Si ya con su disco antecesor, el majestuoso Close to the Edge, fijaron parámetros de lo que es un disco excelso y determinante para un género musical, la intención con Tales from Topographic Oceans era llegar más allá de los límites establecidos y estándares que marcaron con el disco del año 1972, realmente algo complejo de lograr, y que en esta obra intencionalmente está realizado de forma impecable, no obstante, sus resultados y recepción dirían algo distinto, generando algunas críticas entre especialistas y los fans de la banda, llegando a catalogarlo como uno de los peores excesos del rock progresivo de la época.
Con Jon Anderson y Steve Howe compartiendo y ahondando cada vez más profundamente en distintas corrientes filosóficas orientales, expandiendo sus fronteras espirituales hacia horizontes de plano casi universales, se puede entender, en parte, el por qué de querer abarcar tanto con este registro musical. En esos tiempos Anderson estaba leyendo el libro “Autobiografía de un Yogui de Paramahansa Yogananda” que trata principalmente sobre textos budistas con tratados y enseñanzas y que sería la inspiración en cuanto a las líricas y el concepto del álbum a realizarse. Howe y Anderson han declarado que para la realización de Tales from Topographic Oceans se juntaban en las noches, después de los conciertos, a crear las letras y estructuras musicales básicas que llevaría el disco para que luego el resto de la banda hiciera sus aportaciones.
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El teclista de la banda, Rick Wakeman, ha manifestado que el disco le pareció muy pretencioso; partiendo por ser un disco doble y también refiriéndose al contenido y duración de los 4 temas que lo componen, declarando que no entendía mucho las letras de Anderson y por ende le dificultaba al momento de realizar una interpretación real y totalmente interiorizada sobre el concepto principal. Uno de los motivos de desentendimiento con la banda y que más tarde, en conjunto con otras situaciones, significaría su salida de la agrupación.
Estamos en presencia de un disco que exige; que para poder ser entendido y procesado demanda la atención del escuchante y que debe ser reproducido en momentos, situaciones, estados de ánimo puntuales, idóneos, para poder ser completamente apreciado y digerir cada detalle y pasaje que nos presenta. Pues al reproducirlo sin la atención necesaria, paradójicamente, pasa muy uniformemente, es casi monótono y que al igual que el mar, presenta una superficie plana y con mucha masa, pero si hacemos el ejercicio de escuchar detenidamente, comenzaremos a sumergirnos en las profundidades de este mar descubriendo maravillas nuevas y desconocidas.
Por dichas razones, si se busca alguna canción con el típico estribillo o melodía pegajosa, letras y música de fácil entendimiento, este disco no es el disco. Y a la persona que esté comenzando a indagar sobre la música de Yes se le podría recomendar comenzar por algún disco que anteceda a Tales from Topographic Oceans. Al contrario, este álbum es más bien orientado para quien busca nuevos estándares estilísticos musicales, para quien piensa en que no todo está hecho, que debe haber más; para quien se cuestiona cuáles son realmente los límites de una obra musical y lo entenderá mucho mejor habiendo ya consumido otras obras de los ingleses.
Por aquellos años había una especie de lucha titánica en las bandas del género Progresivo por lograr crear las obras más pomposas existentes, complejas, virtuosas y con un formato de duración extenso. Yes era un estandarte de estos titanes y una de las bandas con más popularidad de la época y que con Tales from Topographic Oceans declaraban ser los mandamases de lo apoteósico.
Como ya hemos dicho, es un álbum doble y con un total de cuatro canciones, y estas, repartidas en dos discos con dos canciones cada uno. Cada track supera los veinte minutos de duración en promedio.
The Revealing Science of God (Dance of the Dawn) es la primera canción del disco A y llega de plano a decretar contundencia, densidad de contenido y profundidad musical que será la tónica del doble disco. La ejecución por parte Anderson en voces, de White en la batería, Wakeman en teclados, Howe en guitarra y de Squire en bajo es simplemente espectacular. Son innumerables la cantidad de pasajes que nos presentan; así como las distintas atmósferas que nos otorgan. Si bien es la primera canción, redondea bastante la idea del disco en general y no hablamos de cuatro canciones que suenan iguales, nos referimos específicamente a la fórmula de contenido de cada canción, que es lograr pasar por múltiples matices conformados por una lluvia de ideas entrelazadas entre sí.
The Revealing Science of God es un medio de transporte perfecto hacia este marítimo universo paralelo que nos presenta Yes y es la encargada de sumergirnos con sus 20:25 min de duración.
Tales of topographic Oceans es una prueba irrefutable de que los límites y limitaciones en el plano artístico no existen. Elevó a Yes como el estandarte del virtuosismo y la pomposidad en un género que marcó toda una época. Puede entenderse que haya detractores y resistencia ante esta obra, pues hablamos de un álbum con pretensiones sin precedentes; indiscutiblemente es complejo de procesar si es que no tiene la atención que necesita, pero precisamente fue hecho para ello, para recrear completamente un mundo y sumergirse en él llevándose en el camino todos nuestros sentidos y focos de atención.
Este álbum replica la grandiosidad. Significa la más pura vanguardia de lo excelso y magnánimo en el ámbito musical.
Con Jon Anderson y Steve Howe compartiendo y ahondando cada vez más profundamente en distintas corrientes filosóficas orientales, expandiendo sus fronteras espirituales hacia horizontes de plano casi universales, se puede entender, en parte, el por qué de querer abarcar tanto con este registro musical. En esos tiempos Anderson estaba leyendo el libro “Autobiografía de un Yogui de Paramahansa Yogananda” que trata principalmente sobre textos budistas con tratados y enseñanzas y que sería la inspiración en cuanto a las líricas y el concepto del álbum a realizarse. Howe y Anderson han declarado que para la realización de Tales from Topographic Oceans se juntaban en las noches, después de los conciertos, a crear las letras y estructuras musicales básicas que llevaría el disco para que luego el resto de la banda hiciera sus aportaciones.
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El teclista de la banda, Rick Wakeman, ha manifestado que el disco le pareció muy pretencioso; partiendo por ser un disco doble y también refiriéndose al contenido y duración de los 4 temas que lo componen, declarando que no entendía mucho las letras de Anderson y por ende le dificultaba al momento de realizar una interpretación real y totalmente interiorizada sobre el concepto principal. Uno de los motivos de desentendimiento con la banda y que más tarde, en conjunto con otras situaciones, significaría su salida de la agrupación.
Estamos en presencia de un disco que exige; que para poder ser entendido y procesado demanda la atención del escuchante y que debe ser reproducido en momentos, situaciones, estados de ánimo puntuales, idóneos, para poder ser completamente apreciado y digerir cada detalle y pasaje que nos presenta. Pues al reproducirlo sin la atención necesaria, paradójicamente, pasa muy uniformemente, es casi monótono y que al igual que el mar, presenta una superficie plana y con mucha masa, pero si hacemos el ejercicio de escuchar detenidamente, comenzaremos a sumergirnos en las profundidades de este mar descubriendo maravillas nuevas y desconocidas.
Por dichas razones, si se busca alguna canción con el típico estribillo o melodía pegajosa, letras y música de fácil entendimiento, este disco no es el disco. Y a la persona que esté comenzando a indagar sobre la música de Yes se le podría recomendar comenzar por algún disco que anteceda a Tales from Topographic Oceans. Al contrario, este álbum es más bien orientado para quien busca nuevos estándares estilísticos musicales, para quien piensa en que no todo está hecho, que debe haber más; para quien se cuestiona cuáles son realmente los límites de una obra musical y lo entenderá mucho mejor habiendo ya consumido otras obras de los ingleses.
Por aquellos años había una especie de lucha titánica en las bandas del género Progresivo por lograr crear las obras más pomposas existentes, complejas, virtuosas y con un formato de duración extenso. Yes era un estandarte de estos titanes y una de las bandas con más popularidad de la época y que con Tales from Topographic Oceans declaraban ser los mandamases de lo apoteósico.
Como ya hemos dicho, es un álbum doble y con un total de cuatro canciones, y estas, repartidas en dos discos con dos canciones cada uno. Cada track supera los veinte minutos de duración en promedio.
The Revealing Science of God (Dance of the Dawn) es la primera canción del disco A y llega de plano a decretar contundencia, densidad de contenido y profundidad musical que será la tónica del doble disco. La ejecución por parte Anderson en voces, de White en la batería, Wakeman en teclados, Howe en guitarra y de Squire en bajo es simplemente espectacular. Son innumerables la cantidad de pasajes que nos presentan; así como las distintas atmósferas que nos otorgan. Si bien es la primera canción, redondea bastante la idea del disco en general y no hablamos de cuatro canciones que suenan iguales, nos referimos específicamente a la fórmula de contenido de cada canción, que es lograr pasar por múltiples matices conformados por una lluvia de ideas entrelazadas entre sí.
The Revealing Science of God es un medio de transporte perfecto hacia este marítimo universo paralelo que nos presenta Yes y es la encargada de sumergirnos con sus 20:25 min de duración.
Tales of topographic Oceans es una prueba irrefutable de que los límites y limitaciones en el plano artístico no existen. Elevó a Yes como el estandarte del virtuosismo y la pomposidad en un género que marcó toda una época. Puede entenderse que haya detractores y resistencia ante esta obra, pues hablamos de un álbum con pretensiones sin precedentes; indiscutiblemente es complejo de procesar si es que no tiene la atención que necesita, pero precisamente fue hecho para ello, para recrear completamente un mundo y sumergirse en él llevándose en el camino todos nuestros sentidos y focos de atención.
Este álbum replica la grandiosidad. Significa la más pura vanguardia de lo excelso y magnánimo en el ámbito musical.
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