Los medios de comunicación internacionales los acusan de ultraderechistas, nazis, antisemitas y con muchos otros calificativos más. Esta organización, presuntamente encabezada por ex miembros del Comando de Fuerzas Especiales (KSK) y al parecer al mando de un ex Sargento del Estado Mayor del Batallón de Paracaidistas de la Bundeswehr, Rüdiger von Pescatore, fueron neutralizados.
A pesar de las falsas acusaciones de la prensa, se supo que fue un grupo de patriotas alemanes que dialogaban para recuperar el gobierno de la Cancillería y del Bundestag. Este acto es ilegal y fuera de toda alternativa aceptable. Ni bien se encontraron chivos expiatorios, el Partido Alternativa para Alemania (AfP) fue acusado, porque una abogada y jueza del estado de Berlín, Birgit Malsack-Winkemann, fue designada futura "ministra de Justicia".
Fue miembro del Bundestag de 2017 a 2021 por Alternativa para Alemania (AfD) y arrestada el 7 de diciembre de 2022. El grupo incluía al menos a otro político de AfD; un concejal de AfD en Olbernhau. Otros miembros eran médicos y al menos uno era empresario.
Heinrich XIII. Prinz Reuß (Büdingen, 4 de diciembre de 1951), estilizado como Enrique XIII Príncipe Reuss, es un aristócrata alemán que fue arrestado por la policía federal alemana hace un par de días junto a los demás sospechosos. El Movimiento Ciudadanos del Reich (en alemán: Reichsbürgerbewegung) es la denominación de diversas agrupaciones que rechazan, a través del negacionismo, la legitimidad del Estado moderno alemán, debido a que consideran que su gobierno es esclavo de Estados Unidos y sus aliados.
Sus integrantes sostienen que el Reich alemán (o también el Reino de Prusia) continúa existiendo con sus límites territoriales previos a la Segunda Guerra Mundial, siendo regido por un gobierno en el exilio (Kommissarische Reichsregierung, KRR). La pregunta del millón es cómo es posible que el Canciller Olaf Scholz, el Bundestag y todas las fuerzas policiales y represivas aseguren que 25 personas serían capaces de completar semejante locura.
No sólo se han atrevido a validar esta teoría, sino implicaron a una ciudadana rusa en este supuesto complot, para tratar de desviar la atención de los verdaderos problemas en Alemania. Las actitudes de Scholz y sus partidos políticos asociados son una clara muestra de la desesperación por ocultar las violaciones a la Carta Fundamental, así como desprestigiar a los patriotas.
La prensa alemana cree que el supuesto golpe de Estado fue una manipulación del Gobierno con «unos ancianos desorientados». Las autoridades alemanas informaron con días de antelación a la prensa de que se iba a producir la operación antiterrorista.
Los planes golpistas del grupo Reichsbürger (Ciudadanos del Reich), aunque avanzados, resultaban tan surrealistas y su éxito tan improbable que la prensa alemana comienza a plantearse preguntas sobre la extraña operación policial.
Hasta 3.000 policías se movilizaron en Alemania para asaltar el pabellón de caza Waidmannsheil, propiedad del cabecilla de los conspiradores, el Príncipe Heinrich XIII Reuss, y detener a 25 personas.
Los miembros del grupo golpista, entre los que había antiguos soldados y policías, y una antigua parlamentaria, planeaban un asalto al parlamento alemán y no descartaban ejecuciones en el proceso de derrocamiento del Estado democrático.
Además de en los domicilios de los arrestados, los investigadores se están centrando en el pabellón de caza Waidmannsheil, donde se realizaban desde 2021 encuentros de los cabecillas de la red conspiradora para preparar el golpe.
Sin embargo, a medida que pasan las horas, y el shock inicial se va disipando, la prensa alemana empieza a plantearse preguntas sobre una operación policial que presenta muchas aristas.
Lo que más se preguntan los columnistas y editorialistas alemanes es ¿cómo es posible que periodistas y políticos conocieran datos sobre la operación desde hacía días y que no se filtrara ninguna información a los golpistas?
El 7 de diciembre de 2022, Reuss fue arrestado en su casa de Frankfurt durante una amplia serie de redadas de la policía alemana contra presuntos conspiradores involucrados en un intento de golpe de Estado. Según la policía, los conspiradores del golpe, que incluían a la ex miembro del Bundestag Birgit Malsack-Winkemann, eran defensores del movimiento Reichsbürger que esperaban instalar a Reuss, de 71 años, como jefe de estado.
A pesar de las falsas acusaciones de la prensa, se supo que fue un grupo de patriotas alemanes que dialogaban para recuperar el gobierno de la Cancillería y del Bundestag. Este acto es ilegal y fuera de toda alternativa aceptable. Ni bien se encontraron chivos expiatorios, el Partido Alternativa para Alemania (AfP) fue acusado, porque una abogada y jueza del estado de Berlín, Birgit Malsack-Winkemann, fue designada futura "ministra de Justicia".
Fue miembro del Bundestag de 2017 a 2021 por Alternativa para Alemania (AfD) y arrestada el 7 de diciembre de 2022. El grupo incluía al menos a otro político de AfD; un concejal de AfD en Olbernhau. Otros miembros eran médicos y al menos uno era empresario.
Heinrich XIII. Prinz Reuß (Büdingen, 4 de diciembre de 1951), estilizado como Enrique XIII Príncipe Reuss, es un aristócrata alemán que fue arrestado por la policía federal alemana hace un par de días junto a los demás sospechosos. El Movimiento Ciudadanos del Reich (en alemán: Reichsbürgerbewegung) es la denominación de diversas agrupaciones que rechazan, a través del negacionismo, la legitimidad del Estado moderno alemán, debido a que consideran que su gobierno es esclavo de Estados Unidos y sus aliados.
Sus integrantes sostienen que el Reich alemán (o también el Reino de Prusia) continúa existiendo con sus límites territoriales previos a la Segunda Guerra Mundial, siendo regido por un gobierno en el exilio (Kommissarische Reichsregierung, KRR). La pregunta del millón es cómo es posible que el Canciller Olaf Scholz, el Bundestag y todas las fuerzas policiales y represivas aseguren que 25 personas serían capaces de completar semejante locura.
No sólo se han atrevido a validar esta teoría, sino implicaron a una ciudadana rusa en este supuesto complot, para tratar de desviar la atención de los verdaderos problemas en Alemania. Las actitudes de Scholz y sus partidos políticos asociados son una clara muestra de la desesperación por ocultar las violaciones a la Carta Fundamental, así como desprestigiar a los patriotas.
La prensa alemana cree que el supuesto golpe de Estado fue una manipulación del Gobierno con «unos ancianos desorientados». Las autoridades alemanas informaron con días de antelación a la prensa de que se iba a producir la operación antiterrorista.
Los planes golpistas del grupo Reichsbürger (Ciudadanos del Reich), aunque avanzados, resultaban tan surrealistas y su éxito tan improbable que la prensa alemana comienza a plantearse preguntas sobre la extraña operación policial.
Hasta 3.000 policías se movilizaron en Alemania para asaltar el pabellón de caza Waidmannsheil, propiedad del cabecilla de los conspiradores, el Príncipe Heinrich XIII Reuss, y detener a 25 personas.
Los planes golpistas, según la Fiscalía Federal, pasaban por derrocar el actual gobierno alemán y sustituir la República Federal Alemana por un nuevo régimen encabezado por el Príncipe Heinrich XIII Reuss, un aristócrata heredero de una dinastía que llegó a gobernar varias franjas territoriales de la actual Alemania.
Heinrich XIII Reuss, a quien la prensa alemana ha puesto el sobrenombre de «el golpista en traje de tweed», pretendería nombrarse rey de una Alemania que debería volver a las fronteras anteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Heinrich XIII Reuss, a quien la prensa alemana ha puesto el sobrenombre de «el golpista en traje de tweed», pretendería nombrarse rey de una Alemania que debería volver a las fronteras anteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Los miembros del grupo golpista, entre los que había antiguos soldados y policías, y una antigua parlamentaria, planeaban un asalto al parlamento alemán y no descartaban ejecuciones en el proceso de derrocamiento del Estado democrático.
Los integrantes de Reichsbürger, además, tenían vínculos con representantes de la Federación Rusa, planeaban secuestrar al ministro de Salud, Karl Lauterbach, y desencadenar una situación cercana a la guerra civil.
Además de en los domicilios de los arrestados, los investigadores se están centrando en el pabellón de caza Waidmannsheil, donde se realizaban desde 2021 encuentros de los cabecillas de la red conspiradora para preparar el golpe.
Sin embargo, a medida que pasan las horas, y el shock inicial se va disipando, la prensa alemana empieza a plantearse preguntas sobre una operación policial que presenta muchas aristas.
Lo que más se preguntan los columnistas y editorialistas alemanes es ¿cómo es posible que periodistas y políticos conocieran datos sobre la operación desde hacía días y que no se filtrara ninguna información a los golpistas?
La adjunta al redactor jefe de política del diario Frankfurter Allgemeine, Mona Jaeger, reveló que «muchas redacciones sabían desde hacía días que se iban a producir los allanamientos clasificados como secretos».
Incluso señaló que las autoridades transmitieron a los periodistas los nombres de las personas a las que se iba a detener, sus direcciones y el horario de la operación policial.
Lo venimos denunciando hace años. Alemania no es de los alemanes y esta noticia es tan loco que pretenden que aceptemos que 25 ancianos iban a derrocar al gobierno. Investigaremos las razones de esta semejante estupidez.
Supuestamente, la propiedad de Reuss en Turingia fue el sitio de almacenamiento de armas y reuniones relacionadas con la conspiración. Reuss, con 71 años de edad, nos aclara la mentira. A ese edad y con 25 amigos nadie podría tumbarse a un gobierno como el de Alemania. ¡Basta de falsedades!
