“Por un posible rechazo. Hemos usado la citometría de masas unicelular para analizar cómo afecta el óxido de grafeno a las células y si se producen cambios cuando se une a otras sustancias, como medicamentos”, señaló entonces Lucia Gemma Delogu, coautora e investigadora de la Universidad de Sassari, en declaraciones a la Agencia Sinc.
Inyección de grafeno que no afecta a células inmunitarias G-IMMUNOMICS
El óxido de grafeno, la forma oxidada del grafeno, es una sustancia de carbono que podría utilizarse en medicina como una novedosa herramienta diagnóstica y terapéutica. Estudios previos han recopilado sus bonanzas como herramienta médica. Pero antes de dar ese paso, un requisito imprescindible es comprender bien cómo interactúa con las células inmunitarias que protegen a nuestro organismo de los intrusos.
Sin embargo, investigadores de las universidades de Sassari y Roma Tor Vergata (Italia), el CNRS francés y otros centros europeos han retratado en laboratorio las complejas interacciones entre el óxido de grafeno y quince tipos de células de nuestro sistema inmunitario, como los linfocitos T, leucocitos, monocitos, células NK y células dendríticas.
Los datos del estudio, publicados en Nature Communications, subrayan la importancia de funcionalizarlo (añadiendo a su superficie otras moléculas, como grupos amino, como los de la medicina) para que sean más compatible con las células de las defensas humanas.
Hacia la terapia de grafeno
Revisando material de hace años y haciendo una investigación independiente, en ese entonces se decía que “estamos ante un punto de partida para desarrollar plataformas biomédicas basadas en este material a escala nanométrica, como nuevas inmunoterapias, portadores de vacunas y nanoadyuvantes”, apunta Delogu, quien recuerda que los nanomateriales de grafeno tiene facilidad para conjugarse con medicamentos y otras moléculas en su superficie, mejorando la función del fármaco y la especificidad sobre el objetivo de interés. En un futuro, se podrían diseñar nanomateriales inyectables en sangre para que pudieran acoplarse a determinadas células sin que las defensas ataquen al intruso.
Este camino será esencial para avanzar en esas y otras aplicaciones en medicina: terapias contra el cáncer, herramientas de diagnóstico de enfermedades, ingeniería de tejidos, transferencia de material genético, así como en el ámbito combinado de las imágenes biomédicas y la neurociencia. Es un punto de partida para desarrollar herramientas diagnósticas, contra el cáncer o tejidos.
Utilizando datos inmunogenómicos y sobre proteínas, su objetivo es poder utilizar el grafeno de forma segura en medicina y en cualquier otro ámbito, reduciendo al máximo sus efectos en la salud y el medio ambiente. En la actualidad se analiza su impacto no solo en células humanas, también en las de cerdos, ratones y el gusano C. elegans.
Bueno, eso se escribía hace años, pero tras revisar decenas de vídeos sobre personas vacunadas, a quienes le ponían un imán en la zona de vacuna o en la nariz tras una prueba de PCR, el imán quedaba pegado a la piel. Tras estos cientos de vídeos analizados, varios médicos y abogados escribieron “por medio de esta petición quiero se den explicaciones del por qué los brazos de los vacunados con las vacunas Covid (independientemente de la marca) se vuelven magnéticos en la zona inoculación, pudiendo quedarse adheridos cubiertos, teléfonos etc. Esto es un escándalo mundial y de nuestro servicio de salud”.
Confirmado: las vacunas llevan nanopartículas de óxido de grafeno
El 25 de junio de 2021, la Web elnoticierouniversal.com y su periodista Magdalena del Amo señalaba que “como hemos expresado a lo largo de decenas de artículos y algunos libros, está muy claro que la pretensión de los “amos del mundo” es el control total de la raza humana, es decir, la completa estabulación del rebaño. Para ellos no somos más que una granja y nos desprecian. Pero no se trata, como creen algunos ilusos, de tenernos “geolocalizados” físicamente, que también, en función de nuestros artilugios móviles o GPS a través de los satélites.
“Controlar a los seres humanos a distancia y modificar sus conciencias es el viejo sueño, el objetivo final. No me queda más remedio que volver a citar al doctor Rodríguez Delgado y su experimento con el toro, y también al viejo sabio Vernon Coleman, que establece la conexión entre nanopartículas inoculadas en nuestro cuerpo, que serían activadas por el modernísimo invento de la red 5G. Nótese que la 5G es un tema prohibido, sobre todo, si se relaciona con el daño al medio ambiente o con la “desenfocada” enfermedad llamada COVID.”
A lo largo de los años, he tenido la gran suerte de conocer muchos hechos extraños de primera mano, por haberme dedicado a la investigación del “misterio”, de “lo insólito”, de todo aquello que no encaja de acuerdo a nuestros parámetros y que, sin embargo, es real; de esos temas que no se estudian en las universidades, que van apareciendo en nuestra vida sin pretenderlo. Estas, más bien estropean la mente y nos convierten en auténticos negacionistas de hechos que, cuando la ciencia dogmática demuestra su realidad, se convierten en reales.
En 1998 se encuentra que “la estimulación electromagnética de las funciones cerebrales puede artificialmente inducir a una serie de sensaciones que van desde el miedo al placer. Rodríguez Delgado y sus colegas, que trabajaban en diferentes agencias de espionaje, gubernamentales y militares, encontraron un vasto campo de aplicación de los campos electromagnéticos en la mente y en el cuerpo de los
El proyecto Pandora, un estudio realizado por la Agencia de Investigación sobre Proyectos Avanzados para la Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés), iniciado en 1965, tenía como finalidad dirigir el comportamiento de los soldados en la guerra, haciendo que estos oyeran voces en sus cabezas, mediante la creación de campos electromagnéticos. Otro de los fines era determinar los efectos de las radiaciones de microondas en la fisiología humana. Se ha descubierto que producen dolores de cabeza, cánceres de todo tipo, insomnio, irritabilidad, alucinaciones, cambios bruscos de humor, daños en los cromosomas y deterioro del sistema inmunitario. Las microondas pulsantes no solo son capaces de producir disfunciones nerviosas y otras enfermedades, sino que se ha descubierto que pueden crear falsas realidades. Un informe de 1976 de la Agencia de Inteligencia de Defensa decía:
Todo esto, que parecía ciencia ficción en su día, ahora es solo una anécdota prehistórica, ciencia rudimentaria si la comparamos con la tecnología de hoy, capaz de crear campos electromagnéticos que van a modificar nuestros pensamientos y emociones, tal como anunció el presidente Piñera, de Chile, cuyas palabras vamos a leer enseguida. Y es aquí donde conectamos con la red 5G –esa monstruosa telaraña a punto de desplegarse, y el óxido de grafeno, contenido en los viales de las vacunas y que ingerimos e inhalamos por diferentes vías. Creemos que ambos elementos constituyen un binomio inseparable. De ahí el encubrimiento a gran escala.
Estos días se está investigando sobre el grafeno, es más, ya se ha analizado el vial y lo que antes fue sospecha, es ahora confirmación. Las vacunas tienen grafeno, sí. Ya han presentado las pruebas que lo confirman, y dentro de unos días el equipo de catedráticos dará a conocer la investigación completa en varios idiomas. Esto se ha convertido en tema tabú a las pocas horas de salir a la palestra. Ricardo Delgado, de la Quinta Columna, y el doctor José Luis Sevillano están liderando esta investigación contrarreloj, que está alertando a muchos usuarios a la hora de ponerse la vacuna.
Por eso decíamos en un artículo anterior que urgía una explicación convincente a estos fenómenos de magnetismo, seudomagnetismo, o lo que sea; el nombre es lo de menos. No sabemos qué es exactamente, pero es una alarma que, por una parte, nos detiene ante la vacuna y, por otra, nos hace abrir los ojos e impulsar nuestros tentáculos a buscar otras vías de investigación, dado que, como ya expresamos, los no vacunados también expresan esta rara particularidad de atraer objetos o pitar ante los detectores de metales, lo cual nos lleva a pensar que estamos inhalando o ingiriendo alimentos o bebidas con nanopartículas de algo extraño que no figura en la ficha del contenido del vial.
Pensemos que en sus papeles tienen diseñado un plan de vacunación de dos dosis por año. Lo realmente alarmante e irreversible es que los metales que nos estén metiendo sean para manipularnos mediante técnicas de control remoto. Parece ciencia ficción, de acuerdo, pero ahí tenemos el despliegue de elementos que apuntan en esta dirección. Podemos equivocarnos, sí, y ojalá, pero tal parece que la agorera “profecía” está a punto de cumplirse. ¿Para qué si no, esta red 5G con su pléyade de satélites, de miles antenas y de millones de sensores?
Al “internet de las cosas” que nos dicen los científicos oficiales de la 5G hay que añadirle el “internet de las personas”; dicho en otras palabras, nos convertirán a la fuerza en transhumanos, portando miles o millones de estas nanopartículas que se irán ensamblando y controlando la actividad de nuestras neuronas o quién sabe lo que tienen en mente. Por mucho que nos imaginemos, nos quedaremos cortos. El Mal no tiene límites.
Es esto lo que hace tan importante el tema del grafeno que interactuará con las frecuencias de la 5G –emisor-receptor—, formando una red de control planetario, una especie de telaraña gigante por fuera y otra dentro de cada ser humano. Esto significará, aparte de una degradación física sin precedentes, control de ideas, pensamientos, emociones, sentimientos y todo aquello que hasta ahora nos era propio como entes libres. Nos lo están diciendo bien claro. Es el “mundo feliz”.
Para quienes aún duden, escribo las palabras que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, pronunció ante una gran audiencia, “… es la posibilidad de que las máquinas puedan leer nuestro pensamiento, e incluso puedan insertar pensamientos, insertar sentimientos. Algunos dicen que la mejor forma de predecir el futuro es inventándolo. Bueno…eso es a lo que todos aspiramos. 5G es un tremendo salto adelante, es un salto cósmico, copernicano, porque realmente lo que va a significar la tecnología 5G es un cambio aún mayor en nuestras vidas que lo que han significado todas las tecnologías anteriores en esta materia: la posibilidad de que las máquinas puedan leer nuestros pensamientos e incluso puedan insertar pensamientos, insertar sentimientos. Y eso nos va a cambiar la vida y va a transformarse la 5G en el verdadero sistema nervioso de nuestra sociedad. Igual que el nuestro.
Boris Johnson se expresa de manera muy similar, regocijándose en la gran red que nos transformará en colmena, sin individualidad, con un alma grupal que ni siquiera obedecerá a instintos naturales, sino a caprichos de los psicópatas.
¡Reaccionemos! Se están refiriendo claramente a una comunicación entre nuestro cuerpo y algo externo, es decir, no por voluntad propia o de manera natural, sino mediante un estímulo foráneo. Seremos como los ratones de la caja, reaccionando a estímulos que no saldrán de nuestra mente o de nuestro corazón, sino de un monstruo creado ad hoc, ubicado quizá en un satélite lejano. ¿Seremos magnéticos por dentro y electromagnéticos por fuera? Si no lo paramos, será el fin de la humanidad. A no ser que Dios se manifieste disfrazado de una tormenta solar de alcance.
Voy a limitarme a dar unos cuantos titulares y entradillas de los artículos publicados sobre el grafeno, sin entrar en más profundidades y análisis. Remitimos al lector a la web de la Quinta Columna, www.laquintacolumna.net, donde encontrarán la mejor recopilación sobre este material causante del magnetismo o seudomagnetismo, y que saque sus propias conclusiones:
Ray Kurzweil, de Google, dice que los humanos tendrán cerebros “híbridos” impulsados por la nube para 2030
Dentro de 15 años, a los humanos se les implantarán nanobots que conectarán sus cerebros a internet, lo que permitirá una cognición enormemente acelerada. Diez años después de eso, la mayor parte de nuestro pensamiento “se hará en línea”, según el futurólogo Ray Kurzweil. Es una noticia de 2015. Pero no es de extrañar que esto se esté haciendo ya. Los fabricantes han estado utilizando grafeno derivado de la nanotecnología en máscaras faciales; ahora existen preocupaciones de seguridad.
Grafeno en todas partes. Las advertencias de una posible “toxicidad pulmonar temprana” asociada con las mascarillas faciales que contienen grafeno plantean serias dudas sobre los controles y equilibrios de seguridad. Recuerde el lector que han tenido que retirar mascarillas del mercado por este motivo.
El óxido de grafeno genera trombos
Desde el año pasado sostengo que el Covid produce CID, Coagulación intravenosa Diseminada. Usted puede revisar la nota en el link:
https://firbaslibertaddeprensa.blogspot.com/2020/06/el-coronavirus-dentro-del-cuerpo-humano.html
El óxido de grafeno genera coagulación de la sangre
Lo que tenemos físicamente hoy es una esponja creada a base de óxido de grafeno, la cual al término de esta investigación dará pie a la creación de un parche, tanto para el tratamiento de heridas agudas, en las cuales se necesita la absorción de mucha sangre y que se active rápidamente la cascada de coagulación, como para heridas crónicas (Al igual que el supuesto SARS-CoV-2).
Nanopartículas de óxido de grafeno en vacunas contra la gripe
Están introduciendo nanotecnología en las vacunas antigripales como adyuvantes y probablemente en todas. Concretamente, óxido de grafeno con las consecuencias de excitación electrónica en la banda 5G. Las bandas de absorción del óxido de Grafeno están en la tecnología 5G. Es decir, en la tecnología 5G y sus anchos de banda están las frecuencias concretas de excitación electrónica del óxido de grafeno, inyectado en los cuerpos como “vacuna”. La vacunación intranasal con nanopartículas de GO (óxido de grafeno) para la influenza.
Los científicos de Graphene Flagship han desarrollado un sensor basado en grafeno CVD que detecta señales cerebrales en una amplia banda de frecuencia, desde frecuencias extremadamente bajas hasta oscilaciones de alta frecuencia. El sensor es biocompatible y podría usarse para medir y predecir estados cerebrales. Además, los sensores de grafeno podrían usarse en implantes crónicos debido a su alta estabilidad en el cerebro. Con frecuencias 5G de 42,6 GHz, los nanotubos de 1,2 nm inyectados en las vacunas entran en resonancia y alteran gravemente el proceso cerebral.
Sorprende la precisa longitud de los nanotubos de 1,2 nanómetros, o 1,2 x 10⁻⁹ m. Como ya conocía las frecuencias de las microondas 5G, en el intervalo de 10 a 300 GHz (1 GHz = 10⁹/s), me llamó la atención la curiosa coincidencia de cómo se anulaban esas precisas potencias de 10 en la conocida fórmula de mecánica de ondas: f = v/λ . ¡Llama la atención a cualquiera con estudios de ingeniería que no ande dormido!
Los vacunados están realmente magnetizados. Experimento realizado por la Asociación European Forum for Vaccine
Estudio que ha sido realizado sobre personas que se acababan de vacunar que confirma la presencia de un campo magnético. Los investigadores detuvieron el experimento a causa del susto que experimentaron las “cobayas” al descubrir la magnetización de sus brazos.
Ajenos sensores de grafeno para interactuar con el cerebro
En el Pabellón del Grafeno, el Instituto Catalán de Nanociencias y Nanotecnología (ICN2) acaban de presentarse unos sensores de grafeno que aprovechan todas las capacidades de este material para desarrollar unos dispositivos capaces de detectar nuestra actividad cerebral para cambiar totalmente la interacción entre personas y ordenadores.
Control remoto de la actividad cerebral con nanopartículas calentadas
Dos equipos de científicos han desarrollado nuevas formas de estimular las neuronas con nanopartículas, lo que les permite activar las células cerebrales de forma remota mediante campos magnéticos o de luz.
El grafeno, compuesto de carbono, resistente, flexible, muy ligero y estable a grandes presiones. Conduce calor y electricidad. Por estas propiedades se ha convertido en uno de los materiales más prósperos, cuyas aplicaciones generan una gran inversión de tiempo y recursos económicos; con ello tanto los profesionales industriales como terceras partes se pueden ver expuestos a sus posibles efectos nocivos.
Este trabajo pretende indagar en la existencia de toxicidad del grafeno en el ser humano y en otros mamíferos, revisando la literatura científica concerniente a la exposición al grafeno en los últimos 10 años y los posibles efectos tóxicos para la salud. Identificar también los límites de toxicidad entre dosis-respuesta (si existen), los aparatos de medición y monitorización de la exposición, y en qué órgano y aparatos existe mayor exposición y daño. Finalmente revisar si hay diferencias en cuanto a la toxicidad, entre las formas de grafeno estudiadas.
Para abordar estos objetivos se ha acotado la búsqueda bibliográfica a artículos publicados entre 2007 y 2017 en las siguientes bases de datos; MEDLINE, SCIENCEDIRECT, COCHRANE y SCOPUS. Se seleccionaron por criterios de inclusión-exclusión un total de 17 artículos.
En base a estas referencias, se sugiere la existencia de un potencial efecto tóxico a la exposición a diferentes formas de grafeno de manera dosis-dependiente, principal pero no exclusivamente en la exposición respiratoria. Así mismo, se debe seguir realizando estudios más precisos para llegar a un consenso en relación a los niveles máximos de exposición permitidos, y los requisitos a exigir en medidas de protección individual.
En particular el grafeno se conoce desde la década de los ’30, pero por ser considerado inestable su investigación fue abandonada. No fue hasta 2004 cuando los científicos, de origen ruso, Novoselov y Geim consiguieron aislarlo a temperatura ambiente de una forma estable, recibiendo por estas investigaciones el Nobel de Física en el 2010.
A nivel económico, las previsiones del mercado hablan de un crecimiento del 40% anual entre 2012 y 2020, ascendiendo desde los 9 millones de dólares en 2012 hasta los 126 millones en 20121. Más de 2.2 billones de euros ya han sido invertidos en investigación, y existen 7,740 patentes registradas entre 2008 y 20122. También remarcar que el European Research Council (ERC) ha garantizado 1 billón de euros para invertir en “Future and Emerging Technologies (FET)”, un proyecto de la “Graphene Flagship”, y siendo esta la mayor iniciativa de investigación en la historia de la UE.
Por otro lado, con el avance tecnológico surge la necesidad de encuadrar este material dentro de un marco legislativo que permitirá su inclusión y uso en la industria. Se están iniciando protocolos y han surgido varias propuestas desde la Comisión Europea sobre la necesidad de avanzar la legislación sobre esta sustancia, a pesar de estar contemplada en el ámbito de los Nanomateriales.
Así mismo, desde el punto de vista de seguridad y salud en el trabajo para los nanomateriales, es de aplicación tanto la normativa general de seguridad y salud en el trabajo, Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) y Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP). También las normativas específicas de desarrollo de la LPRL que sean de aplicación en función de sus características de peligrosidad.
La seguridad y salud en el trabajo con nanomateriales y por ende con el grafeno se enfrenta en la actualidad a una situación en la que casi todos los aspectos a tener en cuenta presentan lagunas de conocimiento debido a una limitada información sobre: la toxicología, los efectos para la salud, la eficacia de los sistemas de ventilación y equipos de protección individual así como falta de Límites de Exposición Profesional (LEP) y de definición de las medidas adecuadas para determinar la exposición a los nanomateriales.
Al ser un material cada vez más usado, tanto los profesionales de la industria, como seres humanos ajenos a la misma, se pueden ver expuestos a sus posibles efectos nocivos. Por un lado, directamente en los trabajadores durante la extracción, producción e investigación; y por otro, en el resto de seres vivos por el impacto ambiental de sus residuos, convirtiéndose así en un potencial riesgo emergente que se debe controlar.
Frente al insuficiente conocimiento de los efectos tóxicos del grafeno, existe un creciente interés social y sanitario por entenderlos y así poder desarrollar sistemas de protección dirigidos a controlar las posibles consecuencias de la exposición al mismo.
De esta forma, con esta revisión sistemática se pretende indagar en la existencia de la toxicidad del grafeno en humanos y otros mamíferos.
Identificar límites de toxicidad entre dosis-respuesta si los hay.
Identificar cuáles son los aparatos de medición y monitorización de la exposición.
Identificar en que órgano y aparatos existe mayor exposición y daño.
Revisar si hay diferencias en cuanto a toxicidad, entre las formas de grafeno estudiadas.
N. V. Srikanth Vallabani y col (2011) caracterizaron el óxido de grafeno junto con los aspectos toxicológicos relacionados con la citotoxicidad y la apoptosis en células normales de pulmón humano (BEAS-2B). Se observó una concentración significativa y una disminución de la viabilidad celular dependiente de concentración (10-100 um/ml) después de 24 y 48 h de exposición y se observó una proliferación significativa de células apoptóticas tempranas y tardías en comparación con células control. Este estudio demuestra que GO induce citotoxicidad y apoptosis en células de pulmón humano.
Ken-Hsuan Liao y col (2011) exponen a células de eritrocitos humanos y
fibroblastos de piel humana a dos tipos de grafeno: óxido de grafeno y grafeno
en láminas a diferentes concentraciones (entre 3,125 μg/mL hasta 200 μg/mL)
demostrando que la actividad hemolítica y lítica existente es dosis-dependiente
y que se ve influida de manera relevante por la forma del grafeno (óxido o
lámina), siendo más tóxico las láminas de grafeno en el fibroblasto humano y a
concentraciones > 50 μg/mL.
Omid Akhavan y col 1(2012) obtienen como resultado de su estudio la presencia de efectos citotóxicos en células mesenquimales humanas después de 1 h de exposición a ambas formas de grafeno reducido (nanofibras y láminas), necesitando menor concentración de nanofibras para lograr los mismos efectos. El estrés oxidativo se identificó como mecanismo implicado en dicha citotoxicidad, y además, se pudo observar que las nanofibras eran capaces de fragmentar el ADN y provocar aberraciones cromosómicas, incluso a una baja concentración después de un corto tiempo de exposición.
Omid Akhavan (2012) investiga la cito y genotoxicidad dependiente de tamaño de los rGONP (nanoplacas de óxido de grafeno reducido) en las hMSC (células humanas mesenquimales). La prueba de viabilidad celular mostró destrucciones celulares significativas con 1,0 μg / ml de rGONP con dimensiones laterales promedio (ALD) de 11 ± 4 nm, mientras que las hojas rGO con ALD de 3,8 ± 0,4 μm podrían mostrar un efecto citotóxico significativo solo a una concentración alta de 100 μg / mL después de 1 h de tiempo de exposición. Los rGONP mostraron efectos genotóxicos en las hMSC a través de fragmentaciones de ADN y aberraciones cromosómicas, incluso a una concentración baja de 0.1 μg / ml.
Changhui Fu (2014) experimenta con ratonas y sus crías, administrando vía oral, concentraciones de óxido de grafeno (0.5 mg/mL y 0.05 mg/mL) y comparándolas con grupo control; como consecuencia hay una disminución del peso (p<0,01) y talla (p<0,05) en las crías expuestas a 0.5 mg/mL de óxido de grafeno, sin alteraciones relevantes del AST, ALT, BUN y Cr en la misma población, sin embargo, con cambios morfológicos significativos en estudio histológico en órganos como pulmón, corazón, riñón y bazo, demostrando atrofia de éstos a los 38 días.
Eun-Jung Park (2014) explora la respuesta toxica del grafeno disponible
comercialmente (GNPs). In vivo se han expuesto por instilación intratraqueal
los ratones a nanoplacas de 2.5 o 5 mg/kg y que resulta en acumulación de los
GNPS hasta 28 post instilación e inducción de respuesta inflamatoria
subcrónica. In vitro se han usado BEAS-2B (línea de células epiteliales
bronquiales humanas) que tras instilación se observa autofagia y apoptosis por
daño en las mitocondrias.
Abhilash Sasidharan (2015) evidencia en su estudio la afectación de la viabilidad de células de endotelio de vena umbilical humana con la exposición a grafeno de pocas capas a partir de concentraciones de 2.5 μg/ml (p<0,05). Asimismo, se confirmó la presencia de estrés oxidativo citosólico y se identificó la capacidad del grafeno para modular negativamente genes que intervienen en la reparación del DNA, y para producir daño del mismo.
Sung Gu Han (2015) examina los efectos pulmonares del GO utilizando ratas macho Sprague-Dawley tras inhalación única de 6 horas, y recuperación de 1, 7 o 14 días. Se comparan tres grupos con diferentes concentraciones con los siguientes resultados: no indujo cambios significativos en los pesos corporales y de órganos, ni en el consumo de alimentos durante los 14 días de recuperación, tampoco se modificaron los niveles de microalbúmina y LDH en BAL (lavado bronco-alveolar). El recuento total de células no se alteró. La histopatología de los pulmones de rata solo mostró macrófagos alveolares con GO (oxido de grafeno) en el grupo de alta concentración en todos los grupos.
Liang Mao (2015) realiza instilación oral e intratraqueal de FLG (few layer graphene) en ratones. El grafeno fue retenido principalmente en el pulmón con 47% restante después de 4 semanas. Resultados dosis dependiente con lesión aguda pulmonar y edema pulmonar, pero estos efectos fueron aliviando con el tiempo a pesar de la presencia continua de grafeno en los pulmones. El grafeno intratraquealmente instilado era redistribuido al hígado y al bazo al pasar por la barrera aire-sangre, un hallazgo respaldado por los resultados de experimentos de sonda oral que no mostraron una absorción detectable a través del tracto gastrointestinal.
Jae Hoon Shin (2015) sometió a tres grupos de 20 ratas a: alta dosis, baja dosis y grupo control. Indican que la dosis alta de grafeno (3.86±0.94mg/m3) está algo asociada con respuestas inmunológicas en la sangre. No obstante, la inhalación a las dosis expuestas, no parece toxicológicamente relevante. El examen histológico mostró un ligero engrosamiento de la pared alveolar y la ingestión de grafeno por los macrófagos alveolares en el grupo expuesto a altas dosis después de 7 días de recuperación con mínimos cambios patológicos. No obstante, las imágenes de campo oscuro revelaron la deposición de grafeno en los pulmones, principalmente en los macrófagos alveolares, en las muestras de ambos grupos durante el período de recuperación.
Nivedita Chatterjee (2016) estudia diversas formas de la familia del grafeno y el impacto del daño celular que tienen sobre el epitelio del bronquio humano, exponiendo éstas, a diversas concentraciones oscilando entre 10mg/L a 50mg/L y concluyendo que el grafeno carboxilado genera más citotoxicidad comparado con el grafeno de una o varias láminas (p<0,031) y toda esta toxicidad es dosis-dependiente, haciéndose evidente en concentraciones >50mg/L.
Wei Wu y col (2016) exponen cultivos celulares de epitelio corneal y conjuntival humano a diferentes concentraciones de óxido de grafeno, observando toxicidad (p<0,01) y apoptosis celular a las 24h postexposición (p<0,05) cuando son concentraciones >50 μg/ml. De la misma forma colocan gotas diluidas en conjuntiva ocular de ratones, concluyendo que no hay reacción aguda inflamatoria, sin embargo, en exposiciones repetidas por 5 días, a concentraciones >50 μg/ml de grafeno existe opacidad corneal e hiperemia conjuntival, reversible con la aplicación de Glutatión.
Ji Hyun Lee y col (2016) midieron la exposición potencial, a la que están sometidos los trabajadores de 2 industrias manufactureras del grafeno, en la que usan dos métodos de producción diferentes y para lo cual concluyeron que debido a buen uso de las instalaciones y limpieza de las mismas, así como buenas prácticas de producción, los límites de detección de grafeno son menores a los que pueden ser filtrados y medidos por los diversos métodos, situando la cifra en < 0,3 μg/filtros.
Anita K. Patlolla y col (2016) hallaron una asociación significativa entre la exposición a óxido de grafeno y el aumento de creatinina sérica, BUN y estrés oxidativo en los riñones en ratas (p< 0.05 para dosis de 20 y 40 mg/kg). Además, observaron, en la evaluación histopatológica, alteraciones morfológicas significativas en los riñones de las ratas expuestas.
Waseem Asghar y col (2016) no encontraron una asociación estadísticamente
significativa entre la presencia de óxido de grafeno reducido en
concentraciones de 1 a 25 μg/mL y la viabilidad de los espermatozoides humanos
(p> 0.05). La velocidad de los espermatozoides disminuyó después de la
exposición a concentraciones más altas (5, 25 μg/mL) y un tiempo de incubación
más largo (3 horas); sin embargo, no demostró iniciar la producción de especies
reactivas en los mismos.
Andrea Spinazzè y col (2016) evaluaron la exposición ocupacional al grafeno. Obtuvieron datos de la medición de lectura directa en filtros, que se usaron luego para estimar la exposición media ponderada en el tiempo de 8 h para trabajadores involucrados en diferentes tareas laborales. El estudio sugiere que los trabajadores que están directamente involucrados en alguna tarea de trabajo específica (muestreo de materiales para control de calidad) tienen un mayor potencial de exposición ocupacional que los operadores que están a cargo del trabajo de producción de rutina.
Santhakumar Syama y col (2017) investigaron la distribución de órganos, el aclaramiento y la toxicidad del nanografeno reducido pegilado (PrGO) en ratones Swiss Albino después de la administración intraperitoneal e intravenosa. Tras ser absorbido por la circulación sistémica después de la inyección, son fagocitados por macrófagos presentes en retículoendotelial sistema (RES) (hígado, bazo, médula ósea). El PrGO se distribuyó en los principales órganos tales como cerebro, hígado, riñón, bazo y médula ósea. Una pequeña cantidad de PrGO inyectado se excreta por la orina. La administración repetida de PrGO indujo lesión aguda en hígado, congestión en el riñón y aumento de la proliferación de esplenocitos en los días posteriores a la exposición. Por lo tanto, el resultado del estudio recomendó que PrGO se someta a una evaluación de seguridad intensiva antes de su aplicación clínica o que se valide para que sea seguro para uso médico.
