Y esto sucedió entre los Firbas y los Daublebsky, dos familias patriotas que caminaban sus propios rumbos y las estrellas se encargaron de juntarlas. Como lo expliqué anteriormente y en varias ocasiones, quien escribe es el primer Firbas de mi linaje directo o de segundo grado que nace fuera de Europa. Sucedió en Perú en 1961 porque Johann Firbas, mi padre fue refugiado político del gobierno de Estados Unidos en 1947, siendo la ciudad de Tucumán, en Argentina, su lugar de destino.
Luego vino a Lima, pero es otra historia. Ya escribí también varias notas mencionando a Simon Firbas Ritter von Husinec, elevado a la nobleza por el Emperador Ludwig en 1526, pero encarcelado por su sucesor Ferdinand II en 1949 por sus ideas protestantes. Amigo y vecino de Martin Lutero, ingresó a las filas de esta nueva religión.
Vamos al grano. En 1619 la Iglesia del Santo Procopio (St.P rocop) y el castillo de Strakonice fueron capturados y devastados por el ejército de Arnošt de Mansfeld, uno de los capítulos de la Guerra de los 30 Años. Entre los restos de dicha iglesia, Adam Firbas, un burgués de Strakonice, encontró una pintura antigua de la Natividad (quizás del siglo XVI), profanada por los protestantes (los ojos de las figuras estaban perforados). Firbas la entregó a Domingo de Jésus María, quien fue un carmelita descalzo español, tuvo importantes cargos dentro de la Orden y fue famoso por su participación en este conflicto entre católicos y protestantes. Era el comisario papal y guía del ejército imperial de Ferdinand II.
En manos de este celoso sacerdote, la imagen se convirtió en el paladio que condujo al ejército imperial a la victoria en la Montaña Blanca (1620). La Batalla de la Montaña Blanca estuvo compuesta por un ejército de 20 mil checos y mercenarios bajo el mando de Cristián de Anhalt y se enfrentó en las cercanías de Praga a 25 mil hombres de los ejércitos combinados del Sacro Imperio Romano Germánico de Fernando II, dirigido por el Conde de Bucquoy, y de la Liga Católica de Alemania, al mando del Conde de Tilly. La batalla marcó el fin del período bohemio de la guerra de los Treinta Años al entrar las tropas imperiales en la capital de Bohemia y someter a los protestantes.
Georg Daublesbky y miembros de su familia habían vendido sus propiedades para comprar armamentos y afiliar a soldados para pelear en favor del Imperio de Ferdinand II. Tras el triunfo y al enterarse de lo realizado por Georg Daublebsky, el monarca lo elevó a von Sterneck y le entregó personalmente el Escudo de Armas. Es decir, en dicha batalla, la pintura de la Virgen María Victoriosa y el sacerdote Domingo de Jesús María, junto al Emperador Ferdinand II encabezaron este ejército compuesto por miles de soldados puestos a disposición por Daublebsky para defender el imperio.
La batalla influyó decisivamente en el destino de las tierras checas durante los siguientes 300 años. Sus secuelas cambiaron drásticamente el paisaje religioso de estas tierras después de casi dos siglos de dominio protestante. El catolicismo conservó la mayoría en las tierras checas hasta finales del siglo XX.
Vamos al grano. En 1619 la Iglesia del Santo Procopio (St.P rocop) y el castillo de Strakonice fueron capturados y devastados por el ejército de Arnošt de Mansfeld, uno de los capítulos de la Guerra de los 30 Años. Entre los restos de dicha iglesia, Adam Firbas, un burgués de Strakonice, encontró una pintura antigua de la Natividad (quizás del siglo XVI), profanada por los protestantes (los ojos de las figuras estaban perforados). Firbas la entregó a Domingo de Jésus María, quien fue un carmelita descalzo español, tuvo importantes cargos dentro de la Orden y fue famoso por su participación en este conflicto entre católicos y protestantes. Era el comisario papal y guía del ejército imperial de Ferdinand II.
En manos de este celoso sacerdote, la imagen se convirtió en el paladio que condujo al ejército imperial a la victoria en la Montaña Blanca (1620). La Batalla de la Montaña Blanca estuvo compuesta por un ejército de 20 mil checos y mercenarios bajo el mando de Cristián de Anhalt y se enfrentó en las cercanías de Praga a 25 mil hombres de los ejércitos combinados del Sacro Imperio Romano Germánico de Fernando II, dirigido por el Conde de Bucquoy, y de la Liga Católica de Alemania, al mando del Conde de Tilly. La batalla marcó el fin del período bohemio de la guerra de los Treinta Años al entrar las tropas imperiales en la capital de Bohemia y someter a los protestantes.
Georg Daublesbky y miembros de su familia habían vendido sus propiedades para comprar armamentos y afiliar a soldados para pelear en favor del Imperio de Ferdinand II. Tras el triunfo y al enterarse de lo realizado por Georg Daublebsky, el monarca lo elevó a von Sterneck y le entregó personalmente el Escudo de Armas. Es decir, en dicha batalla, la pintura de la Virgen María Victoriosa y el sacerdote Domingo de Jesús María, junto al Emperador Ferdinand II encabezaron este ejército compuesto por miles de soldados puestos a disposición por Daublebsky para defender el imperio.
La batalla influyó decisivamente en el destino de las tierras checas durante los siguientes 300 años. Sus secuelas cambiaron drásticamente el paisaje religioso de estas tierras después de casi dos siglos de dominio protestante. El catolicismo conservó la mayoría en las tierras checas hasta finales del siglo XX.
Desde entonces, la imagen ha sido venerada y llamada Virgen María la Victoriosa (María de Victoria). El original fue llevado a Roma en 1622 y guardado en la iglesia carmelita de Quarinal, donde se quemó en 1882. Una de las copias fue devuelta en la famosa procesión de 1650 a la iglesia de St. Prokop, donde todavía se encuentra hoy.
La Montaña Blanca es hoy en día un cerro en el límite oriental de la ciudad de Praga. La mayor parte del terreno donde se desarrolló la batalla está ocupada por mansiones construidas en la segunda década del siglo XX.
La Montaña Blanca es hoy en día un cerro en el límite oriental de la ciudad de Praga. La mayor parte del terreno donde se desarrolló la batalla está ocupada por mansiones construidas en la segunda década del siglo XX.
Lienzo pintado por el artista P. Stevens mostrando a Domingo de Jésus María, quien fue un carmelita descalzo español con la pintura de la Virgen María Victoriosa, rescatada por Firbas entre los escombros de la Iglesia Prokop
