lunes, 20 de junio de 2022

VÍCTOR HUGO MORALES: PERIODISTA URUGUAYO CON QUIEN TENEMOS UN TEMA PENDIENTE

Hans-Peter Firbas.- Luego que Alemania derrotara a Argentina en la Final del Campeonato de Brasil en 2006, el periodista uruguayo radicado y laborando en tierras gauchas señaló que los jugadores de la selección alemana eran unos nazis y lomenos que merecían era morir en una cámara de gas.


Expresiones de esta naturaleza, más aún ante millones de receptores, le debió de haber significado una denuncia penal y buenos años en la cárcel, de la cual se viene librando hace años como 'rata'. Lo digo con razón más que nadie, ya que he sufrido el mismo trato en reiteradas oportunidades por ser un triunfador.

Lo impresionante del caso es que, sabiendo él que es un líder del gremio y un reconocido hombre de prensa de larga trayectoria, pueda emitir una opinión de esa envergadura y acá no pasa nada. Un comunicador social que dice una frase con la conclusión que deben morir en una cámara de gas a simples peloteros por celebrar un título, debió de haber tenido una respuesta contundente.



Los periodistas Leonardo Haberkorn y Luciano Álvarez concuerdan en que el objetivo de su libro “Relato oculto, las desmemorias de Víctor Hugo Morales” es sacar a la luz el papel que desempeño Morales en la dictadura uruguaya desde su lugar como periodista.

“El problema no es si fue amigo (de los militares), si fue al Batallón Florida, cada uno con su conciencia. Pero lo que no podés hacer es adaptarte a tu situación política actual e inventar toda una realidad que no existió”, manifestó Álvarez en entrevista con el programa No toquen nada de Océano FM.

En la obra los periodistas uruguayos investigan sobre el vínculo que Morales mantuvo con lo militares durante la dictadura y llegan a la conclusión de que la relación era muy fluida, tanto que visitaba asiduamente el Batallón Florida, donde jugaba al fútbol, a la paleta, “comía e integraba la barra”.

No obstante, aclaran que las visitas frecuentes de Morales al batallón se dieron durante los años 1975 – 1977, cuando la situación ya era diferente y no ocurrían “cosas terribles” como sucedió entre 1972 – 1973, cuando el Ejército venció al MLN y se vivió “el momento más duro de la guerra”.

En esa época, rememora Haberkorn “pasaron cosas terribles (en el batallón): hubo mucha gente presa y gente que murió en torturas”. Pero la época en la que Morales “va a jugar a la paleta, a comer e integra la barra es otra. Allí el batallón estaba al mando del hoy general retirado Sequeira y ya no participaba en operaciones contra el MLN”, manifestó.

Más allá de esto, continúo el autor en diálogo con Océano FM, “a nosotros lo que nos interesaba precisar era si en el momento que Víctor Hugo Morales iba al batallón había gente presa. Empezamos a investigar y los propios militares nos dijeron que sí, que había, pero pocos”, expresó.

Haberkorn y Álvarez intentaron ponerse en contacto con alguno de los presos y lo lograron. Se contactaron con un integrante del MLN de apellido Tiscornia y con una psicóloga de apellido Maciel que se lo confirmaron.

Según el autor de “Milicos y Tupas”, Tiscornia incluso les llegó a confesar que cuando Sequeira asumió el mando del batallón les dijo: “Yo vengo a lavarle la cara al Batallón Florida”.

“Todo esto cierra. Porque las invitaciones a los cantantes de tango, a Víctor Hugo Morales eran justamente parte de la lavada de cara. Un lugar donde habían pasado cosas horribles estaba tratando de mostrar un nuevo rostro al Uruguay”, sentenció Haberkorn.

Los autores también buscaron el testimonio de los militares, entre ellos el ex comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, quien dejó entrever “cierto dolor por alguien que sintieron un amigo y de golpe los ignoró y pasó de ignorarlos a despreciarlos”.

El libro también recuerda el mundial del 78 en Argentina, cuando siendo presidente el general Videla, Morales escribe: “El gobierno argentino no mató a nadie para organizar esta copa del mundo”. “En el 76 mataron a Zelmar Michelini y a Gutiérrez Ruiz, a partir de allí creo que a ningún uruguayo le quedó la duda de que en Argentina se mataba a los opositores. Parece que dos años después Víctor Hugo todavía no se había enterado”, reprochó Haberkorn.

“Yo tenía 14 años y sabía que había una dictadura y que había presos políticos. El trabajaba en radios, en diarios, en televisión y como tal recibía los teletipos de las agencias de noticias, que tenían las denuncias. Uno no podía difundirlas, pero uno las recibía”, agregó.

Según Álvarez en el libro “Víctor Hugo por Víctor Hugo Morales”- editado hace algunos años - el relator “fabrica una biografía a partir del presente, fabrica hechos desde la perspectiva de su situación actual y de la imagen que quiere brindar”. Algo que “hizo siempre”.

“Para nosotros como periodistas, como comunicadores sociales, así como docentes universitarios, la ética profesional, la contrastación empírica de los hechos, este tipo de conducta es fundamental y es el origen de nuestro libro”, agregó.

Haberkorn quien coincidió con su colega revindicó que Morales “no puede ponerse como paradigma del periodismo, como ejemplo de periodista”, sino asumir su responsabilidad respecto al papel que jugó en la dictadura desde el periodismo.

“Yo escribí varios libros sobre historia reciente. En mi último libro “Milicos y tupas” lo que trato de mostrar es que no solo militares y tupamaros tienen que rendir cuentas de lo que fue el pasado, también hay otros actores. Y el periodismo es otro actor y el era el periodista más importante”, expresó. “Está bien no mató a nadie, pero que dé cuenta de lo que fue su actuación en la dictadura como el periodismo en general”.