A pesar del apoyo público expresado por Merkel hacia la candidatura de Armin Laschet, su agrupación logró el 24.1% contra el 25.7% de su rival Olaf Scholz de la SPD, que tiene una postura política de centro- izquierda, a diferencia de la CDU/CSU que se coloca en la centro- derecha. Aunque poseen la tercera preferencia, Los Verdes de Annalena Baerbock, con un 14,8%, empezaron este año metidos entre los favoritos, según las encuestas de meses atrás. Sin embargo, este resultado significa estar en condiciones de ser un socio indispensable para las dos primeras candidaturas.
Con menos de dos puntos de diferencia, el candidato Olaf Scholz reclama el derecho a formar gobierno y sustituir a la canciller Angela Merkel, pero su rival conservador, Armin Laschet, también se ve capaz de formar una mayoría viable y acceso al poder, pero ninguno de ellos vencerá si no negocia con los otros partidos para llegar a la votación en el Bundestag (parlamento) con el 51% requerido para tal fin.
Otro dato importante que no escapa al análisis es que, a diferencia de otras oportunidades, el que desee ser nombrado como próximo canciller no lo logrará sin un acuerdo con dos partidos. Para tener mayoría se necesitan 368 escaños. SPD con 206 y la CDU/CSU con 196 no accederán a los 368 con las 118 sillas de Los Verdes. Por este motivo, la FDP con 92 representantes y la AfD con 83, se convertirían las otras agrupaciones indispensables. La Izquierda (Die Linke) con 39 y la SSW con un político fueron los grandes perdedores.
Recordemos que en el 2017 Angela Merkel tuvo que aguardar más de seis meses para que el Bundestag vote por ella y así pudo gobernar por cuarta vez consecutiva. Sólo si la SPD y la CDU/CSU logran consenso, sus escaños llegarían a 402. Pero tanto Scholz como Laschet ya declararon que buscarán apoyo de los demás, ya que los dos manifestaron que tienen derechos por sus votos obtenidos para ser nombrados como el sucesor de Merkel.
Conociendo su histórica lucha por el poder, lo más probable es que Merkel permanecerá en el cargo muchos meses y posiblemente hasta el 2022, ya que las conversaciones serán intensas y los perdedores podrán imponer ciertos proyectos o ideas y el que los acepte será el triunfador. Alemania deberá aguardar un buen tiempo para conocer el final de estas elecciones.
Alternativa para Alemania (AfD), a pesar de la masiva guerra desatada contra el partido por los medios de comunicación, que se la pasaron desde hace años insultando y difamándolo y las restricciones impuestas por el gobierno, que incluyeron expulsiones de candidatos, espionaje y vigilancia extrema, se colocó como quinta fuerza con 10,3%, pero están prohibidos y excluidos por los demás partidos para incluirlos en una coalición. Pero no olvidemos que solo tres partidos ganaron en los Länder (Estados), el SPD, la CDU/CSU y el AfD en Turinga y Sajonia. El futuro de los marginados de la AfD crecerá, cuando los germanos comiencen a darse cuenta de la verdad y del contenido pragmático que ofrecen.
En una democracia parlamentaria como la alemana, liderar el gobierno no corresponde al que queda primero, sino a quien sume la mayoría. Y tanto el SPD como la CDU tienen opciones -y dificultades parecidas- para formar un tripartito, probablemente con Los Verdes y los liberales de la FDP como socios.