Ya había ingresado a la Universidad de Lima al programa de Ciencias de la Comunicación sin examen de ingreso por las altas calificaciones, que me permitieron terminar en el primer puesto en el Colegio Monterrico. San Marcos pasaba una época muy difícil por las continuas huelgas y la toma del centro de estudios que estaba en manos de Sendero Luminoso. Esos dos problemas me ayudaron mucho a decidir no ir al examen y ver el partido desde Brasil en directo entre Universitario y Palmeiras.
Ya la ‘U’ había derrotado 6-3 a Alianza Lima y 3 a 0 al Guaraní de Brasil. Luego perdió en Lima 5-2 frente al Palmeiras y volvió a vencer a Alianza Lima 1 a 0 con gol de ‘Piticlín’ Palacios a los 42 minutos del segundo tiempo. Estaba en la tribuna de oriente con mi amigo de infancia Pierre-Yves Eschmann. Salimos los dos felices, pensando en los números y en las posibilidades que la ‘U’ clasifique en su grupo. En ese año sólo uno pasaba a la ronda semifinal de La Copa Libertadores de los cuatro equipos. Tras ese segundo clásico ganado y la victoria ante Guaraní los cremas sumaban 6 puntos al igual que Guaraní. Palmeiras sumaba 4 y Alianza Lima 0.
Universitario de Deportes viajaba a Brasil para jugar contra Palmeiras y Guaraní en busca de la hazaña. Ya en 1972 los merengues habían obtenido una clasificación histórica frente a Nacional y Peñarol de Uruguay, logrando llegar a la final, terminando subcampeón de América tras perder en Avellaneda 2 a 1 frente a Independiente de Argentina. Ciertamente era complicada la tarea. Pero sentía que quedarme en casa para ver ‘U’ Palmeiras iba a ser un momento inolvidable en mi vida.
Sin embargo, ya tenía un antecedente parecido. El 7 de marzo de 1972 Universitario recibía en Lima a Nacional de Uruguay con Manga en el arco. A esa misma hora el Canal 7 transmitía la final del Festival de la Madre, en el cual mi señora madre participaba en el concurso musical con el tema ‘Una Canción para Mamá’. Vi al mismo tiempo ambos canales. En el 5, la U le ganaba 3 a 0 a Nacional, cuando era no sólo Campeón de la Copa Libertadores de América, sino Campeón Inter Clubes, ya que un año antes derrotó a los griegos del Panathinaikos. El tema de mi madre ocupó el segundo puesto.
Regresando al Palmeiras Universitario, La cita era en el estadio Pacaembú. Eran tiempos en que la Libertadores se jugaba los domingos, aunque Palmeiras eligió un horario que hoy sería prohibitivo: las 11 de la mañana, cuando el calor estaba en su clímax. Contra todo eso deberían luchar los merengues.
Fue desde el pitazo inicial que el arrinconamiento no se hizo esperar. Palmeiras, avasallante, logró encerrar a los merengues en su campo ante 55,560 aficionados. El gol de Palmeiras llegó pronto. Marinho Peres, de cabeza, puso la ventaja a los 11’. La gente esperaba una nueva goleada. Sin embargo, los cremas reaccionaron. Ernesto Neyra comenzó a dibujar la banda izquierda, donde se volvió incontenible para Rosemiro.
Fue a los 20’ que justamente Neyra desbordó al citado jugador brasileño, enganchó hacia adentro y cedió el balón a Vílchez, quien entraba en diagonal para empalmar un disparó que se coló en las redes de Gilmar. Lo inverosímil estaba sucediendo, y de acuerdo con 'Pocho' Rospigliosi, infaltable en este tipo de cotejos, la gente en el Pacaembú se preguntaba si ese equipo era el mismo al que se había derrotado con tanta claridad en Lima.
La tragedia paulista se hizo más profunda, cuando diez minutos después, otra jugada de Neyra, quien adelantó la pelota para Juan José Oré entre dos defensores rivales, permitió que 'Jota Jota' lograra el 1-2. Ya se entendía por qué Rosemiro no iba tanto hacia arriba: el 'Chivo' se había transformado en león.
El partido estaba en sus minutos finales y la desesperación actuaba como cómplice del equipo peruano. Palmeiras buscaba en vano una victoria –o al menos un empate– que lo deje con mejores posibilidades. Llegó por fin el pitazo final: el estadio mudo e incrédulo veía la celebración crema. Es justo decir que el final de la historia no fue el “final feliz” de los cuentos. La 'U' caería días más tarde por 6-1 en Campinas ante Guaraní, equipo que con una victoria en el partido final ante Palmeiras por 1-0 clasificó a las semifinales del torneo.
Ahora, el tiempo y la situación son completamente diferentes. Seré crema hasta la última gota de mi sangre, pero antes soy periodista. Y a tres días de este nuevo duelo entre cremas y verdes sólo pido que los jugadores hagan su máximo esfuerzo. ¿Esperanzas de victoria o empate? Casi nulas. Más bien, me asusta que nos llenen la canasta de goles. ¡Dale U!
Ya la ‘U’ había derrotado 6-3 a Alianza Lima y 3 a 0 al Guaraní de Brasil. Luego perdió en Lima 5-2 frente al Palmeiras y volvió a vencer a Alianza Lima 1 a 0 con gol de ‘Piticlín’ Palacios a los 42 minutos del segundo tiempo. Estaba en la tribuna de oriente con mi amigo de infancia Pierre-Yves Eschmann. Salimos los dos felices, pensando en los números y en las posibilidades que la ‘U’ clasifique en su grupo. En ese año sólo uno pasaba a la ronda semifinal de La Copa Libertadores de los cuatro equipos. Tras ese segundo clásico ganado y la victoria ante Guaraní los cremas sumaban 6 puntos al igual que Guaraní. Palmeiras sumaba 4 y Alianza Lima 0.
Universitario de Deportes viajaba a Brasil para jugar contra Palmeiras y Guaraní en busca de la hazaña. Ya en 1972 los merengues habían obtenido una clasificación histórica frente a Nacional y Peñarol de Uruguay, logrando llegar a la final, terminando subcampeón de América tras perder en Avellaneda 2 a 1 frente a Independiente de Argentina. Ciertamente era complicada la tarea. Pero sentía que quedarme en casa para ver ‘U’ Palmeiras iba a ser un momento inolvidable en mi vida.
Sin embargo, ya tenía un antecedente parecido. El 7 de marzo de 1972 Universitario recibía en Lima a Nacional de Uruguay con Manga en el arco. A esa misma hora el Canal 7 transmitía la final del Festival de la Madre, en el cual mi señora madre participaba en el concurso musical con el tema ‘Una Canción para Mamá’. Vi al mismo tiempo ambos canales. En el 5, la U le ganaba 3 a 0 a Nacional, cuando era no sólo Campeón de la Copa Libertadores de América, sino Campeón Inter Clubes, ya que un año antes derrotó a los griegos del Panathinaikos. El tema de mi madre ocupó el segundo puesto.
Regresando al Palmeiras Universitario, La cita era en el estadio Pacaembú. Eran tiempos en que la Libertadores se jugaba los domingos, aunque Palmeiras eligió un horario que hoy sería prohibitivo: las 11 de la mañana, cuando el calor estaba en su clímax. Contra todo eso deberían luchar los merengues.
Fue desde el pitazo inicial que el arrinconamiento no se hizo esperar. Palmeiras, avasallante, logró encerrar a los merengues en su campo ante 55,560 aficionados. El gol de Palmeiras llegó pronto. Marinho Peres, de cabeza, puso la ventaja a los 11’. La gente esperaba una nueva goleada. Sin embargo, los cremas reaccionaron. Ernesto Neyra comenzó a dibujar la banda izquierda, donde se volvió incontenible para Rosemiro.
Fue a los 20’ que justamente Neyra desbordó al citado jugador brasileño, enganchó hacia adentro y cedió el balón a Vílchez, quien entraba en diagonal para empalmar un disparó que se coló en las redes de Gilmar. Lo inverosímil estaba sucediendo, y de acuerdo con 'Pocho' Rospigliosi, infaltable en este tipo de cotejos, la gente en el Pacaembú se preguntaba si ese equipo era el mismo al que se había derrotado con tanta claridad en Lima.
La tragedia paulista se hizo más profunda, cuando diez minutos después, otra jugada de Neyra, quien adelantó la pelota para Juan José Oré entre dos defensores rivales, permitió que 'Jota Jota' lograra el 1-2. Ya se entendía por qué Rosemiro no iba tanto hacia arriba: el 'Chivo' se había transformado en león.
El partido estaba en sus minutos finales y la desesperación actuaba como cómplice del equipo peruano. Palmeiras buscaba en vano una victoria –o al menos un empate– que lo deje con mejores posibilidades. Llegó por fin el pitazo final: el estadio mudo e incrédulo veía la celebración crema. Es justo decir que el final de la historia no fue el “final feliz” de los cuentos. La 'U' caería días más tarde por 6-1 en Campinas ante Guaraní, equipo que con una victoria en el partido final ante Palmeiras por 1-0 clasificó a las semifinales del torneo.
Ahora, el tiempo y la situación son completamente diferentes. Seré crema hasta la última gota de mi sangre, pero antes soy periodista. Y a tres días de este nuevo duelo entre cremas y verdes sólo pido que los jugadores hagan su máximo esfuerzo. ¿Esperanzas de victoria o empate? Casi nulas. Más bien, me asusta que nos llenen la canasta de goles. ¡Dale U!
