Hans-Peter Firbas.- En especial, para los ciudadanos alemanes y austriacos, la libertad y el respeto a los derechos humanos son materia indiscutible. Las leyes son claras. Sin embargo, estas parecen no existir. Las manifestaciones crecen día a día y pronto podrían convertirse en un grave problema.
No hay peor delito que se pueda cometer contra un alemán o austriaco que violar sus libertades. Entre ellas, la libertad de libre circulación, de reunión, de expresión y de ser dueños de su cuerpo. A medida que pasa el tiempo, crecen y crecen los que aseguran que las vacunas y los confinamientos no sólo son ilegales, sino atentan contra sus vidas.
Los gobiernos de ambas naciones culpan a una estrategia de la ultraderecha de crear caos, una de las mentiras más descaradas contra pacíficos manifestantes que ya saben sobre las falsedades, las mascarillas que no sirven y de las limitaciones al derecho de libre circulación.
Europa y sus países miembros están llenos de intelectuales e individuos ricos en conocimientos y la verdad comienza a abrirse paso sobre este gran genocidio que se viene cometiendo contra la humanidad.
