miércoles, 14 de septiembre de 2022

CAMINOS DEL INCA 1994: CUANDO DIOS NOS SALVÓ EN PLENA CARRERA

Hans-Peter Firbas.- A pocas semanas de disputarse en Gran Premio Nacional de Carreteras Caminos del Inca, tuve la oportunidad de debutar en el automovilismo deportivo en 1994. Lo que me sucedió fue una experiencia digna de ser contada.


Era mi sueño hecho realidad. En 1994 junto a Norberto Recines, piloto de La Oroya competimos en esta clásica carrera peruana. Tuvimos una impecable etapa Lima-Huancayo estampando el sexto mejor tiempo y culminamos la etapa dos Huancayo - Ayacucho sextos en la general y terceros en la Categoría Turismo Mejorado B.



Recuerdo que salimos de Ayacucho rumbo a Cusco a eso de las 5.25 para la tercera etapa. A pocos kilómetros, debido a un mal ajuste en el mataperros, donde llevábamos los faros Hella, se vino al suelo y lo pasamos por encima destruyendo los faros. Bueno seguimos y a poco comenzaron a aparecer problemas eléctricos.


Avanzábamos lo que podíamos y de pronto llegó la noche. Ni un fósforo, ni un encendedor y la oscuridad era total. Ya eran como las nueve de la noche, todas las transmisiones radiales habían cerrado y en casa nadie sabía de mi. Mi señora llamaba a todos mis colegas y nadie le daba respuesta.

Al rato pasó Oscar Doufur en un Lada totalmente desarmado. A la media hora Kike Pérez con Gianni Galletti en otro auto ruso. Eran las diez. Un miedo...era zona terrorista. De pronto dos luces se acercaron. Era un Jeep. Se estacionó delante de nosotros y nada más ni nada menos se bajó un sacerdote con sotana y todo.

- Hijos míos. Cuéntenme. ¿Qué problemas tienen?
- Padre, el auto no prende.
- Bueno...veamos.

El sacerdote, que era párroco de Limatambo se sacó la sotana y se puso un mameluco. Se tiró al suelo, sacó una soga, amarro su Jeep con nuestro Toyota y nos jaló hasta su Iglesia en Limatambo. Entramos a un garage. Resulta que el curita era un experto en mecánica. Tenía todas las herramientas, luces y lo necesario.

A los pocos minutos me dijo:
- A ver arranca.
- Hice contacto y ¡ARRANCÓ!
- Caramba.....sin luces no llegan a Cusco.

Sin lugar a dudas era Dios. Sacó sus Hella de su Jeep y las colocó en nuestro auto.

- Padre ¿cuánto le debo?
- Nada hijo. Vayan con Dios.
- Padre, ¿hay alguna forma de comunicarme a Lima para tranquilidad de mi esposa?
- Soy radioaficionado.
- Mi vecino también.

El padre se comunicó con él, Tito Llense es su nombre. me puso al teléfono con mi esposa y se quedó tranquila.

Salimos de Limatambo y llegamos a Cusco a las dos de la mañana del día siguiente. Me sorprendió un sacerdote con una Jeep con cables para jalar, que tuviera mameluco para no ensuciarse, que en su parroquia de Limatambo tuviera un lugar para reparar, que me regalara sus costosos faros Hella y además como radioaficionado pude tranquilizar a mi esposa en Lima.


Al año siguiente nos desquitamos a lo grande ganando el Premio Presidente de la República Lima - Arequipa - Lima, pero esa historia se las contaré pronto.