miércoles, 5 de mayo de 2021

DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA...UN DÍA DESPÚES

 Hans-Peter Firbas.- Ayer, 3 de mayo, se celebró el día mundial de La Libertad de Prensa, pero decidí recién hoy escribir sobre el tema, un poco para ver cómo había sido recibida nuestra fecha.


Por lo que a mi respecta, la profesión de periodista es insuficiente para realmente serlo. Inevitable no ser un comunicador social, si tu labor diaria es el periodismo. Lo lamentable del asunto es que ahora cualquiera dice que es periodista por el sólo hecho de publicar algo en un lugarcito de Internet o así de fácil tener una dirección en una red y creer que ya eres dueño de un medio. 

Una cosa es manejar sin preparación o por intereses de un grupo de poder una página en Facebook, una cuenta en Twitter, una Web o Blog y otra es hacerlo con la base educativa adecuada. Hace décadas no consideramos la responsabilidad que tiene alguien que le habla a millones de personas.

No es un chiste. Vemos, leemos y escuchamos constantemente, como ráfaga de metralleta, una serie de mensajes agrupados en diferentes especialidades, que informan sobre su verdad y le ponen carbón a la fogata para atacar masivamente al opositor. Y muchos de ellos dicen ser periodistas.

Mi pena y tristeza es enorme, cuando veo no sólo a falsos colegas, sino a verdaderos periodistas que se han olvidado de nuestro primer mandamiento: los periodistas no somos jueces, somos testigos. Y la segunda, la libertad de prensa es una de las condiciones no negociables para que un ser humano sea considerado libre.

Las censuras que sufren los comunicadores sociales hace años, que se han endurecido por esta pandemia, tiran al tacho de basura una serie de investigaciones científicas que los periodistas especializados en esta rama han realizado.

Este 2021 es un año en el que particularmente yo considero que la libertad de prensa ya fue. No existe. Quizás el Blog sea la última trinchera que aún queda, aunque cada vez que escribo soy consciente que puedo ser liquidado y desaparecer. Conozco de cerca un par de decenas de casos.

Desde comienzos de este siglo, fui aceptado como miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, con su sede en Miami, Estados Unidos. Hace casi 20 años, mi trabajo sin salario ni remuneración como periodista, se debe a que ningún medio desea a alguien que vaya contra la corriente.

Fui un verdadero periodista independiente y libre y muy seguido por millones de oyentes durante los 80' como sub director de La Rotativa del Aire de Radio Programas del Perú y Director del noticiero Radio Cadena Informativa y dejé esta especialidad, por la sencilla razón que fue tomada por delincuentes. Me fui a la publicidad y relaciones públicas con mi empresa Grupo Firbas.

Sin embargo, en el Día del Periodista, seré una vez más esa mosca que molesta y fastidia. Considerado por muchos como un noico de las conspiraciones, duermo tranquilo al saber que hice y hago lo posible por lo que es ahora lo más importante. Salvar vidas.

Ver morir a millones de seres humanos, ser testigo de la manipulación que ha logrado modificar una verdadera percepción de la realidad, se debe gran parte a toda esa gente que se comunica. Sea periodista o no. Si lo es, es como violar el juramento médico o religioso. El periodista que recibe dinero para informar lo que le interesa a su benefactor en vez de investigar lo que sucede con pruebas irrefutables, es una mala persona.

Gabriel García Márquez decía que para ser periodista primero debes ser buena persona y marcó con su sello esa característica inherente de una masa de periodistas que ven lo que está sucediendo sin poder hacer nada, recurriendo a las noches oscuras para desfogar esa impotencia de observar cómo transcurren los hechos.

Los otros, hay a los que no les interesa nada, mientras su cuenta bancaria esté gorda. Saludos en su día a los poquísimos periodistas que quedan en el mundo, que pueden hacer su trabajo sin llevar su nota a un jefe para que la revise, le dé su visto bueno o a aquel que considera que lo que tiene debe ser publicado y que renuncie si recibe de sus superiores un signo de censura.

El periodista que se deje censurar por cualquier persona o inteligencia artificial y no luche, lo comprendo. Está arriesgando su vida y la de su familia. A mí, como a otros, nos importa un carajo. Diremos siempre la verdad, aunque el precio a pagar sea alto.

Me quedo con estas palabras del asesinado Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, justamente ejecutado por este grupo de poder mediático, es decir los de más arriba, los verdaderos dueños de los medios de comunicación más importantes del planeta.