Cada uno tiene sus ventajas y sus desventajas. Es por ello, que el comunicador social debe tenerlo claro. La radio, la televisión, el diario, la revista y las redes son completamente diferentes al momento de transmitir mensajes.
El científico en comunicación social lo es en la medida en el que ejerza su trabajo adecuadamente y su labor es emitir mensajes a través de diferentes canales de distribución. Uno de los canales es la prensa escrita, ya sea revistas, diarios o Internet. Es mi caso, por ejemplo. Al momento de escribir, es condición indispensable hacerlo correctamente, respetando las reglas gramaticales y ortográficas. Cumplida estas exijencias, el que está redactando sabe que el mensaje también podrá ser escuchado o visto en la radio y televisión. Está en desigualdad si no conoce el oficio.
Es cuando, gracias a su educación en el idioma español y a las básicas reglas de redacción, puede subir al siguiente escalón. Es el instante en el que tiene que saber que el lector cuenta con la alternativa de volver a leer algún contenido que no entendió o que no le quedó muy claro. Es por eso, que podemos darnos el lujo de utilizar palabras y frases complicadas para un receptor catalogado como normal. A lo que voy: la gran chance de leerlo nuevamente.
Para mí, escribir es mi favorita opción, ya que me sirve como un filtro para que solamente personas instruidas o en vías de serlo se conviertan en mi público objetivo. Lo cualitativo sobre lo cuantitativo. Prefiero pocos lectrores de calidad, que miles de cantidad. Escribir adecuadamente y adornar el artículo con las armas que te ofrece la poesía, la literatura y el idioma, convierten a la prensa escrita en un periodismo analítico, científico, reflexivo y no olvidándose que somos testigos y no jueces. En la nota es nuestra obligación presentar ambas caras de la moneda para que el lector por sí mismo opte lo que considere correcto. La cara o el sello del tema.
La prensa escrita tiene un rifle especial: el titular, que logra que unas cuantas palabras atraigan al receptor y una adecuada fotografía completará la trilogía. Nunca deje de leer varias veces su escrito antes de publicarlo y la sorpresa será mayúscula al percatarse que puede estar mejor redactada. Muchas veces he terminado un contenido en cinco o diez minutos, pero me paso más de una hora revisándolo cuidadosamente. La foto y el titular son parte de este conjunto de piezas del rompecabezas. No cualquiera escribe. Fácil es hablar y les paso a explicar el por qué.
En la radio, el oyente tiene la posibilidad, a diferencia de la lectura, de poder efectuar simultáneamente otras labores, por lo cual el periodista, consciente del detalle, como manejar un auto y escuchar una emisora, sabe que lo que diga y no fue escuchado o entendido en ese segundo, se pierde en la línea del tiempo. Es decir, ya no se puede volver a oirlo. De allí, que una narración con las palabras más sencillas y repetir algunas veces lo mismo le permitirá al receptor recuperar la ilación. Cuando escribes deschávate, cuando hables usa las pausas y no como pasa mucho: creen que están corriendo y leen como apurados. Recuerde que la radio no cuenta con el apoyo del vídeo, pero está más cerca de la gente. Es inmediata y de eso debe aprovecharse.
Más aún, los costos de transmisiones en directo en radio son muchísimos más económicos que desarrollarlas por televisión. Por eso tu misión como periodista radial es que se enteren primero por tí que por las pantallas televisivas. Tomar en cuenta, que una vez dicho, el oyente no puede hacer nada. Por eso, de rato en rato comparte nuevamente lo relatado. A diferencia de lo escrito, lo hablado utiliza frases muy cortas y palabras de uso cotidiando.
La televisión tiene imágenes y se sostiene que una imagen vale más que mil palabras y esto no siempre es verdadero. Si el televidente está observando la tele, el locutor debe transmitir no lo que se está viendo, sino ampliar esas imágenes con un determinado incremento de informaciones relacionadas al tema. Al diferencia de la prensa escrita, en la radio y televisión debes ser muy presiso. Escribiendo, hasta puedes divagar.
Uno de los más grandes errores que cometen los narradores deportivos en televisión es pensar que están trabajando en una radio y hablan y hablan corriendo sin parar. El silencio también es un mensaje. En la tele ocúpate más en temas que la gente no ve. Por ejemplo, alguna anécdota. Finalmente, la revista, al ser normalmente de publicación mensual, es el medio ideal para tomarte todo el tiempo que requieras para escribir un súper artículo, pero recuerda, que lo que escribes quedará marcado. Por eso ten cuidado.
El científico en comunicación social lo es en la medida en el que ejerza su trabajo adecuadamente y su labor es emitir mensajes a través de diferentes canales de distribución. Uno de los canales es la prensa escrita, ya sea revistas, diarios o Internet. Es mi caso, por ejemplo. Al momento de escribir, es condición indispensable hacerlo correctamente, respetando las reglas gramaticales y ortográficas. Cumplida estas exijencias, el que está redactando sabe que el mensaje también podrá ser escuchado o visto en la radio y televisión. Está en desigualdad si no conoce el oficio.
Es cuando, gracias a su educación en el idioma español y a las básicas reglas de redacción, puede subir al siguiente escalón. Es el instante en el que tiene que saber que el lector cuenta con la alternativa de volver a leer algún contenido que no entendió o que no le quedó muy claro. Es por eso, que podemos darnos el lujo de utilizar palabras y frases complicadas para un receptor catalogado como normal. A lo que voy: la gran chance de leerlo nuevamente.
Para mí, escribir es mi favorita opción, ya que me sirve como un filtro para que solamente personas instruidas o en vías de serlo se conviertan en mi público objetivo. Lo cualitativo sobre lo cuantitativo. Prefiero pocos lectrores de calidad, que miles de cantidad. Escribir adecuadamente y adornar el artículo con las armas que te ofrece la poesía, la literatura y el idioma, convierten a la prensa escrita en un periodismo analítico, científico, reflexivo y no olvidándose que somos testigos y no jueces. En la nota es nuestra obligación presentar ambas caras de la moneda para que el lector por sí mismo opte lo que considere correcto. La cara o el sello del tema.
La prensa escrita tiene un rifle especial: el titular, que logra que unas cuantas palabras atraigan al receptor y una adecuada fotografía completará la trilogía. Nunca deje de leer varias veces su escrito antes de publicarlo y la sorpresa será mayúscula al percatarse que puede estar mejor redactada. Muchas veces he terminado un contenido en cinco o diez minutos, pero me paso más de una hora revisándolo cuidadosamente. La foto y el titular son parte de este conjunto de piezas del rompecabezas. No cualquiera escribe. Fácil es hablar y les paso a explicar el por qué.
En la radio, el oyente tiene la posibilidad, a diferencia de la lectura, de poder efectuar simultáneamente otras labores, por lo cual el periodista, consciente del detalle, como manejar un auto y escuchar una emisora, sabe que lo que diga y no fue escuchado o entendido en ese segundo, se pierde en la línea del tiempo. Es decir, ya no se puede volver a oirlo. De allí, que una narración con las palabras más sencillas y repetir algunas veces lo mismo le permitirá al receptor recuperar la ilación. Cuando escribes deschávate, cuando hables usa las pausas y no como pasa mucho: creen que están corriendo y leen como apurados. Recuerde que la radio no cuenta con el apoyo del vídeo, pero está más cerca de la gente. Es inmediata y de eso debe aprovecharse.
Más aún, los costos de transmisiones en directo en radio son muchísimos más económicos que desarrollarlas por televisión. Por eso tu misión como periodista radial es que se enteren primero por tí que por las pantallas televisivas. Tomar en cuenta, que una vez dicho, el oyente no puede hacer nada. Por eso, de rato en rato comparte nuevamente lo relatado. A diferencia de lo escrito, lo hablado utiliza frases muy cortas y palabras de uso cotidiando.
La televisión tiene imágenes y se sostiene que una imagen vale más que mil palabras y esto no siempre es verdadero. Si el televidente está observando la tele, el locutor debe transmitir no lo que se está viendo, sino ampliar esas imágenes con un determinado incremento de informaciones relacionadas al tema. Al diferencia de la prensa escrita, en la radio y televisión debes ser muy presiso. Escribiendo, hasta puedes divagar.
Uno de los más grandes errores que cometen los narradores deportivos en televisión es pensar que están trabajando en una radio y hablan y hablan corriendo sin parar. El silencio también es un mensaje. En la tele ocúpate más en temas que la gente no ve. Por ejemplo, alguna anécdota. Finalmente, la revista, al ser normalmente de publicación mensual, es el medio ideal para tomarte todo el tiempo que requieras para escribir un súper artículo, pero recuerda, que lo que escribes quedará marcado. Por eso ten cuidado.
