El reporte oficial del Ministerio de Salud confirmó que son 3.700 los nuevos enfermos detectados diariamente en estos últimos días, en la escalada más intensa de la enfermedad desde que se informó del primer caso el pasado 6 de marzo.
El presidente Martín Vizcarra suspendió ayer jueves por segundo día consecutivo su habitual rueda de prensa para reunirse con miembros del Poder Ejecutivo y 'expertos', a fin de decidir las medidas que se tomarán a partir del próximo lunes, cuando debe culminar la cuarentena. Al mismo tiempo los medios de comunicación informaban que el Ministro de Agricultura, Jorge Montenegro, dio positivo a la prueba del virus.
El gobierno, utilizando como estrategia la dialéctica marxista para enfrentar la pandemia, viene repitiendo una y otra vez que, mientras ellos no descansan en sus esfuerzos por luchar contra el coronavirus, el pueblo peruano no respeta la cuarentena. Amparándose en cifras manipuladas y falsas encuestas se trata de convencer a la población que el gobierno está haciendo bien las cosas con 'mucho esfuerzo' (frase repetida decenas de veces en sus discursos), pero la culpa de los resultados negativos en esta guerra se la quiere achacar a la población.
El Presidente Vizcarra y sus asesores, que cobran entre todos unos 150,000 dólares diarios, se han enfocado en culpar a los peruanos de no acatar las medidas de seguridad saltándose adrede el indicador de pobreza extrema y de la gran cantidad de habitantes sin los servicios básicos de salud, agua, desagüe y luz. Por otra parte, cerca al 75% de los peruanos son trabajadores informales y por esta razón, necesitan salir día a día en busca de dinero para poder alimentar a su familia. La verdad no es que el pueblo desobedezca, sino es el hambre el que los obliga a salir a las calles. El hambre es más grave que el coronavirus.
Tras supervisar un operativo de control policial en las calles, el ministro del Interior, Gastón Rodríguez, admitió que en muchos lugares del país se ha "relajado" el acatamiento de las restricciones, que incluyen el aislamiento ciudadano y el toque de queda y que se observa un mayor número de personas y vehículos.
El Minsa señaló que Perú llegó a los 58.526 casos de COVID-19, tras detectar 3.709 más en las últimas horas, lo que mantuvo en un promedio de 7% el incremento diario de la enfermedad, con una incidencia mayor entre los hombres, que son el 61,4% de los infectados.
La cifra de fallecidos también subió en un día a 94 muertos, con lo que el total llegó a 1.627, mientras que los nuevos hospitalizados fueron 254 hasta llegar a 5.980, de los cuales 722 están en unidades de cuidados intensivos (UCI). Un par de investigaciones periodísticas -de lo que queda de la prensa libre en Perú- ha descubierto que las cifras gubernamentales son falsas y se calcula extraoficialmente en muchísimos más peruanos contagiados. Se dice que entre cinco a diez veces más.
Entretanto, el Congreso aceptó paralelamente por mayoría la renuncia de la vicepresidenta peruana, Mercedes Aráoz, siete meses después de que ella presentara su carta de dimisión en medio de una crisis política. Se especula que, con esta medida, el próximo paso del congreso sería pedir la vacancia presidencial por incapacidad moral o en una medida menos extrema, interpelar en pleno al gabinete ministerial por incompetencia, corrupción y faltar a la verdad. Si se aprobara lo primero, el Presidente del Congreso asumiría el cargo de primer mandatario de la nación.
Aráoz es una economista de 58 años que pasó de aliada a adversaria de Vizcarra. Fue segunda vicepresidenta del Perú hasta que Vizcarra asumió como primer mandatario tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) hace dos años, en medio de un escándalo de corrupción. En las próximas horas, al Presidente Vizcarra le quedan dos alternativas: levantar la cuarentena o no. Cualquiera que sea la medida, la situación en Perú es prácticamente insalvable y en pocas semanas pasará a ser uno de los líderes mundiales en cantidad de contagiados.
La cifra de fallecidos también subió en un día a 94 muertos, con lo que el total llegó a 1.627, mientras que los nuevos hospitalizados fueron 254 hasta llegar a 5.980, de los cuales 722 están en unidades de cuidados intensivos (UCI). Un par de investigaciones periodísticas -de lo que queda de la prensa libre en Perú- ha descubierto que las cifras gubernamentales son falsas y se calcula extraoficialmente en muchísimos más peruanos contagiados. Se dice que entre cinco a diez veces más.
Entretanto, el Congreso aceptó paralelamente por mayoría la renuncia de la vicepresidenta peruana, Mercedes Aráoz, siete meses después de que ella presentara su carta de dimisión en medio de una crisis política. Se especula que, con esta medida, el próximo paso del congreso sería pedir la vacancia presidencial por incapacidad moral o en una medida menos extrema, interpelar en pleno al gabinete ministerial por incompetencia, corrupción y faltar a la verdad. Si se aprobara lo primero, el Presidente del Congreso asumiría el cargo de primer mandatario de la nación.
Aráoz es una economista de 58 años que pasó de aliada a adversaria de Vizcarra. Fue segunda vicepresidenta del Perú hasta que Vizcarra asumió como primer mandatario tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) hace dos años, en medio de un escándalo de corrupción. En las próximas horas, al Presidente Vizcarra le quedan dos alternativas: levantar la cuarentena o no. Cualquiera que sea la medida, la situación en Perú es prácticamente insalvable y en pocas semanas pasará a ser uno de los líderes mundiales en cantidad de contagiados.
La solución a la vista es la inmediata intervención de las Fuerzas Armadas, en un último esfuerzo por salvar al país.
