funciones en la Iglesia católica. Con el sacramento de la ordenación, obispos, sacerdotes y diáconos reciben una consagración especial de Dios para su cargo. Por eso, el servicio sacerdotal está por encima del de los laicos católicos. Además, solo pueden ser ordenados varones.

La Iglesia evangélica no liga los cargos eclesiásticos a la consagración de la persona. El cargo es una función querida por Dios y, en principio, puede ser encomendada a cualquier creyente, incluyendo a mujeres.

5.- La eucaristía o comunión


La eucaristía o comunión constituye en ambas confesiones aquella parte del oficio religioso dirigida a conmemorar la muerte y resurrección de Jesucristo. Se remite a la última cena de Jesús con sus apóstoles. En la Iglesia católica, solo un sacerdote puede consagrar el pan y el vino, que se convierten así en el cuerpo y la sangre de Cristo. No pueden recibir la eucaristía quienes no sean católicos.

En la Iglesia evangélica, en principio está invitada a participar toda persona bautizada. Y cualquier persona ordenada, incluyendo laicos, puede dirigir la ceremonia. Esa es una de las razones por las que la Iglesia católica rechaza una comunión compartida.

Además, hay diferencias de fondo. Los católicos ven en este rito la permanente repetición del sacrificio de Jesucristo, mientras que los protestantes lo conciben solo como una forma de recordar su muerte y resurrección.

6.- Los sacramentos

En la Iglesia Católica Romana hay siete sacramentos: bautismo, confirmación, eucaristía, confesión, matrimonio, ordenación sacerdotal y unción de los enfermos. A través de estos sacramentos, Dios actúa, según la convicción católica. Para las iglesias evangélicas reformadas hay solo dos sacramentos válidos: el bautismo y la comunión. En la iglesia evangélico-luterana se suma a ellos la confesión. Se concibe a estos sacramentos como actos rituales simbólicos.

7.- Veneración de María y los santos

La Iglesia católica venera a María, la madre de Jesús, como "Reina de los cielos”, y en algunas cosas la sitúa al mismo nivel que a su hijo. Dado que no hay pruebas bíblicas que respalden los dogmas marianos de la liberación de María del pecado original y su ascensión al cielo en cuerpo y alma, los evangélicos los rechazan. Los católicos veneran igualmente a santos, a quienes conciben como mediadores. Los evangélicos no aceptan esa visión por no tener respaldo en la Biblia.

8.- El celibato


El voto de celibato y abstinencia sexual es conocido en todas las grandes religiones del mundo. En la Iglesia católica es vinculante para sacerdotes y miembros de congregaciones, y se lo entiende como una forma de dedicación completa a Cristo. Las Iglesias evangélicas rechazan el celibato obligatorio y el propio Lutero demandó su abolición en 1520 y en 1525, tras haber dejado los hábitos, se casó con la exmonja Katharina von Bora.

FOTO: Distintas formas de ver la eucaristía

Distintas formas de entender la eucaristía.