Israel fue de los primeros países en vacunar a su población junto a Reino Unido. Por esa razón, tomé como caso el de Israel, ya que siempre están un paso por delante a la hora de observar los efectos de las diferentes dosis en el desarrollo de la enfermedad en los ciudadanos. Una de las principales preocupaciones a nivel mundial dentro del avance de la COVID-19 es la variante Delta y sobre ella el Ministerio de Salud israelí ha difundido un nuevo estudio en el que actualiza a la baja la efectividad de la vacuna de Pfizer contra ella. Pfizer lo niega, para variar.
Sin embargo, no me atrevería de ninguna manera achacar a una variante del virus por la disminución de la efectividad de una verdadera vacuna. Y las autoridades en Israel hablan en condicional. “Sería de un 64% frente al 94% inicial que se cifró para prevenir infecciones y enfermedades sintomáticas, aunque igualmente sostenemos que es altamente eficaz para prevenir infecciones graves.” Una vacuna, que según ellos funciona para un poco más de la mitad de la población, ¿es altamente eficaz?
El estudio, como ha publicado el medio Financial Times, afirma que desde el 6 de junio se ha producido un descenso de la efectividad de la vacuna con respecto a la que se había publicado en la mayoría de estudios dados a conocer anteriormente. Por su parte, Pfizer ha señalado que los datos israelíes eran "preliminares y aún no se han evaluado por completo" y que se ha demostrado que su vacuna ha funcionado contra las variantes, entre ellas la Delta. "Las vacunas parecen ser menos efectivas", dijo el domingo un alto funcionario de la Sanidad de Israel.
A ver, a ver. Israel dice una cosa y Pfizer otra. ¿No estamos en un tema científico, donde las opiniones no tienen cabida, sino más bien se basan en las ciencias exactas? En abril fuimos muy acuciosos con nuestra nota para advertir el caso de Israel.
El profesor Nadav Davidovitch, que forma parte del comité asesor de expertos del gobierno sobre Covid-19, ha tranquilizado: "Delta es mucho más infeccioso, pero parece que no conduce a tantas enfermedades graves ni a la muerte, especialmente dado que ahora tenemos la vacuna". Bueno, entonces, ¿qué reclaman si están felices porque tienen la vacuna?
En Israel también se ha registrado, que cerca de la mitad de las nuevas infecciones se han dado en personas vacunadas, aunque en general presentan cuadros más leves. Israel registró en junio más de 500 contagios por Covid-19, una cifra récord desde el mes de marzo. 501 nuevos casos, el 50% entre escolares, lo que sitúa la tasa de positividad en el 0,7% con un total de 2.901 de casos activos, aunque solo 33 personas están actualmente hospitalizadas.
Aproximadamente un 60% de la población israelí -compuesta por 9.3 millones de habitantes- recibió al menos una dosis de la vacuna Pfizer en la exitosa campaña de vacunación nacional, tras la cual los casos diarios bajaron desde más de 10.000, en enero, a números que oscilan entre 50 y 300, durante junio y los primeros días de julio.
La fuerte baja de casos llevó al gobierno de Reuven Rivlin a levantar la mayoría de las restricciones, como la distancia social y el uso del barbijo. Este último se intentó abandonar por completo a mediados de junio, pero una semana más tarde volvió a ser obligatorio en lugares cerrados, con el objetivo de intentar contener la difusión de la variante Delta, responsable del salto de casos diarios de dos a tres cifras.
El nuevo Gobierno israelí ha vuelto a activar el llamado Gabinete de Coronavirus, que se reunió, para valorar la situación epidemiológica y ha aprobado dos estudios para evaluar la efectividad de la vacuna por edad y características, así como la inmunidad celular. ¿Cómo, el caso estaba controlado?
El Ministerio de Salud reportó 307 casos nuevos hace una semana atrás, la tasa más alta de contagios diarios en tres meses, en comparación con los 193 del día anterior. Se esperaba que las cifras siguieran subiendo, según los medios, lo que aumentó el temor a que Israel estuviera cayendo de nuevo en una crisis. Lo dijimos y reiteramos nuestra posición. Las vacunas sirven muy poco y los riesgos de los efectos secundarios son evidentemente escondidos por las grandes mafias.
