Las constituciones o leyes fundamentales sólo están en papeles y ahora en documentos de World o PDF y en páginas Web oficiales, pero no sirven de nada. Nadie las respeta y el primero que viola la libertad de prensa es la propia autoridad que hace esas mismas leyes, aunque parezca fuera de toda realidad.
Más aún, seguramente hoy, tres de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, serán ellos mismos los que se aprovechen de esta fecha para figurar como defensores a capa y espada de algo que ni siquiera conocen y menos obedecen.
El Día Mundial de la Libertad de Prensa en Perú será una vez más el motivo para que la lacra que ronda entre nosotros, que nunca ha hecho nada por la libertad de prensa, aprovechen las cámaras, las fotos y sus amigos mediáticos para hacer o decir hoy lo que nunca respetan en los restantes días del año.
Hoy más que nunca, gran parte de nuestros Derechos Humanos, como la libertad de trabajo, la libertad de desplazamiento, la libertad de reunión y la democracia en las importantes decisiones del gobierno, hacen lista a ver quién es la más pisoteada. La libertad de prensa no existe como mandan los principales tratados, normas y leyes internacionales.
Hoy más que nunca, gran parte de nuestros Derechos Humanos, como la libertad de trabajo, la libertad de desplazamiento, la libertad de reunión y la democracia en las importantes decisiones del gobierno, hacen lista a ver quién es la más pisoteada. La libertad de prensa no existe como mandan los principales tratados, normas y leyes internacionales.
El sólo hecho que los gobiernos inviertan millones y millones de las arcas de todos los peruanos para hacer ricos a los dueños de los medios de comunicación para que ellos se pongan a merced de sus órdenes y estrategias comunicativas de personas que nos están llevando a la ruina económica, sanitaria y moral en todo sentido, será juzgado por la historia.
La esperanza para que se conozca la verdad tiene una luz: el tiempo. Este será al final de cuentas el que determine en algunos meses o años quién o quiénes serán sometidos a la justicia, declarados culpables e irán a prisión por actos de lesa humanidad que están cometiendo día a día. Y por último, a aquellos que irresponsablemente usan la profesión de periodista para manipular los mensajes sin una pizca de ética.
Por último, a esa sarta de delincuentes que asesinan, maltratan y en el colmo de la osadía acusan judicialmente a los colegas que los denuncian ante la opinión pública y terminan pagando millonarias reparaciones civiles o terminan en la carcel por difamación, injuria u otros delitos que impiden un libre ejercicio del periodismo.
Para todo aquel que trabaja con su conciencia limpia, con plena libertad y sin intereses económicos en el tratamiento de las informaciones, les deseo un feliz Día Mundial de la Libertad de Prensa. A todos ustedes, gracias por el valor que muestran en su actividad y por la responsabilidad social en cada despacho, nota, crónica o pieza periodística que utilizan.
