domingo, 25 de abril de 2021

POR QUÉ SUCEDE TODO ESTO

EDITORIAL HANS-PETER FIRBAS.- Buscar resumir las razones de fondo que han puesto la vida del ser humano a la par de la de un insecto será una tarea complicada.

Sin embargo, tras 40 años y la acumulación de innumerable data científica, la probabilidad que mi tesis estructurada no sea aceptada como posible de ser cierta es sumamente baja. Nuestros viejos amigos del Grupo Bilderberg, conocidos como los Illuminati son los responsables.

Existe desde el siglo XVIII un exclusivo club compuesto por los dueños de los grandes bancos, medios de comunicación masivos, farmacéuticas, negocios relacionados a la salud, a las finanzas, industrias bélicas, entre otras, que ha logrado, a través de estos últimos más de cien años ‘ponerse de acuerdo’ en lo que se debe hacer en este planeta. Los illuminati, sociedad secreta fundada en 1776 en Alemania, tuvo como punto de partida la idea de controlar el mundo. Las razones, poder y dinero.

No quiero ir lejos. Ya Adolf Hitler recibió una inmensa cantidad de fondos para que funde el partido Nazi. Los Illuminati asustados. Los banqueros occidentales, así como los petroleros, grandes industriales, en fin, exitosos millonarios, buscaban cerrar un planeta bajo su mando, pero apareció el Unión Soviética y el comunismo. Hitler fue elegido para control la masa roja. Lo repetiré hasta la saciedad. Acá no opinamos. Este hecho está demostrado con innumerables pruebas.


Inclusive, en plena guerra, bancos de Estados Unidos remitían remesas de dinero, mientras Texaco le vendía el petróleo a los alemanes y Henry Ford construía tanques para el general Rommel, pero para usarse en África. El abuelo Bush cerró un súper contrato personalmente con el propio canciller alemán para venderle varios metales para ser usados en los campos de concentración. 

Hitler y el Prescott Bush

Todos estos hechos no son inventados por el quien suscribe. Si usted lo lee es porque cuento con más que suficientes pruebas históricas reales. Por ejemplo, Henry Ford tenía una planta en Alemania. Casi al final de la guerra fue bombardeada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos y Ford los demandó por daños y perjuicios y recibió una indemnización.


Henry Ford recibiendo la máxima condecoración a un extranjero del gobierno alemán.

Pero para poder llevar a cabo este macabro plan, sin los medios de comunicación, sería imposible. Había que apoderarse de ellos e imponer la opinión mediática, sobre la pública. Se dedicaron a reclutar ejecutivos o políticos inteligentes y desaparecer a cualquiera que los molestara o dañara sus planes. Abraham Lincoln fue una de sus primeras víctimas, ya que había decidido imprimir su propia moneda y su propio billete y no acudir a lo que nosotros conocemos acá como el Banco de la Reserva. 

En USA, la Reserva Federal es privada y cada vez que el gobierno quiere imprimir billetes acude a ella y paga una comisión por la cantidad de dinero impreso. No se podía perder ese gran negocio, así que chau. Las guerras las arman ellos contra otras naciones para que su industria bélica se enriquezca.

La mayor prueba documentada de esto es el ataque japonés a Pearl Harbor, el cual era de conocimiento del Presidente Franklin Roosevelt, quien se quedó callado para iniciar un extraordinario desembolso a sus amigos de la industria de la guerra. 



Ya cuando John F. Kennedy y luego de su discurso en Berlín era su blanco. Admirador de las ideas sobre patriotismo y el bien común de Adolf Hitler, decidió hacer lo mismo que Lincoln: imprimir su propio billete. Encima, salirse de las Guerra de Vietnam y atacó fuertemente a los Illuminati dueños de la mayoría de los medios de comunicación en su país.




Él fue asesinado. Luego de la segunda guerra, Richard Nixon tuvo la imprudencia de maldecir, a través de un teléfono interceptado, a los dueños de estos medios e inclusive nombró un par de diarios. En su caso se decidió armar el caso Watergate. El Washington Post era su enemigo y el mismo Nixon lo declaró. La película Todos Los Hombres del Presidente con Redford y Hoffmann ganó todos los premios de la Academia, pero los dueños de los Oscar son los mismos que los de los bancos, los diarios, canales de tv, bancos, etc. El círculo se está cerrando.



Cuando Donald Trump llega a la presidencia, su último discurso antes de las elecciones estuvo llena de patriotismo y simplemente masacró a este grupo. Sin decir de quienes se trataba, señaló que “todos sabemos a quiénes me refiero”, y le dio con palo a Clinton y señora. Los Illuminati tomaron la decisión de no matarlo, no vacarlo, pero sí lo destrozaron a más no poder a través del 98% de los importantes medios de comunicación de Estados Unidos, que son propiedad del mismo club.


Esto parece un cuento de ciencia ficción. Por mi posición acerca del periodismo y mi responsabilidad social ante mis lectores, cada palabra, frase o contenido en este editorial es comprobable con hechos reales. No por un dato, sino por decenas de ellos, que me conducen al mismo camino. Estos señores ya se han apoderado de las redes sociales, salvo algunas excepciones, como el contenido de algunos blogs como este. Aunque la tarjeta amarilla aparece de vez en cuando.

Usted usa el Google Search, que utiliza fórmulas algorítmicas programadas en computadoras cuánticas. Por este motivo, cuando usted busca algo, saldrá lo ellos quieren que lea. 


Son tan avezados que se atreven a censurar lo que no les conviene. Le cierran el Twitter a Trump, mientras que una serie de presidentes genocidas y dictadores aún las tienen abiertas. Un caso preciso. Google incluso ha contratado a una empresa verificadora de las famosas Fake News. Puede usted creer que ellos deciden lo que es cierto o no. Encima los dueños son los mismos. Cómo van a decir que dióxido de cloro cura el coronavirus. Qué sucedería con el negocio de la salud, último bastión de estos mafiosos.

El negocio de la salud es mantener enfermo y vivo la mayor parte del tiempo a los pacientes. Si se curan se acaba el dinero. Una botella de dióxido de cloro vale en Bolivia seis dólares. Acá se consigue por unos 20. No necesita medicinas, oxígeno, hospitalización, vacunas ni nada. Según una encuesta de la Universidad de Harvard, tres de cada cuatro médicos no recetarían quimioterapia a sus familiares y ellos mismos no se tratarían con ella. El alto costo de cada quimio se la reparten entre el médico (su comisión), el centro de salud, la farmacéutica, el seguro. Sin enfermos se acaba la fiesta.

Muy simple, el Coronavirus debe estar en manos de biofísicos o bioquímicos y no de médicos o políticos. Los Illuminati unen todas sus especialidades y lamentablemente casi toda la población cae en la trampa. Es obligación de la ciencia investigar. Piden millones de millones de dólares para investigar vacunas, pero por un sencillo podrían hacer lo mismo con el dióxido de cloro. Probarlo con 3,000 sanos y 3,000 enfermos. Los gobiernos y sus científicos se niegan a hacer los estudios. Un científico ¿no quiere investigar?

Tengo tanto que decir, pero dejaré que otros lo hagan por mí.