Muchos medios la han catalogado como la probable mejor gestora para solucionar una grave crisis como la que se está pasando en los últimos meses. Mientras los alemanes respiran libertad casi absoluta, a pesar de los 6,801 infectados de las últimas 24 horas, su formación en física cuántica no es suficiente para ella y se encuentra asesorada por los mejores científicos de su país. Aquí los amigos, los compadres o recomendados no valen.
Aunque las cifras de esta pandemia se han visto reducidas en su crecimiento en las jornadas pasadas, lo primero que señaló a la prensa es que “no tengan falsas esperanzas, es demasiado pronto para ver una tendencia segura en él y menos aún para aflojar las estrictas reglas que nos hemos impuesto.” Aunque parezca mentira, esas estrictas reglas sólo alcanzaron las aglomeraciones públicas o cerradas, el candado a salones de belleza, masajistas, salones fotográficos y de restaurantes, aunque en el caso de estos últimos abrió la puerta para que continúen recibiendo y enviando pedidos de comida.
Mientras tanto, las reacciones al virus van desde los toques de queda, como en Argentina, Perú o Chile hasta la ignorancia de varios gobernantes. En Alemania, la canciller Merkel está dirigiendo la orquesta con calma y tranquilidad, como siempre lo ha hecho. Recuerden que en su primer mensaje fue clara. “Se van a contagiar entre el 60 y 70% de nuestros compatriotas de aquí a fin de año, unos 50 millones de habitantes.” Según las encuestas, cuenta con una gran aprobación por parte de los alemanes, porque están seguros que la situación no se va a salir de control.
Angela Merkel usa estrategia, no táctica. Usa la estructura y no coyunturas. Ve las cosas macro, no micro. Muchas de sus decisiones pasadas fueron más aceptadas por la oposición que por su propio partido, lo que nos dice mucho. Pero es capaz de adaptar su estrategia al instante, siempre y cuando las circunstancias cambien de manera dramática. Los grandes gestos no son lo suyo, pero sabe cuándo una reacción clara es necesaria.
Recordemos su gran vuelco en la política energética alemana, tras el desastre del reactor de Fukushima en 2011, así como su manejo de la crisis de refugiados en 2015. Esto significa que Merkel no se guía simplemente por la opinión de la gente, sino que siempre tiene en mente el resultado final, como buena jugadora de ajedrez. Merkel fue seguramente consciente de que ambas decisiones le traerían problemas y así fue, sobre todo al abrir la puerta a casi un millón de refugiados que buscaban ayuda en sus fronteras.
Luego del accidente de Fukushima abandonó la energía nuclear, una decisión científicamente correcta y la política de refugiados fue humanamente correcta. “Angela Merkel es física. Y su educación en una parroquia protestante ha dejado huella en ella. Ese trasfondo le sirve como brújula fiable para muchas decisiones,” opinó la DW en uno de sus programas de televisión. Trabajar sobre la base de los hechos y tratar a los demás de forma humana, ayuda incluso en una crisis en la que todavía es imposible saber la dirección correcta.
Por eso mismo, no hay nada más grande para un gobernante en reconocer un error y cambiar el rumbo de los hechos y no seguir tercamente con lo que comenzó, a pesar de las decenas de evidencias que indican que se está obrando mal. Improvisar con cautela sólo puede funcionar cuando gobiernas con ética, decencia y trasparencia, ya que si sumas todo esto fabricas confianza. Lamentablemente en Latinoamérica parece que los chips están mal conectados. La verdad hace grande a la persona.
Merkel está adaptando su gestión de crisis paso a paso, según avanzan los acontecimientos. Merkel aconseja, no ordena. Conversa en lugar de amenazar. No infunde miedo, sino tranquilidad. Nada de crear pánico, sino pensar con racionalidad y bien asesorada. Por ello recurre a las explicaciones y las peticiones en lugar de las promesas falsas o medidas forzosas innecesarias.
Hoy los derechos fundamentales en Alemania están más restringidos que nunca en tiempos de democracia y es posible que en algún momento sea necesario un toque de queda. Pero si ese fuera el caso, se discutirá en el Bundestag (parlamento) y en democracia. Nada de facultades especiales ni medidas de un solo hombre, como si ese sujeto fuera Dios. Por último, muchos se defienden, como el Ministro de Salud de un país que conozco: “no somos Alemania”, pero los logros en economía y sanidad de los germanos se deben a sus gobernantes, la de hoy, a los de ayer y a los de siempre. La verdad es una. Quizás mueran 50 mil, 100 mil o 500 mil alemanes, pero más grave es mentir, porque al final de cuentas el tiempo será el que nos diga si la verdad o la mentira tienen la razón.
IMAGEN: Un meme anónimo que refleja lo que algunos peruanos piensan. "LA LIBERTAD ES LO ÚNICO QUE NOS QUEDA. ME PODRÁN ROBAR MI LIBERTAD DE CIRCULACIÓN, PERO NUNCA PODRÁN CON LA LIBERTAD DE PENSAR." HPF
