lunes, 14 de diciembre de 2020

UN CUENTO QUE CONTAR

Hans-Peter Firbas. – Según información recibida por fuentes confiables, el gobierno se encontraría negociando con altos mandos de un grupo sedicioso y con algunas bandas de delincuentes con el propósito de crear un completo caos en el país con la intención de cancelar las elecciones 2021. 

Esto para perpetrarse en el poder, anular cualquier juicio en contra de sus secuaces y apoderarse de los recursos nacionales e implantar una situación caótica que impida una respuesta de la democracia y la oposición.

Los primeros indicios, según las fuentes vinculadas al extranjero, ni bien se vacó al mandatario la estrategia comenzó a tomar cuerpo con la aparición de líderes de opinión de un partido político para azuzar al sector de inconformes pacíficos para que asistan a una marcha, que a través de ellos y los medios de comunicación hicieran posible una asistencia multitudinaria, lo que impediría una rápida y efectiva localización de elementos infiltrados del sector terrorista y de delincuentes comunes. No solamente remunerados, sino con carta abierta para robar, matar y destruir.

A sabiendas que, por órdenes del ex presidente, quien reemplazó al vacado, la policía actuaría con un esquema netamente defensivo, para no permitir que la banda llegue al congreso para incendiarlo, los marchantes fueron muy agresivos. Luego de un par de días, en los cuales nadie resultó muerto, pero sí muchos heridos en ambos lados, se habría levantado el dedo para que mataran a civiles. De esta forma y con la manipulación mediática y de líderes de opinión que respaldan a esta lacra comenzó el ataque por todos los frentes contra la democracia, el presidente y la policía. Inclusive familiares del presidente fueron acosados en masa por las redes sociales en busca de su dimisión.

A través de campañas propagandísticas armaron una inmensa patraña, pasando de esta forma al segundo escalón de su estrategia. Gracias a que incitaron a inocentes a salir a arriesgar sus vidas, los líderes de estos actos delictivos permitieron que otros realizaran el trabajo sucio por encargo de ellos. Cobardes. Así entraron elegantemente al gobierno, que desde ese día emite orden tras orden para crear el apocalipsis y violando las leyes. 

Para variar, inclusive un doctor llegó al extremo de asegurar que asistir a las marchas no es motivo de contagio. Otro gravísimo delito, por el cual debería ya estar detenido, al igual de los que hicieron apología del terror en los medios, incitando a violar la ley de emergencia, que impide las marchas y aglomeraciones por razones sanitarias.

Ahora, copando los principales puestos del gobierno y utilizando voceros conectados estrechamente con terroristas y delincuentes estarían en plena coordinación para destruir al país antes de abril de 2021. Anular las elecciones y de esta forma aferrarse al poder e iniciar un robo gigantesco ocasionando más adelante pobreza inmensa, más los muertos en las prisiones y entre los civiles vulnerables al virus para que sean aniquilados por él y el gobierno no hará nada para evitarlo.

Están al servicio de la muerte y no de la vida. A punto de implantar un toque de queda tipo detención domiciliaria no habrá forma de actuar y su plan quedaría listo para ser implantado. Advertidos están. No menciono datos mayores porque son sumamente graves. Me basta con estos para que cualquier ser pensante identifique este macabro plan y manifieste este miserable proceder.