Inclusive Canción Para Mi Muerte la utilicé para una tesis del curso de Semiótica y de Análisis Musical por el contenido tan profundo de su letra, así como las progresiones musicales, respetada por Charly y Nito.
En su primera estrofa se concluye que la infancia del autor fue feliz. “Sabía correr, podía reír y creo también que era feliz.” De inmediato ingresa a su etapa escolar señalando que su colegio “estaba allí, esperando por mí. Mi patio y mi banco marrón.”
En su primera estrofa se concluye que la infancia del autor fue feliz. “Sabía correr, podía reír y creo también que era feliz.” De inmediato ingresa a su etapa escolar señalando que su colegio “estaba allí, esperando por mí. Mi patio y mi banco marrón.”
A los cuatro años ingresé al Colegio Alexander von Humboldt sin nunca haber hablado ni escrito alemán. Todas las conversaciones, dictados y demás con profesores que solamente hablaban alemán y con libros solamente en ese idioma. Yo, como usted imagina estaba en el desierto sin un vaso con agua. Además, mi físico y color no me ayudaban mucho al lado de mis colegas, por la inmensa diferencia en físico, tamaño y otros detalles.
No pasó mucho tiempo, cuando el colegio citó a mi padre para informarle que me iban a retirar del Humboldt. “Son unos nazis. Mi hijo cholito es alemán y ustedes como gobierno son responsables de su educación. Yo me encargaré de la masacre.” Palabras de mi padre, que impidieron ser arrojado como un subdesarrollado más. Sin embargo, yo soy Hans-Peter Firbas y en poco tiempo revertí la situación, logrando no sólo aprobar todas las materias que eran dictadas en alemán, sino que me encontraba entre los de arriba.
Ya jugaba ajedrez por teléfono y en los recreos mis compañeros hacían largas colas para jugarse un partidito conmigo. No tenía ni ocho años. Y en ese tiempo, gracias a mi pundonor y dedicación conseguí no sólo ser titular de la selección de fútbol de mi clase, sino en el capitán y responsable de los entrenamientos y la elección de los jugadores.
“Todo estaba muy bien, si sabía la lección,” asunto en el cual puse toda mi energía y capacidad intelectual para superar inclusive a los alemanes 100%. Mi madre es chiclayana. “Siempre fue igual, mi profesor, siempre tuvo él la razón.” Así era en los 70’s.
“Un día descubrí que empezaba a crecer. Sentí, lloré y creí. De pronto fui un varón que no tenía mujer y quise poderla conseguir. Qué tonto fui se rio de mí y que iba a hacer me reí también.” Fue la primera vez que mi actual esposa me rechazo cuando apenas tenía unos 15 años. Sin embargo, llevamos 38 años felices.
Es en este momento de la canción, cuando uno llega a esa edad mayor, la cual es ninguneada por la juventud. “Viejo de mierda.” Uno de los insultos que he recibido en los últimos años por diversos motivos. “Y ahora miro atrás un poco y hace tanto que pasó. Y todo lo que yo amaba ya no es mío y se escapó. Y ahora estoy tan confundido, niebla y humo alrededor. ¿Dónde está el Sol? ¿Dónde está Dios? Dime quién me lo robó.”
“Y vuelvo a caminar y empiezo a recordar, mi casa, mi padre Jesús. Y tengo que elegir es tiempo de partir. Mi vida, mi amor, y mi luz. No sé muy bien qué voy a hacer. Quiero a mi fe, quiero creer.” A estas alturas de mi existencia, con 62 años, tres idiomas, dos profesiones y un sin número de otras actividades de toda índole, de las cuales he obtenido la felicidad de volverme un experto, como buen dinosaurio viejo simplemente ya no existo, soy marginado y ni siquiera recibo un feedback de mi familia. Es decir, todo lo que pude sembrar en mi vida, valorizado en un millón de dólares para mis seres queridos, una educación personalizada y un cuidado de primera no sirvieron de nada.
En poco tiempo me convertiré en “El Fantasma de Canterville”, sin antes recordar “Para quien canto yo entonces. Estos temas vienen a acompañar esta nota, para que de alguna manera recuerden que me acusan de ser un dinosaurio viejo, pero lo que olvidan es que mis herederos son también dinosaurios, pero aún jóvenes. Ya les llegará el momento que sientan lo que alguien como yo siente. Haber enriquecido mi cerebro más de 50 años para que se vaya al tacho de basura, al igual que muchos descubrimientos e investigaciones de mi padre, a quien también le llegaron los dardos.
La alegría que me invade es que me encontré con mi perro Fritz muy pronto. Nos vemos cachorrito en muy poco…..
