domingo, 21 de junio de 2020

MEDIANOCHE DE BRUJAS EN STUTTGART, ALEMANIA

Hans-Peter Firbas.- Lo que podría haber sido una simple intervención policial por consumo o distribución de drogas en la ciudad alemana de Stuttgard se transformó en una gota de agua que rebalsó la paciencia de los jóvenes germanos, educados bajo ilimitadas condiciones de libertad para actuar con su cuerpo.

Esta bronca al borde de la medianoche con tintes oscuros por la hora y por la tipología de la juventud implicada en el hecho, se salió de control. A pesar de las mínimas medidas contra la Ley Fundamental de Alemania en Estados de Emergencia por razones sanitarias impuestas por la Canciller Angela Merkel, la libertad para los alemanes es un don sagrado. 

He sido testigo múltiples veces en varios lugares, incluido Frankfurt y en pleno centro, cómo jovencitas quinceañeras con mochilas en espaldas del colegio se amarraban jebes en sus brazos para poder inyectarse ellas mismas heroína, sentadas en la acera, sin que ningún transeúnte siquiera pestañara. Es su libertad. No es asunto de esta nota.

Ahora, el uso obligatorio de máscaras ya no lo es, porque son miles de miles que simplemente no las quieren usar y resulta imposible controlar semejantes desbordes. El argumento es que son sus caras, sus bocas y narices y no quieren respirar monóxido de carbono. Prefieren respirar al bicho, pero es su decisión libre. Anoche, disturbios, saqueos y ataques a policías en Stuttgart fue la vergonzosa escena de una aparente realidad, que para casi todo el mundo, presenta Alemania: una sociedad perfecta. podría decir que está bastante cerca.

Grupos violentos tomaron el centro de la ciudad alemana tras un control policial. Arrojaron piedras y botellas a la policía, y saquearon tiendas y vehículos en lo que parecían "escenas de una guerra civil".

La Deutsche Welle narra los hechos desde su punto de vista: "Varios centenares de personas protagonizaron este domingo en la madrugada disturbios en Stuttgart (suroeste de Alemania), en los que saquearon y vandalizaron comercios y se enfrentaron con la policía a pedradas y botellazos."

"Los incidentes estallaron hacia medianoche del sábado a raíz de un control policial por un caso de estupefacientes en un lugar donde estaban concentrados unos 500 jóvenes. Después se dividieron en pequeños grupos y se dirigieron al centro de la ciudad, informaron las autoridades policiales locales en un comunicado emitido hace un par de horas."

Sascha Binder, del partido socialdemócrata (SPD), describió los disturbios como "escenas de una guerra civil" y pidió que se aclaren las circunstancias de la violencia.

Circulan imágenes de vídeo que muestran a jóvenes atacando comercios. La cadena de televisión pública local SWR habla de una joyería, un restaurante de comida rápida y de un comercio de teléfonos móviles. Varios vehículos de la policía resultaron dañados.

Por su parte, las agencias de noticias EFE, DPA y AFP describen la jornada madrugadora como "llena de destrozos, policías heridos y detenidos: la situación estuvo por momentos absolutamente fuera de control". Sin embargo, que quede muy claro para la opinión pública internacional y para los medios de comunicación que es un hecho aislado, en el que jóvenes en estado de drogadicción actuaron de esta manera, influenciados por la campaña mundial contra autoridades policiales de Estados Unidos.

También "los jóvenes, muchos cubiertos con capuchas para no ser identificados, destrozaron vehículos policiales estacionados en la calle y rompieron los vidrios con barras de hierro, postes y lanzaron piedras y adoquines retirados de la vía pública contra otros vehículos de las fuerzas del orden en marcha", señaló la Policía en un comunicado. No hay ningún fallecido y los heridos se encuentran entre las fuerzas del orden.

Vídeos muestran agresiones a las fuerzas del orden. En total, más de 10 policías resultaron heridos levemente y unas 20 personas fueron detenidas. La Policía de Stuttgart dijo que "la situación estuvo por momentos absolutamente fuera de control".

"Fuerzas policiales de todo el estado de Baden-Württemberg tuvieron que acudir a la ciudad para ayudar a controlar la situación, que se tranquilizó por la mañana," señaló un despacho de DW en televisión. El fin de semana pasado también hubo enfrentamientos entre grupos de jóvenes y la policía en Stuttgart, pero con menos violencia.

Veamos esta foto y vídeo.