Fujimori fue puesta en libertad condicional en el momento más crítico de la pandemia del COVID-19 en Perú, después de que denunciase el riesgo de contraer el coronavirus en la cárcel igual que decenas de mujeres adultas mayores, embarazadas o con hijos menores de 3 años con las que compartió reclusión.
La primogénita del condenado expresidente salió con mascarilla y guantes blancos del penal de mujeres de Chorrillos, en el sur de Lima, para abordar un taxi rumbo a su casa, cuatro días después del fallo del tribunal que le concedió la libertad bajo fianza.
Previo a su salida, Keiko, de 44 años, anunció en Twitter que al llegar a su casa en el este de Lima se sometería a pruebas de descarte del coronavirus antes de reunirse con sus dos hijas.
Previo a su salida, Keiko, de 44 años, anunció en Twitter que al llegar a su casa en el este de Lima se sometería a pruebas de descarte del coronavirus antes de reunirse con sus dos hijas.
Un tribunal de apelaciones le concedió el jueves la libertad bajo fianza de 20.000 dólares a la dos veces candidata presidencial. Según esa resolución, Fujimori deberá comparecer ante el juzgado una vez al mes, no cambiar de domicilio sin avisar antes al juez que tutela la investigación y no comunicarse con los demás imputados en la investigación.
Sobre esta última condición la abogada de Fujimori, Giulliana Loza, explicó que han pedido una aclaración al tribunal y -hasta que no llegue- su patrocinada no mantendrá contacto con su esposo, ni con su madre.
EFE / AFP / FIRBAS
