No es necesario ser un gran melómano para reconocer en los primeros compases de la guitarra de Nilsson, el maravilloso tema principal de la película Cowboy de Medianoche, Everybody’s Talkin, ¿y quién no ha cantado a voz en grito esa desgarradora canción de amor, llamada Without You? Sí, ambas son grandes hitos musicales de finales de los 60, principios de los 70, pero muy poca gente es capaz de asociarlas con el nombre de su cantante.
La dulce voz de Harry Nilsson, unida a su capacidad de experimentar con sus tonos agudos y sus melodías, tal y como hacía Paul McCartney, llamaron la atención precisamente del cuarteto de Liverpool, creando una relación entre Harry y varios de sus miembros que marcaría tanto su carrera como su vida. Uno de sus mejores amigos fue siempre Ringo Starr. Con Ringo trabajaría en varios álbumes.
Sin embargo, la influencia mutua entre Nilsson y los Beatles, no sólo obtuvo buenos frutos a nivel musical, también desató una amistad poco sana entre Harry y John Lennon. La herencia alcohólica de su madre, junto al fracaso de su segundo matrimonio y su tendencia autodestructiva y excéntrica, le hicieron caer en el alcoholismo y la drogadicción, y su amistad con Lennon no hizo más que descontrolar esa espiral que básicamente se basaba en fiestas salvajes, excesos de todo tipo y juegos en los que ambos competían para ver quién era capaz de gritar más y poner la voz más ronca, lo que para Harry derivó en el desarrollo de pólipos en su garganta que le hicieron perder la melodiosa y aterciopelada voz que le caracterizaba.
El destino, o la simple casualidad, quiso que el día 17 de enero de 1994 se produjera en Los Ángeles un terremoto de 6,7 grados en la escala de Richter, cuyas réplicas tuvieron lugar al mismo tiempo en el que se celebraba el funeral por Harry Nilsson, fallecido dos días antes de una insuficiencia cardiaca, como si el propio Harry quisiera irse de este mundo a lo grande y armando escándalo. Como diría el miembro de los Monty Python Eric Idle mientras le despedían entre temblores, “Harry ha llegado al cielo y se ha encontrado los bares cerrados”.
Todos los entrevistados coinciden en la dulzura, generosidad y entusiasmo de su personalidad, que imprimía en todas sus canciones, incluso en las que hablaba de cuestiones tan personales como sus fracasos matrimoniales o cómo repitió el patrón de su padre al divorciarse de su segunda mujer y abandonarla junto con su primer hijo.
La dulce voz de Harry Nilsson, unida a su capacidad de experimentar con sus tonos agudos y sus melodías, tal y como hacía Paul McCartney, llamaron la atención precisamente del cuarteto de Liverpool, creando una relación entre Harry y varios de sus miembros que marcaría tanto su carrera como su vida. Uno de sus mejores amigos fue siempre Ringo Starr. Con Ringo trabajaría en varios álbumes.
Sin embargo, la influencia mutua entre Nilsson y los Beatles, no sólo obtuvo buenos frutos a nivel musical, también desató una amistad poco sana entre Harry y John Lennon. La herencia alcohólica de su madre, junto al fracaso de su segundo matrimonio y su tendencia autodestructiva y excéntrica, le hicieron caer en el alcoholismo y la drogadicción, y su amistad con Lennon no hizo más que descontrolar esa espiral que básicamente se basaba en fiestas salvajes, excesos de todo tipo y juegos en los que ambos competían para ver quién era capaz de gritar más y poner la voz más ronca, lo que para Harry derivó en el desarrollo de pólipos en su garganta que le hicieron perder la melodiosa y aterciopelada voz que le caracterizaba.
El destino, o la simple casualidad, quiso que el día 17 de enero de 1994 se produjera en Los Ángeles un terremoto de 6,7 grados en la escala de Richter, cuyas réplicas tuvieron lugar al mismo tiempo en el que se celebraba el funeral por Harry Nilsson, fallecido dos días antes de una insuficiencia cardiaca, como si el propio Harry quisiera irse de este mundo a lo grande y armando escándalo. Como diría el miembro de los Monty Python Eric Idle mientras le despedían entre temblores, “Harry ha llegado al cielo y se ha encontrado los bares cerrados”.
Todos los entrevistados coinciden en la dulzura, generosidad y entusiasmo de su personalidad, que imprimía en todas sus canciones, incluso en las que hablaba de cuestiones tan personales como sus fracasos matrimoniales o cómo repitió el patrón de su padre al divorciarse de su segunda mujer y abandonarla junto con su primer hijo.
El documental no sólo recoge las impresiones del propio Harry y de sus amigos y familia, también está formado por numerosas imágenes de archivo, fotografías de Harry desde la infancia hasta sus últimos días, y sobre todo de grabaciones en las que interpreta sus temas, o se le ve en el estudio de grabación discutiendo con el que sería el productor de sus dos trabajos de más éxito, Nilsson Schmilsson y Son of Schmilsson, Richard Perry, quien ofrece los testimonios más desoladores sobre su relación.
A pesar de ser un documental completísimo sobre el cantante, incluyendo todo tipo de archivos inéditos, algunas anécdotas se incluyen de manera aislada, dando la impresión de que deberían estar explicadas dentro de un contexto determinado. Pero sobre todo se echa en falta el testimonio de Ringo Starr, quien sólo aparece hablando en un programa de entrevistas diciendo que “Harry es la primera persona a la que llamaría si necesitara ayuda”. Sí se escucha la voz de John Lennon en varias grabaciones sin embargo.
El asesinato de este último en 1981 fue tan devastador para Harry, que se obsesionó con el activismo anti armas y abandonó la composición para viajar por todo el país dando charlas sobre los peligros de la venta libre de las mismas. Tras ser timado por su contable y estar al borde de la bancarrota, con ayuda de sus amigos y de su familia pudo salir adelante componiendo canciones para películas como Popeye o El rey pescador, hasta que en 1993 sufrió su primer infarto.
El gran corazón de Harry Nilsson no fue capaz de aguantar los abusos a los que sometió a su cuerpo en sus últimos años, y acabó con un genio musical prácticamente desconocido para el gran público, pero imprescindible para entender la música rock de aquella época y su influencia sobre otros grandes artistas como los propios Beatles, Peter Frampton o Ray Cooper.
Frente a su tumba, George Harrison y otros asistentes a su funeral, quisieron despedirle de la manera en la que Harry afrontaba los reveses de la vida, burlándose y capeando sus sentimientos.
A pesar de ser un documental completísimo sobre el cantante, incluyendo todo tipo de archivos inéditos, algunas anécdotas se incluyen de manera aislada, dando la impresión de que deberían estar explicadas dentro de un contexto determinado. Pero sobre todo se echa en falta el testimonio de Ringo Starr, quien sólo aparece hablando en un programa de entrevistas diciendo que “Harry es la primera persona a la que llamaría si necesitara ayuda”. Sí se escucha la voz de John Lennon en varias grabaciones sin embargo.
El asesinato de este último en 1981 fue tan devastador para Harry, que se obsesionó con el activismo anti armas y abandonó la composición para viajar por todo el país dando charlas sobre los peligros de la venta libre de las mismas. Tras ser timado por su contable y estar al borde de la bancarrota, con ayuda de sus amigos y de su familia pudo salir adelante componiendo canciones para películas como Popeye o El rey pescador, hasta que en 1993 sufrió su primer infarto.
El gran corazón de Harry Nilsson no fue capaz de aguantar los abusos a los que sometió a su cuerpo en sus últimos años, y acabó con un genio musical prácticamente desconocido para el gran público, pero imprescindible para entender la música rock de aquella época y su influencia sobre otros grandes artistas como los propios Beatles, Peter Frampton o Ray Cooper.
Frente a su tumba, George Harrison y otros asistentes a su funeral, quisieron despedirle de la manera en la que Harry afrontaba los reveses de la vida, burlándose y capeando sus sentimientos.
https://www.bitchute.com/video/ViaUKp7fqZoU/
