Aquellos a quienes pronto se les permita ingresar a las tiendas, se les permitirá trabajar y aquellos a quienes ya no se les permitirá ingresar y luego serán tratados como si estuvieran suspendidos. ¿Se supone que ese es el mundo feliz?
En el caso específico de Alemania, su Constitución es clara. Eres dueño de tu cuerpo y nadie tiene el derecho de obligarte a que se te introduzca algo en él, sea bueno o malo.
En las últimas semanas leemos y escuchamos cada vez más que los políticos quieren otorgar los llamados privilegios a los vacunados y probados. Son libertades que nuestra Ley Fundamental garantiza a todos. Pero como todo está decretado actualmente a través de la Ley de Protección contra Infecciones, los políticos pueden restringir estos derechos básicos y venderlos a los ciudadanos como privilegios.
Seguiremos atentos en esta casi solitaria lucha. Vea este ejemplo.
