domingo, 21 de junio de 2020

WIRECARD: ESCÁNDALO EN EL DAX ALEMÁN Y LA RENUNCIA DEL NÚMERO UNO DE WIRECARD

Hans-Peter Firbas.- Los 1.900 millones de euros que deberían estar en los balances de Wirecard son sólo fantasmas. No existen. El drama que ataca sin piedad a la compañía alemana de pago tocó fondo ante la renuncia de su principal directivo. 

Según el banco central de Filipinas, los 1.900 millones de euros que faltan en el balance del procesador de pagos Wirecard WDIG.DE no están en el país. "El primer informe dice que no ha llegado dinero a Filipinas", dijo Benjamin Diokno, presidente de Bangko Sentral ng Pilipinas. El banco central está investigando el caso más a fondo.

El viernes, dos bancos filipinos negaron que Wirecard tuviera cuentas con ellos. "Wirecard no es un cliente nuestro", dijeron BDO Unibank BDO.PS y BPI.PS (BPI) del Banco de las Islas Filipinas. BPI dijo que los documentos que los auditores externos de Wirecard habían presentado fueron falsificados. El caso será investigado más a fondo. BDO dijo que los documentos que supuestamente confirmarían una cuenta de Wirecard con el banco tenían firmas falsas de representantes bancarios.

Wirecard había pospuesto la publicación de los tan esperados estados financieros anuales 2019 por cuarta vez el jueves pasado, con el argumento de que el auditor de Ernst & Young no encontró evidencia de la existencia de saldos superiores a 1.900 millones de euros. El monto corresponde a alrededor de una cuarta parte del activo total.

En bolsa, las acciones perdieron el viernes otro 35%, con lo que las acciones en la actualidad valen 25 euros, cuando a principios de la semana estaban en 100. El consejero delegado del grupo, Markus Braun, renunció al cargo después de casi dos décadas de permanecer en él. Un verdadero escándalo que ha remecido la sólida confianza de los inversionistas en la bolsa de valores de Frankfurt. Wirecard tenía un valor de mercado de 24.600 millones de euros en septiembre de 2018

La salida de Markus Braun se produce después de unos días frenéticos para Wirecard, una vez que los dos bancos asiáticos que supuestamente tenían el efectivo faltante negaran cualquier relación comercial con la compañía.

Todo empezó cuando Wirecard afirmó el jueves que el auditor Ernst & Young no pudo confirmar la ubicación de este considerable monto de dinero, una cuarta parte de su balance, que se suponía que debía mantenerse en dos entidades de Asia. BDO Unibank, el banco más grande de Filipinas en términos de activos y el Bank of the Philippine Islands confirmaron que Wirecard no es su cliente. 

“Fue un empleado deshonesto que falseó documentos y falsificó las firmas de nuestros ejecutivos”, fue la versión del presidente ejecutivo de BDO Unibank, Nestor Tan, que parece exonerar a la firma alemana de responsabilidades. “Wirecard ni siquiera es un depositante, no tenemos ninguna relación con ellos”.

Por su parte, Bank of the Philippine Islands aseguró en otro comunicado que Wirecard tampoco no es su cliente. “Parece que alguien está tratando de hacer que parezca que había dinero con nosotros cuando en realidad no lo hay”, dijo Cezar Consing, presidente de la entidad. “Si realmente hay efectivo y espero que lo encuentren, nosotros no lo tenemos”.

Wirecard tenía un valor de mercado de 24.600 millones de euros en septiembre de 2018 cuando entró en el índice Dax de Alemania, y se le considerada como una de las pocas historias exitosas de fintech de Alemania. En 48 horas su valor se ha esfumado, con una pérdida de 20.000 millones de capitalización.

La empresa intenta reaccionar a la desesperada. James Freis fue nombrado consejero delegado interino, cuando solo había sido nominado como miembro del consejo de administración el pasado jueves. La versión de Markus Braun es que su compañía es víctima de un fraude. La supervivencia de la firma está en entredicho ante la aparición de este agujero contable.

Pero las autoridades de vigilancia alemanas han abierto tres investigaciones, para averiguar si la compañía manipuló los mercados con las revelaciones sobre sus cuentas, si la compra de acciones de Braun justo antes de los días previstos a la publicación del informe contable de la compañía (que ha vuelto a aplazarse) constituye abuso de información privilegiada y si la compañía y su administración son idóneos para ser dueños de un banco.

Esta semana, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar dijo que “las fintech lo pasarán mal con la pandemia por que su negocio se base esencialmente de futuro”. Y el presente, tampoco es para tirar cohetes.