Sin embargo, ya existe mucha data que me anticipa que falta poco para que desaparezcan medios de comunicación alternativos, como este Blog. No sólo será cerrado, sino mi futuro más probable es la prisión.
La masiva votación del parlamento europeo, que aprobó violar la privacidad de cualquier comunicación vía redes sociales o telefónicas, la existencia del Proyecto de Israel Pegasus, así como las agencias gubernamentales de espionaje de Estados Unidos, Rusia, Alemania y otras naciones contra periodistas independientes, está anulando cualquier posibilidad de continuar trabajando con plena libertad y sin censura, sobre todo en Internet, ya que los medios tradicionales ya han sido tomados por este grupo de poder. Masones, Illuminatis o como quieran llamarlos, ya controlan casi todo.
Más de veinte periodistas asesinados en el 2021, unos cuatrocientos en prisión y más de cien blogueros en la cárcel son números reales que maneja la organización Reporteros Sin Fronteras. Aunque la Sociedad Interamericana de Prensa no tiene una estadística, se calcula que más de 30, entre ellos unos cinco mexicanos, otros tantos de Ecuador, Colombia, Estados Unidos, Venezuela y Perú, fallecieron este año víctimas de asesinatos, ya sea por verdugos enviados por los gobiernos, por militares, policías u otras autoridades y también por delincuentes, por la corrupción y el narcotráfico.
A pesar que todo me indica que seguiré los mismos pasos y terminaré desaparecido, muerto o preso, me convertí en periodista porque no me importa tener miedo de lo que pueda sucederme y me es imposible desligarme de la verdad, es decir, no difundir lo que es cierto, aunque me cause miles de problemas. Ya he sufrido varios casos de censura, persecución política, intentos de asesinatos e inclusive me salvé de la prisión en Perú, por la intervención directa del Embajador de México en Lima, quien salió en mi defensa ante un intento de la Seguridad de Estado durante el gobierno de Alan García en 1987. Ya antes, Sendero Luminoso intentó borrarme del mapa.
Sin considerar las profesiones relacionadas estrechamente con el peligro, como las fuerzas del orden (militares, policías, jueces, autoridades y similares), ser periodista encabeza la lista. Más de mil colegas murieron cumpliendo su deber desde el 2011. Danish Siddiqui, periodista de la agencia británica de noticias Reuters, fue asesinado hace cuatro días mientras cubría los combates entre el Ejército de Afganistán y los talibanes en la localidad de Spin Boldak, en la frontera con Pakistán. Según mis datos, es el último de la lista. Sabemos que varios murieron también en Cuba la semana pasada.
Una vez instalado el nuevo gobierno en Perú y ante el desprecio de autoridades alemanas para defender a uno de sus ciudadanos, la tengo clara. Censurarán mis redes sociales y seré detenido, desaparecido o asesinado, porque decir la verdad es un delito. Ya Simon Firbas Ritter von Husinec, mi directo ancestro, fue encarcelado más de 25 años (1536) por defender la libertad de expresión acerca de los delitos que cometía la religión católica, lo que llevó a la formación del protestantismo, aceptada y honrada por los intelectuales.
Por suerte, que ya con 59 años de edad, me importa un comino lo que me suceda. Acá estoy, saben dónde ubicarme, pero no descansaré un minuto para que ustedes reciban solamente la verdad de la milanesa. Más temor le tengo a la mentira.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que conceda de manera urgente medidas cautelares a favor de tres periodistas cubanos detenidos e incomunicados desde hace una semana, por considerar que se encuentran en una situación de gravedad.
El viernes pasado la SIP sometió a la CIDH la solicitud de medidas cautelares para beneficiar a Henry Constantín Ferreiro, periodista y director de la revista La Hora de Cuba, de Camagüey, y vicepresidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP para Cuba desde 2016; Iris Mariño, periodista y fotógrafa de la revista, y Neife Rigau, diseñadora del medio.
El presidente de la SIP, Jorge Canahuati, y el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Carlos Jornet, coincidieron en que la situación de Cuba merece decisiones urgentes de parte de la comunidad internacional. "Estamos seguros de que las autoridades quieren dar un escarmiento a otros periodistas independientes sosteniendo la presión en contra de Constantín Ferreiro, a quien ya venían limitando su movilización y amenazándolo desde que comenzó a desempeñarse como vicepresidente regional de nuestra Comisión de Libertad de Prensa en Cuba", dijeron Canahuati, CEO de Grupo Opsa, de Honduras, y Jornet, director del diario La Voz del Interior, de Argentina.
Si bien la SIP reconoció que son numerosos los casos en Cuba que requieren acciones robustas de parte de la CIDH, se concentró en los casos de Constantín Ferreiro, Mariño y Rigau teniendo en cuenta que fueron detenidos el 11 de julio de 2021, permanecen incomunicados y su familia desconoce la condición en la que se encuentran.
La organización argumentó que la CIDH debe considerar la grave situación de riesgo de estos periodistas, víctimas de amenazas y hostigamiento en los últimos años debido a su trabajo independiente. En su petición, la SIP pidió a la CIDH extender las medidas cautelares a las familias de Constantín Ferreiro, Mariño y Rigau, por temor a que sufran represalias por parte del régimen.
La masiva votación del parlamento europeo, que aprobó violar la privacidad de cualquier comunicación vía redes sociales o telefónicas, la existencia del Proyecto de Israel Pegasus, así como las agencias gubernamentales de espionaje de Estados Unidos, Rusia, Alemania y otras naciones contra periodistas independientes, está anulando cualquier posibilidad de continuar trabajando con plena libertad y sin censura, sobre todo en Internet, ya que los medios tradicionales ya han sido tomados por este grupo de poder. Masones, Illuminatis o como quieran llamarlos, ya controlan casi todo.
Más de veinte periodistas asesinados en el 2021, unos cuatrocientos en prisión y más de cien blogueros en la cárcel son números reales que maneja la organización Reporteros Sin Fronteras. Aunque la Sociedad Interamericana de Prensa no tiene una estadística, se calcula que más de 30, entre ellos unos cinco mexicanos, otros tantos de Ecuador, Colombia, Estados Unidos, Venezuela y Perú, fallecieron este año víctimas de asesinatos, ya sea por verdugos enviados por los gobiernos, por militares, policías u otras autoridades y también por delincuentes, por la corrupción y el narcotráfico.
A pesar que todo me indica que seguiré los mismos pasos y terminaré desaparecido, muerto o preso, me convertí en periodista porque no me importa tener miedo de lo que pueda sucederme y me es imposible desligarme de la verdad, es decir, no difundir lo que es cierto, aunque me cause miles de problemas. Ya he sufrido varios casos de censura, persecución política, intentos de asesinatos e inclusive me salvé de la prisión en Perú, por la intervención directa del Embajador de México en Lima, quien salió en mi defensa ante un intento de la Seguridad de Estado durante el gobierno de Alan García en 1987. Ya antes, Sendero Luminoso intentó borrarme del mapa.
Sin considerar las profesiones relacionadas estrechamente con el peligro, como las fuerzas del orden (militares, policías, jueces, autoridades y similares), ser periodista encabeza la lista. Más de mil colegas murieron cumpliendo su deber desde el 2011. Danish Siddiqui, periodista de la agencia británica de noticias Reuters, fue asesinado hace cuatro días mientras cubría los combates entre el Ejército de Afganistán y los talibanes en la localidad de Spin Boldak, en la frontera con Pakistán. Según mis datos, es el último de la lista. Sabemos que varios murieron también en Cuba la semana pasada.
Una vez instalado el nuevo gobierno en Perú y ante el desprecio de autoridades alemanas para defender a uno de sus ciudadanos, la tengo clara. Censurarán mis redes sociales y seré detenido, desaparecido o asesinado, porque decir la verdad es un delito. Ya Simon Firbas Ritter von Husinec, mi directo ancestro, fue encarcelado más de 25 años (1536) por defender la libertad de expresión acerca de los delitos que cometía la religión católica, lo que llevó a la formación del protestantismo, aceptada y honrada por los intelectuales.
Por suerte, que ya con 59 años de edad, me importa un comino lo que me suceda. Acá estoy, saben dónde ubicarme, pero no descansaré un minuto para que ustedes reciban solamente la verdad de la milanesa. Más temor le tengo a la mentira.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que conceda de manera urgente medidas cautelares a favor de tres periodistas cubanos detenidos e incomunicados desde hace una semana, por considerar que se encuentran en una situación de gravedad.
El viernes pasado la SIP sometió a la CIDH la solicitud de medidas cautelares para beneficiar a Henry Constantín Ferreiro, periodista y director de la revista La Hora de Cuba, de Camagüey, y vicepresidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP para Cuba desde 2016; Iris Mariño, periodista y fotógrafa de la revista, y Neife Rigau, diseñadora del medio.
El presidente de la SIP, Jorge Canahuati, y el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Carlos Jornet, coincidieron en que la situación de Cuba merece decisiones urgentes de parte de la comunidad internacional. "Estamos seguros de que las autoridades quieren dar un escarmiento a otros periodistas independientes sosteniendo la presión en contra de Constantín Ferreiro, a quien ya venían limitando su movilización y amenazándolo desde que comenzó a desempeñarse como vicepresidente regional de nuestra Comisión de Libertad de Prensa en Cuba", dijeron Canahuati, CEO de Grupo Opsa, de Honduras, y Jornet, director del diario La Voz del Interior, de Argentina.
Si bien la SIP reconoció que son numerosos los casos en Cuba que requieren acciones robustas de parte de la CIDH, se concentró en los casos de Constantín Ferreiro, Mariño y Rigau teniendo en cuenta que fueron detenidos el 11 de julio de 2021, permanecen incomunicados y su familia desconoce la condición en la que se encuentran.
La organización argumentó que la CIDH debe considerar la grave situación de riesgo de estos periodistas, víctimas de amenazas y hostigamiento en los últimos años debido a su trabajo independiente. En su petición, la SIP pidió a la CIDH extender las medidas cautelares a las familias de Constantín Ferreiro, Mariño y Rigau, por temor a que sufran represalias por parte del régimen.
