Hans-Peter Firbas.- Gracias a una inmensa cantidad de indicios descubiertos durante mi investigación periodística acerca de esta pandemia de la COVID-19, puedo concluir sin posibilidad de error, que ha sido un tremendo engaño para el mundo entero.
Por qué tanta seguridad en esta afirmación. En primer término, las censuras y la manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación y si incluimos el extremo sesgo de difundir solamente la versión oficial de esta coyuntura y rechazar cualquier contenido que ponga en duda lo que los amos del mundo desean que les aceptemos como una verdad indubitable, es el cimiento de su estrategia, típica característica de tratar de vendernos una mentira como cierta.
Si usted busca estar al tanto de lo que sucede actualmente, encontrará que la postura de ellos prácticamente no tiene contrapeso, aunque este posee cientos de pruebas científicamente demostradas, que aseguran que sus afirmaciones son puras falsedades, que son entregadas a los receptores de los mensajes de los mass media. La censura y la manipulación son dos de las más notorias muestras que nos están engañando.
Los protocolos de la gran mayoría de países del mundo, para luchar presuntamente contra esta COVID-19 son manejados con ideologías, opiniones o posturas políticas, dejando de lado lo más importante: es un asunto netamente científico que debe ser tratado por biofísicos, bioquímicos, matemáticos y especialistas en salud pública. Sin embargo, esta pandemia, no puede estar a cargo de gobernantes corruptos y que utilizan ideas para combatirla.
Lo hemos repetido hasta la saciedad. En la ciencia la opinión no tiene cabida y peor aún, enriquecer a un pequeño grupo de poder gracias a la venta de un sin número de productos relacionados al presente. Máscaras inservibles, vacunas venenosas, encierros y un masivo bombardeo de contenidos que provocan miedo, al liberar tu cuerpo cortisol, lo que destruye tu sistema de defensa o inmunología, quedando más expuesto a que este virus te mate.
Por otra parte, si revisamos la historia de las vacunas, no hay duda alguna que estas que nos venden y que nos obligan a usarlas mediante actitudes prohibidas por las leyes y los derechos humanos y la coerción, podemos concluir sin posibilidad de error, que estamos viviendo una etapa, en la cual, buscan destruir a la humanidad y pretenden volver esclavos a los que sobrevivan.
Una situación vergonzosa, una serie de reglas o normas que nos imponen, a pesar que van contra nuestros derechos. A pesar de todas las restricciones impuestas en Perú contra los no vacunados, tengo una prioridad en mi vida. La libertad es lo más sagrado y nos costó casi 500 años ganar este derecho a la libre determinación sobre nuestros cuerpos, a la libertad de expresión, de opinión, a la libertad de desplazarse sin problemas por su nación, a la no discriminación, la cual es ahora usada entre los vacunados y no vacunados.
Finalmente, la vacuna COVID-19 es la farsa más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Las estrategias contra este virus son todas equivocadas, ya que vencer a la naturaleza es imposible y lo que debemos hacer es adaptarnos a las nuevas condiciones de la vida. Seguiré peleando a pesar de la desventaja de enfrentar una mafia farmacéutica muy poderosa. Dios, estamos a vuestro deseo de cambiar esta situación.
Por qué tanta seguridad en esta afirmación. En primer término, las censuras y la manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación y si incluimos el extremo sesgo de difundir solamente la versión oficial de esta coyuntura y rechazar cualquier contenido que ponga en duda lo que los amos del mundo desean que les aceptemos como una verdad indubitable, es el cimiento de su estrategia, típica característica de tratar de vendernos una mentira como cierta.
Si usted busca estar al tanto de lo que sucede actualmente, encontrará que la postura de ellos prácticamente no tiene contrapeso, aunque este posee cientos de pruebas científicamente demostradas, que aseguran que sus afirmaciones son puras falsedades, que son entregadas a los receptores de los mensajes de los mass media. La censura y la manipulación son dos de las más notorias muestras que nos están engañando.
Los protocolos de la gran mayoría de países del mundo, para luchar presuntamente contra esta COVID-19 son manejados con ideologías, opiniones o posturas políticas, dejando de lado lo más importante: es un asunto netamente científico que debe ser tratado por biofísicos, bioquímicos, matemáticos y especialistas en salud pública. Sin embargo, esta pandemia, no puede estar a cargo de gobernantes corruptos y que utilizan ideas para combatirla.
Lo hemos repetido hasta la saciedad. En la ciencia la opinión no tiene cabida y peor aún, enriquecer a un pequeño grupo de poder gracias a la venta de un sin número de productos relacionados al presente. Máscaras inservibles, vacunas venenosas, encierros y un masivo bombardeo de contenidos que provocan miedo, al liberar tu cuerpo cortisol, lo que destruye tu sistema de defensa o inmunología, quedando más expuesto a que este virus te mate.
Por otra parte, si revisamos la historia de las vacunas, no hay duda alguna que estas que nos venden y que nos obligan a usarlas mediante actitudes prohibidas por las leyes y los derechos humanos y la coerción, podemos concluir sin posibilidad de error, que estamos viviendo una etapa, en la cual, buscan destruir a la humanidad y pretenden volver esclavos a los que sobrevivan.
Una situación vergonzosa, una serie de reglas o normas que nos imponen, a pesar que van contra nuestros derechos. A pesar de todas las restricciones impuestas en Perú contra los no vacunados, tengo una prioridad en mi vida. La libertad es lo más sagrado y nos costó casi 500 años ganar este derecho a la libre determinación sobre nuestros cuerpos, a la libertad de expresión, de opinión, a la libertad de desplazarse sin problemas por su nación, a la no discriminación, la cual es ahora usada entre los vacunados y no vacunados.
Finalmente, la vacuna COVID-19 es la farsa más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Las estrategias contra este virus son todas equivocadas, ya que vencer a la naturaleza es imposible y lo que debemos hacer es adaptarnos a las nuevas condiciones de la vida. Seguiré peleando a pesar de la desventaja de enfrentar una mafia farmacéutica muy poderosa. Dios, estamos a vuestro deseo de cambiar esta situación.